lundi 14 juin 2021

Cocinando con las cocineras de Ibiza, de Marta Torres Molina

 


Hola, buenas tardes, mis queridos, queridas, amigos, amigas, amigotes, amigotas, buenas gentes (y malas, quién soy yo para decidir quien lee mis tontunas), desocupados lectores (aviso, la frase es del Quijote, no es que os diga en qué tenéis que ocuparos). Hoy os voy a dar la turra (la lata, la brasa, la "turra" es muy bilbaíno) hablándoos de un magnífico libro de Marta Torres Molina: "Cocineras en Ibiza". Marta, también conocida como "Dorothy con tacones" por su blog, del que soy seguidor desde hace tiempo, ha escrito un libro precioso, que os recomiendo. El libro cuenta la vida de diez cocineras ibicencas e incluye un montón de recetas de cada una de ellas. Naturalmente, vuestro amado bloguero (yo mismo) ha querido ensayar alguna de las recetas. Este es el relato de mi intento, queridos seguidores/seguidoras (que no, que no me pilláis).

Estuve en Ibiza hace ya miles de años, ya ni me acuerdo cuantos. Debe hacer tantos, que esta buena ibicenca que aparece en la foto se ha vuelto de piedra. como la mujer de Lot. El sujeto que aparece a su lado y que tiene la barba y el pelo negros (y no grises, pardiez), me recuerda a alguien, en fin, no sé.




Pero volvamos al libro de Marta, Sorokin, que te enrollas más que una persiana andaluza. Todas las protagonistas, tal como lo cuenta el libro, son mujeres firmes y decididas, que se han hecho a los fogones a base de currar. A mí, la que más me ha impresionado es Lolita Costa Planes, nacida en 1920 (casi nada) y que ha recibido en su restaurante desde Freddy Mercury hasta Mario Conde. Pero, en fin, por ensayar un plato, he elegido las lentejas viudas de Pepa Planells:


Pepa Planells. La foto, por supuesto es del libro


He elegido las lentejas, porque A) adoro las lentejas. B) es una receta facilita para empezar (Haré otras, os lo prometo)

Los ingredientes son: Lentejas precocidas, alcachofas, una cebolla, una zanahoria, un ajo, un tomate, unas judías verdes, una patata, una ñora... (¿una ñora?, ¿de dónde vas a sacar una ñora, Sorokin?. Os lo explicaré más adelante, no se me arremolinen, como decía Cantinflas)


Así es que me tuve que ir a Chez Galip, mi suministrador turco de frutas y verduras, del que ya os hablé aquí, pinchad, pinchad buenas gentes:



Y me senté en la terraza a cortar las verduras:



Tenía, naturalmente, a mi lado una copa de Champagne Vranken, para ayudarme en mis sobrehumanos esfuerzos.

Lo más difícil fue pelar las alcachofas, pero debo deciros, queridos míos, que son ellas las que crean la diferencia. Dan un sabor único.

Bueno, pues con un poco de aceite de oliva, primero pocho la cebolla en trozos grandes, un ajo machacado y... la "pseudo ñora". Os explico, son unos pimientos choriceros que compré en el mercado de Alicante en 2017 durante una excursión de blogueros a Tabarca. Pinchad si ello no despierta un recuerdo vivo en vuestros corazones:




La pseudo ñora:


Vale, cuando todo está pochado se ralla el tomate:


Y se le añaden unas hebras de azafrán



Por supuesto, luego se añade agua, las lentejas y las verduras y se pone a hervir. El libro habla de 30 minutos, pero yo lo tuve más tiempo, hasta que constaté que todo estaba hecho


Y luego procedí a hacerlo desaparecer en mi estómago. Debo decir que el libro habla de añadir unos cuartos de cebolla cruda como acompañamiento, Yo pasé de ese consejo, pero seguí otro que consiste en añadir un punto de sobrasada, aprovechando que había traído de España tan sabroso ingrediente. Pero claro, ya no son "viudas", son lentejas con compañía.



Tal vez os parezcan muy caldosas, pero así es como le gustan a vuestro amado bloguero. Entre tanto, os prometo que haré otra receta.

