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mardi 1 mars 2011

De peces, pescados, pescaderías y pescateros (2ª parte)


Isla de Sal. Cabo Verde



Ya sé, queridos amigotes, compadres, colegas, parientes, primos y demás familia que a estas horas de la madrugada en las cuales vuestro fiel Sorokin os cuenta sus cuitas, estaréis, unos durmiendo, otros relajándoos tras abrumadora jornada de trabajo, otros despertándoos para celebrar el día siguiente... es lo que pasa cuando en esta rechufla de blog nunca se pone el sol. Pero, oyes, tanto si estáis mirando como si no, me he decidido a escribir la segunda parte de la entrada de 2010 sobre peces, pescados y tal.

Ya os dije que a mi esto del pescado me mola cantidad, como si hubiera sido natural de Yokohama y no manchego. Claro que hay excepciones. Por aquí, en algunos restaurantes, incluídos algunos de instituciones internacionales, (cuyo nombre no voy a dar no sea que me escuchen, leñe) andan metiendo en el menú una cosa que llaman "Victoria bar". Os lo puedo recomendar en caso de que tengáis urgencia de vomitar o algo así, porque es indescriptible como sabor: barro fétido mezclado con caca de paloma o similar. Me he enterado que es un nombre políticamente correcto de la perca del Nilo. La tan denostada perca del Nilo, que ha originado una monumental catástrofe ecológica en el lago Victoria. En fin, por una vez, mi corazón y mi estómago han estado de acuerdo.

Y ya estuvo bien de rollos. Voy con mis fotos de pescaderías. La primera es un tanto conflictiva, qué le vamos a hacer. Es una pescadería donde se vende carne de ballena en Tokio. Es evidente que como no pueden poner una ballena en el escaparate, ponen en su lugar un dibujito. Os diré la verdad, colegas: compré una lata, como recuerdo de la ignominia. La guardo en un estante al lado de los escritos de Rouco Varela.




Pescadería de carne de ballena en Tokio


Esto que aparece acto seguido es pescado seco (¿os habíais dado cuenta, o no? no me digáis que pensábais que era jamón). Es un puesto de carretera en Tailandia, cerca de Surat Thani. No lo probé, pero supongo que no debe dar demasiado placer. En cualquier caso, en Tailandia, además de esto, hay muy buen pescado fresco.




Venta de pescado seco en Tailandia

En Punta del Este, en Uruguay, ya os dije que lo que más se pesca es la brótola. Como veis, nada más pescarla, la trocean y la hacen filetes. No sé por qué, porque un buen pescado entero al horno es algo que no tiene comparación con los filetillos de chichinabo. En fin, ellos sabrán.





Punta del Este (Uruguay)


Hay otro pececillos, como estos tiburoncetes que están esperando un arriesgado comprador, tambien en Punta del Este:





Punta del Este

Se ve, ¡oh, queridos colegas! que hay vida en estas pescaderías, no como en esta de Bruselas, en un centro comercial, cuyo nombre no voy a mencionar:





O en la pescadería de Selfridges, en Londres:





Ya sé que vais a decir ¿y por qué menciones Selfridges y no el centro comercial de Bruselas? Bueno, pues es verdad, lo que pasa es que si no sois de aquí, verdes las han segado, os va a dar igual el nombre. Pero, en fin, es el Centro Comercial de Woluwé. ¿Contentos? ¿eh?


En plan mas clásico, ahí van unas fotos de pescaderías: en Buenos Aires:




O en el mercado de la Guindalera, en Madrid:




Y para terminar, un libro. Un libro de recetas de pescado:





No tiene nada de especial, salvo una receta de "Paella de Salamanca", que me ha dejado totalmente del revés. Me encanta Salamanca, pero no sabía que hacían paella por allí. Bueno, sí, hacen Paella hasta en Cherburgo (doy fe, y mi tripa tambien), pero nadie habla de Paella a la Cherburguesa. En fin, ahí va:





Un besote a todos

dimanche 15 août 2010

De peces, pescados, pescaderías y pescateros



Queridos amigos que me leéis (no sé si habrá alguno en este mes de Agosto hirviente o empapado -según donde se mire-). He pensado, cosa que a veces sucede aunque luego me duelen las dendritas por falta de costumbre, que los peces y sus subgéneros comestibles eran un tema adecuado para una cálida tarde de estío (queridas gentes del hemisferio sud, ya sé que ustedes estáis congelándoos, pero haced como si no, pensad en el próximo enero y disfrutad). Sirva el espléndido esturión de la foto, al que tienen en una pecera en los almacenes Gum de Moscú, como cobertura.

