
Isla de Sal. Cabo Verde
Ya sé, queridos amigotes, compadres, colegas, parientes, primos y demás familia que a estas horas de la madrugada en las cuales vuestro fiel Sorokin os cuenta sus cuitas, estaréis, unos durmiendo, otros relajándoos tras abrumadora jornada de trabajo, otros despertándoos para celebrar el día siguiente... es lo que pasa cuando en esta rechufla de blog nunca se pone el sol. Pero, oyes, tanto si estáis mirando como si no, me he decidido a escribir la segunda parte de la entrada de 2010 sobre peces, pescados y tal.
Ya os dije que a mi esto del pescado me mola cantidad, como si hubiera sido natural de Yokohama y no manchego. Claro que hay excepciones. Por aquí, en algunos restaurantes, incluídos algunos de instituciones internacionales, (cuyo nombre no voy a dar no sea que me escuchen, leñe) andan metiendo en el menú una cosa que llaman "Victoria bar". Os lo puedo recomendar en caso de que tengáis urgencia de vomitar o algo así, porque es indescriptible como sabor: barro fétido mezclado con caca de paloma o similar. Me he enterado que es un nombre políticamente correcto de la perca del Nilo. La tan denostada perca del Nilo, que ha originado una monumental catástrofe ecológica en el lago Victoria. En fin, por una vez, mi corazón y mi estómago han estado de acuerdo.
Y ya estuvo bien de rollos. Voy con mis fotos de pescaderías. La primera es un tanto conflictiva, qué le vamos a hacer. Es una pescadería donde se vende carne de ballena en Tokio. Es evidente que como no pueden poner una ballena en el escaparate, ponen en su lugar un dibujito. Os diré la verdad, colegas: compré una lata, como recuerdo de la ignominia. La guardo en un estante al lado de los escritos de Rouco Varela.
Esto que aparece acto seguido es pescado seco (¿os habíais dado cuenta, o no? no me digáis que pensábais que era jamón). Es un puesto de carretera en Tailandia, cerca de Surat Thani. No lo probé, pero supongo que no debe dar demasiado placer. En cualquier caso, en Tailandia, además de esto, hay muy buen pescado fresco.
En Punta del Este, en Uruguay, ya os dije que lo que más se pesca es la brótola. Como veis, nada más pescarla, la trocean y la hacen filetes. No sé por qué, porque un buen pescado entero al horno es algo que no tiene comparación con los filetillos de chichinabo. En fin, ellos sabrán.
Hay otro pececillos, como estos tiburoncetes que están esperando un arriesgado comprador, tambien en Punta del Este:
Se ve, ¡oh, queridos colegas! que hay vida en estas pescaderías, no como en esta de Bruselas, en un centro comercial, cuyo nombre no voy a mencionar:
O en la pescadería de Selfridges, en Londres:

Ya sé que vais a decir ¿y por qué menciones Selfridges y no el centro comercial de Bruselas? Bueno, pues es verdad, lo que pasa es que si no sois de aquí, verdes las han segado, os va a dar igual el nombre. Pero, en fin, es el Centro Comercial de Woluwé. ¿Contentos? ¿eh?
En plan mas clásico, ahí van unas fotos de pescaderías: en Buenos Aires:

O en el mercado de la Guindalera, en Madrid:

Y para terminar, un libro. Un libro de recetas de pescado:

No tiene nada de especial, salvo una receta de "Paella de Salamanca", que me ha dejado totalmente del revés. Me encanta Salamanca, pero no sabía que hacían paella por allí. Bueno, sí, hacen Paella hasta en Cherburgo (doy fe, y mi tripa tambien), pero nadie habla de Paella a la Cherburguesa. En fin, ahí va:

Un besote a todos