PS: Gracias a Marta por enviarme el libro. ¡Dorothy, vuelve a tu blog, tus seguidores te echamos de menos!

Besotes grandes y variados

dimanche 30 mai 2021

Visita a Genalguacil, el pueblo museo, seguido de un par de interesantes recomendaciones

 


Hete aquí mis queridos y queridas amigotes y amigotas, amiguetes y amiguetas, ilusionados lectores e ilusionadas lectoras (esta vez no me pilláis) que  vuestro amado y admirado bloguero Sorokin consiguió escapar de su encierro bruselense en cuanto nos dieron permiso para salir del país, así es que vuestro seguro servidor y su compañía consiguieron un billete de avión, se hicieron un SCR y un PLF  (suena fatal, pero no es nada obsceno) y se largaron una semanita larga a Andalucía.

Aparte del natural descanso que implica el estar al lado del mar a 24ºC, huyendo de las lluvias belgas, decidimos ir a visitar lo que sus habitantes llaman "el único museo habitado del mundo": Genalguacil, el pueblo museo, en plena Serranía de Ronda:



Google recomienda, o más bien propone, dos rutas desde Manilva, que es donde nuestros espíritus fatigados se solazaban.



Yo os recomiendo, si queréis ir, que toméis la ruta por Gaucín (ya os hablé de tan singular pueblo. Pinchad aquí si vuestra memoria os falla). Es una carretera que tiene más curvas que la peluquera de mi barrio, que levanta oleadas de admiración cuando se pasea (ojo: no me acuséis de machismo, es un hecho constatado), pero que está en buen estado. Para volver se me ocurrió coger la otra carretera, cosa que os desaconsejo formalmente, porque, además de curvas, está llena de desprendimientos del terreno y zonas con el firme dañado.

Pero bueno, que ya estáis a la entrada de Genalguacil. Hay un aparcamiento a la entrada que tiene un letrero totalmente cabalístico:


A ver si alguno de vosotros, inteligentes lectores me explica qué entiende en ese galimatías.

Pero, en fin, la primera escultura os saluda antes de entrar. Es un tronco de árbol con unas misteriosas caras:


Mucho más comprensible es otra escultura en un tronco que está en el interior del pueblo:


Si seguís andando por sus calles empinadas, podréis ir contemplando una escultura tras otra.



La ofrenda de Yolanda Zabala



La muñeca preñá, de Mercé Iglesias



Fusión, de Jaime Becerra



El Patarino, de Ramón Paredes



Impulso, de Alfredo Coza


Y no os sorprendáis si en un recodo de una calle aparece la mismísima Pantera Rosa.


En el extremo del pueblo, aparece volcada sobre el vacío, "Abrazando la luz" de Antonio y Nuria Haro.



Si seguís el recorrido por el pueblo, podréis comprobar que el arte popular está presente por todos lados:


Y para relajaros finalmente, podéis seguir hasta la Plaza Mayor, con unas vistas maravillosas de la Serranía:



Si después de terminar el recorrido y sobrevivir a la ruta gris (ver mapa, más arriba), llegáis a Sabinillas, podéis visitar para continuar inmersos en el arte, la exposición de pinturas de J.D. Smith en el bar "Florita", en el paseo marítimo.  Lamentablemente creo que se termina el día 31, así que os queda poco tiempo. Bueno, tal vez la prolonguen: (*)



Y como colofón de tan maravillosa jornada, os recomiendo que vayáis a la Brasserie Belge, "QG" de nuestro amigo José González, sitio de reunión de todo el mundillo belga de la región:



En QG hay más de cien cervezas belgas. Por ejemplo, una fastuosa "Kwak" con su vaso especial y todo (cuidado al llegar al final, que no salte la cerveza fuera del vaso, sería una pérdida)





Además, este año, como novedad tiene algunas tapas belgas, como estos jugosos mejillones, amén de hamburguesas, patatas fritas a la belga, filete americano. Si no sabéis lo que es, preguntad a un belga. Los franceses lo llaman "tartar". En fin, hay un diccionario belga-francés para los que habláis francés, pero no belga. 