A mí, para qué voy a mentir, más que los peces me gustan los pescados, bien preparaditos, a la plancha, fritos, al horno, en espetones... pero ello no quiere decir que los ejemplares vivos no me plazcan, De hecho, hace años (bastantes, rediez), una novia me regaló una pecera con unos peces rojos que fueron inmediantemente bautizados como Zinoviev y Kamenev (cosas de la corta edad y el "Zeitgeist" de la época). Los pobres se acabaron suicidando una noche al saltar de la pecera mientras su confiado dueño (menda) dormía a pierna suelta. Desde entonces, sólo me intereso por los pescados que ya están preparados para ser consumidos, como dije antes.

Sobre el tema, os voy a mencionar dos libros que me han cambiado la vida. El primero es un incunable que no creo que se pueda encontrar fácilmente hoy en día. Lo compré en Veracruz y me enseñó muchas cosas, por ejemplo los diferentes nombres de los peces en cada sitio, amén de muchas interesantes recetas, como el Huachinango a la veracruzana y otras más:




El segundo lo compré en Londres, en "Borders" (por una vez no fué en Waterstone's). Este tal vez lo podáis encontrar. Es interesantísimo, analiza la historia de la pesca del bacalao desde un punto de vista histórico y sociológico. Cuenta, por ejemplo, que los "arrantzales" vascos llegaron a Terranova persiguiendo bacalaos mucho antes que Colón, pero que se callaron como muertos para que nadie les pisara la pesca:



Un tema que siempre me ha interesado y que no dejo de visitar si tengo tiempo cuando viajo, son las pescaderías. En otras entradas del blog ya os he puesto fotos de pescateras en Helsinki y en Cabo Verde. No las voy a repetir, que ya se está poniendo esta entrada pesadota y quedan como diez fotos. Por ejemplo:



Una pescadería en el mercado de Almaty (Kazakstán). Todavía sueño con la pescatera en algunas cálidas noches. Tan sonriente, tan inmortalizada, tan manifiestamente simpática, y eso que no le compré nada.



Una pescadería en Trouville (Normandía). Allá, tienen de todo, pensado sobre todo para los que vienen de París de fin de semana (Deauville-Trouville es un sitio tradicional para las vacaciones de los parisinos) y te lo preparan en una caja de frigolite, con hielo. Yo no iba de París, sino de Bruselas, pero a pesar de todo me vendieron un buen rodaballo y unas cigalas bien embaladas.



Vendiendo ostras de Colchester en la torre de Londres, al lado del Támesis. Deliciosas, válame Dios.




Un supernercado en Tokio. Como se ve, el contacto humano no es su fuerte. No se le puede decir al pescatero: "Ehhhh, Manué, no me pongah ese bisho, que tié el ojo podrío"




La pescadería de "Harrods", en Londres. Aunque no vayáis a comprar nada, una vez que hayais visto la horterada del monumento dedicado a Diana y a Dodo el Fayed, no dejéis de pasaros por los "food hall". Son espectaculares.





La boutique del bacalao, en Madrid. Nunca he entrado, pero siempre me ha gustado su aspecto exterior.




Y para terminar, he aquí la foto de una pescadería en Bruselas. Debéis imaginar qué nacionalidad tiene el propietario. Hay que decir que tomé la foto a los pocos días de la copa del mundo, no se pasa todo el año así.


Y nada más, creo que por hoy, ya está bien. Que paséis un buen fin de semana.




Fisherman Blues. The Waterboys