Bueno, voy a dejar de daros la brasa, que  ya estuvo suave. Y es domingo. Venga besotes, besazos, besines y, en general, besos.

(*) Me informan que "Florita" ha cerrado. En su mismo emplazamiento va a abrir un nuevo restaurante que se llamará "La Paloma". Las pinturas de Justin (J.D.Smith) se quedan para el nuevo restaurante, que abrirá el 5 de Junio.


mercredi 28 avril 2021

Leonor de Aquitania, una reina por delante de su tiempo

 


Mis queridos amigos, amigotes y amiguetes (1). Con esta historia de las vacunas, de cuándo nos toca y cuándo no nos toca, de que si la tal vacuna es para mayores hoy, y para pequeños mañana, de que si no va a haber suficientes para la segunda dosis y esas cosas, casi se me pasa escribiros. Y, os diré la verdad, no hay cosa que más placer me da que escribir a mis amigos, así es que ¡aquí estoy, dispuesto a contaros las últimas tontunas o simplezas que se me ocurran!. 

Os voy a contar hoy, mis impresiones sobre el libro de Eva García Sáenz de Urturi (espero no equivocarme con el nombre, porque cuando yo iba al Cole hace mil años, había Sáinz, Sáenz, Saiz y Saez en mi curso y ¡válgame San Jenaro cómo se ponían cuando te equivocabas con el acento!).

Pues, al grano Sorokin, que te enrollas. Os decía que he leído el libro de la Sáenz. Es un libro-novela histórica sobre una parte de la vida de Leonor, Eleanor o Alienor de Aquitania. Muy interesante. Ya sé que sabéis de sobra  donde está Aquitania, pero por si acaso hay algún despistado, os pongo el mapa. Es una de las regiones más ricas de Francia e incluye varios departamentos, incluido el País Vasco francés, pero, sobre todo, El Bordelés, con los vinos franceses más famosos desde la prehistoria (ya sé, ya sé, exagero, es que si no, me aburro, ya lo dice el nombre del blog)




Los viñedos, son magníficos, limpitos y ordenados, como se ve aquí:



Naturalmente, no podía faltar la foto de ese turista que siempre se mete en medio de mis relatos. Vaya plasta de tío:




Bueno, vuelvo al libro. Es un relato que cuenta hechos históricos mezclados con aventuras novelescas, lo que lo hace muy entretenido. El padre de Alienor muere en Compostela durante una peregrinación. Se supone que envenenado. Es de esperar que fuera un poco menos cabezón que este peregrino que aparece en el frontis de una iglesia en Croacia:



En el libro, hay muchas cosas que son invención de la Sáenz de Urturi, como la historia de los gatos aquitanos o como la historia del "nudo de Bagdad", que no sé si será histórico o no, pero para la que no he encontrado ninguna referencia. Sí es aparentemente cierto el método de tortura del "águila de sangre". Vale, os lo leéis, que no he cenado y las cosas desagradables me desagradan. 

Leonor se casa con el heredero del trono de Francia. Exige que la boda sea en Burdeos, pero luego, como es lógico, se va a París. El rosetón de Notre Dame no existía entonces, pero a mi me encanta, así que os pongo la foto:


Uno de los capítulos que más me han impactado es el de la predicación de San Bernardo para llamar a una nueva cruzada, prometiendo la salvación eterna a todo el que participe y haciendo un espectáculo digno de unánime aplauso. Eleanor se va a la cruzada y vuelve, lo que es un hecho histórico. Eleanor es muy joven todavía, se harta de su marido, el Rey y se divorcia de él. Aquí se acaba el relato de Eva García, pero el hecho es que se casa con el Rey de Inglaterra. Tal vez la autora vaya a obsequiarnos con una segunda parte.
En Inglaterra tiene varios hijos, entre ellos, pásmense, mis amigos, Ricardo Corazón de León y Juan Sin Tierra. Podría decirse que es la madre de la Inglaterra moderna que, además, reclamó Aquitania para el trono inglés.

Pero vuelvo a las cruzadas. Una vez con el gusanillo de querer saber más (feo vicio que siempre me acosa), me he leído un libro precioso de Peter Frankopan:


Un libro totalmente histórico, pero escrito con esa amenidad que tan bien dominan los historiadores ingleses. La tesis de Frankopan es que, los relatos de la primera cruzada siempre hacen hincapié en el papel del Papa y desprecian el papel de Bizancio.

Bizancio era, en realidad, el mayor imperio que quedaba entre Europa y Asia. En 1050 estos eran sus límites:


Pero estaba acosado en Asia Menor por los turcos, en el norte por belicosas tribus como los pechenegas y en su flanco occidental, por los normandos. El emperador, Alexis I Comneno, pidió ayuda al Papa, a pesar de que las dos iglesias ya se habían separado. El Papa, Urbano II, que no debía ser tonto, y que estaba en estado de guerra con el Emperador de Alemania y con un antiPapa que ocupaba Roma, dijo "¡A por ellos ohé!" y se fue a Clermond a predicar la cruzada. Fue un éxito. Los caballeros francos se pusieron en marcha. Entre ellos, Godofredo de Bouillon:



Castillo de Godofredo de Bouillon, en el sur de Bélgica

Con un castillo tan triste, no es de extrañar que prefiriera irse al solecito de Palestina. La cruzada tuvo mil vicisitudes y, al final, los cruzados conquistaron Jerusalén. Entre tanto, Alexis I salvó Constantinopla, la mayor ciudad de la época, que, sin duda no ofrecía el aspecto tan lleno de mezquitas que tiene el Estambul de hoy:


Estambul visto desde Topkapi

Ya existía Santa Sofía, a la que, tras la conquista de Constantinopla por los turcos en 1453,  le agregaron  unos minaretes y la copiaron a mansalva:


En el interior, todavía pueden verse los mosaicos bizantinos (Si Erdogan no los ha borrado, que es capaz de todo)



Para acabar, que es tarde y tengo que cenar, os pongo una foto de la costa Oeste del Imperio, la Ciudad de Dubrovnik; A ver si cuando se pase el virus os animáis y vais a visitarla:




De Palestina, no tengo fotos aunque sí he estado hace mil años (tantos que no tenía cámara de fotos), pero valga esta foto que hice en Túnez y que da una idea:



Y venga, amigos y amigas, dejo de daros la brasa y me voy a cenar. Grandes besotes

(1) Debo hacer notar, respetable público, que uso el masculino como inclusivo, tal cual dice la Real Academia Española. No soporto horteradas tales como "amigues,amigxs, etc". Así es que, por favor, leed: Queridos y queridas amigos, amigas, amigotes, amigotas, amiguetes y amiguetas", ¿vale?

mardi 2 mars 2021

Por las rutas de Valonia, la Abadía de Villers-la-ville y la Fundación Folon

 


Hola, buenas noches (porque es por la noche, hace rato que nuestro brillante sol se ha escondido por detrás de las cumbres del edificio de enfrente), queridos y amables lectores que me seguís  (y si no me seguís, vosotros o ustedes os lo perdéis, o como dicen los castizos manchegos os lo "perdís"). Bueno, pues os cuento, que para eso estoy al pié de mi ordenador: nuestro maravilloso gobierno (lo pongo con minúscula, no se merecen una Mayúscula), digo nuestro gobierno belga no nos deja abandonar "le plat pays", como lo llamaba Brel. Pero ¡oh, sabios conocedores de la especie humana! han decidido darnos libertad para movernos por Bélgica, con lo cual, los trenes de la costa, aprovechando que ha hecho un par de fines de semana excelentes de brillante sol, estaban a reventar, llenos de gente, que de respetar distancias, ni para atrás. Así que, servidor ha decidido pasar del mar y adentrarse por las profundidades de Valonia, la Bélgica francófona.

Aprovechando que en la Abadía de Villers-la-ville había una exposición de esculturas de Jean-Michel Folon, me dije: ¡tate, Sorokin!, es hora que adquieras un poco de cultura, que eres un zote y vayas a descubrir a uno de los mayores artistas belgas, del que, me avergüenzo hasta enrojecer de decirlo, no había visto nada en  mi vida (es que yo, me quedé en Magritte)



Pues sí, me sacudí el polvo de la dehesa, acudí a Google maps para informarme y me lancé a la ruta cantando a voz en grito "le plat pays" de Jacques Brel.


Google maps resultó de un optimismo sublime, cuando habla de 37 minutos para llegar. Narices, servidor empleó hora y media. Pero en fin, llegué:


La Abadía vista desde fuera ya resulta bastante impresionante.  Me encantan las abadías en ruinas, llenas de fantasmas y sigilosas voces nocturnas:


Una vez hecha una cola de una hora, conseguí entrar. Lo primero de Folon que destaca es una escultura donde está su hombre fetiche, que unas veces lo llama de una manera y otras de otra:


En la nave central de la Abadía, que ya por sí merece la pena, hay dispuestas una serie de esculturas de Folon que él titulaba "pensamientos":


La Avenida de los "pensamientos", que son figuras con cuerpo humano y cabezas diversas:



Pensamiento segundo


Pensamiento numero sesenta



En fin, no estaban los sesenta pensamientos, solo había una selección. 

No todas las esculturas eran de Folon. Por ejemplo, este monje tiene pinta de ser anterior:




La visita fue muy provechosa, y servidor aprendió un montón, pero a las cinco de la tarde había que salir del recinto, cosa que hice sin rechistar. No tenía ninguna gana de pasar la noche en tan agradable lugar.

Pero vuestro amado bloguero decidió continuar al día siguiente su viaje cultural y su descubrimiento artístico, así que sabido que existe una "Fundación Folon" en La Hulpe, a escasos kilómetros de Bruselas.


Decidí ir a descubrir qué es lo que había allí. Para ello, una vez más consulté a Google, que, esta vez, acertó:


Como veis, queridos amigotes, no es difícil llegar. Está en La Hulpe, en medio de un parque que pertenece a Solvay. En Bélgica, casi todo pertenece a Solvay, desde que inventó la famosa "sosa" Solvay (los de ciencias me entendéis), no paró el gachó.

Dejas el coche en un aparcamiento bien indicado y sigues un camino peatonal hasta la Fundación:



Pero, cálmense amigos; no está en el Castillo, no hay que andar tanto, está en una granja, como se ve en la foto.

Te recibe uno de los hombres de Folon leyendo un periódico en un banco:


La entrada, una vez que has pagado el diezmo, te lleva al primer edificio de los dos que consta el Museo:


En esta primera parte están, sobre todo las pinturas y los pósters de Folon: En esta foto he reunido cuatro, es que no quería daros mucho la brasa:




También hay algunas esculturas, como la de la "mujer pájaro" . No son cuatro, os aviso gurriatos, es una, lo que pasa es que la hornacina está rodeada de espejos:




La escultura es una actividad tardía de Folon, que empezó siendo pintor, pero luego se convirtió en más escultor que pintor. Es como yo, que soy de Albacete, pero luego me hice de otros sitios, cosas que pasan.

Para pasar al segundo edificio hay un túnel:



En este edifico hay algunas salas más personales del escultor, como esta colección de objetos:




O una copia de su taller de escultor:


Algunas esculturas más pequeñas, como estos pájaros:




En saliendo del Museo, podéis ver una escultura que se llama "la lluvia". Aunque ese día no funcionaba, es una fuente. Por el pitorro que lleva el "hombre Folon" en la mano, sale agua que debe producir un bello efecto. Solo puedo imaginarlo.



Vale, ya estuvo suave, ya he dicho más de lo que podéis soportar. Perdónenme amigotes, es que cuando empiezo no sé parar.

Besotes. Me voy cenar (a la cocina, claro, porque los restaurantes están cerrados)



Post Scriptum (Addendum del 3 de Marzo).

Buhoevanescente me ha hecho llegar una imagen de la escultura "la lluvia" con la fuente funcionando. Así podéis ver el efecto, queridos amigotes. Gracias Buhoevanescente



También he conseguido cargar un video que hice en el Museo, pero que Google no me dejaba cargar. Se trata de una escultura que está en la Playa de Knokke y que Folon llamó "el mar, ese escultor". Sobre la pared se proyecta un film del mar del Norte. Vamos a ver si esta vez funciona;