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mercredi 15 juin 2022

"El salvaje" de Guillermo Arriaga

 


Aquí estoy otra vez ¡Oh, queridos amigos! dispuesto a no dejar que os olvidéis de vuestro amado bloguero Sorokin y daros la brasa contándoos el último libro que he leído y que me ha gustado un chingo (como el libro cuenta unos eventos que suceden en México, no tengo más remedio que meteros de contrabando algún palabro de este jaez).

Había leído "Salvar el fuego" de Guillermo Arriaga hace unos meses (y tuve el enorme detalle de dejaros en paz y no contarlo en este, vuestro blog), pero ahora, ya no me puedo aguantar y os voy a contar esta, mi segunda lectura de Arriaga, aunque este libro es anterior al del fuego.

Arriaga, es más conocido por sus trabajos como guionista de cine. Es el guionista de "Amores perros" y de "Babel", que supongo que habréis visto y si no, haced lo posible por verlas, que hasta "Cahiers du Cinéma" habla de ellas elogiosamente. (no sé si eso os retendrá, porque lo de Cahiers tiene su aquél, hay gente que los odia)

"El salvaje", a pesar del título, es menos brutal que "Salvar el fuego", pero no es una novelita rosa, aunque tiene un soplo de optimismo en medio del dolor y la muerte que campa por sus respetos en todo el libro.

El protagonista, vive en un barrio marginal (casi todos los barrios son marginales en México, salvo tres o cuatro).



Barrios de casas comunicadas por las azoteas. Un paisaje donde en todas las azoteas hay "tinacos", depósitos de agua para garantizar el suministro de la casa, Como estos:



En un tinaco muere ahogado el hermano del protagonista. No, no es un spoiler, el autor lleva a cabo la narración de todo lo que pasa mediante saltos adelante y atrás. Sabemos pronto que el chico va a morir ahogado, pero descubriremos cómo en otros capítulos. De hecho, muere asesinado por una banda de fanáticos religiosos cristianos que piensan que tienen que liberar el mundo de drogadictos, ateos y otras gentes.

Como ya os he dicho, hay un fuerte viento de muerte en todo el libro, pero insisto, tiene un toque optimista que acaba por imponerse.

Para que os enteréis de donde sucede la acción, siguiendo mi fea costumbre de poner fotos de mi  archivo por todas partes, ahí van unas pocas:

 
Un casa en el Paseo de la Reforma.



El Ángel de la Independencia, que celebra cuando pusieron a los españoles en la calle, claro que muchos se quedaron, y otros volvieron después.


Una Taquería en el Centro histórico de la Ciudad de México




Un "bolero" (un limpiabotas)

Y algo que, a lo mejor os sorprende: La Cibeles. Sí, señoritos y señoritas, la verdadera Cibeles en pleno México. ¿Dónde?


¿Dónde va a ser? Pues en la plaza de la Villa de Madrid:


Vale. Si alguna vez habéis ido o vais a ir a la cIudad de México, supongo que iréis a Teotihuacan, a ver las pirámides

Como se ve en la foto de 2010, hay un follón de gente que sube a la pirámide del sol, como si fuera una feria

En 1987, fecha de la siguiente foto, aquí, este joven, de pelo y barba negros, subió solito, bueno, con la compañía que hizo la foto, tomado desde lo alto de la pirámide del sol. Al fondo, a la derecha, la pirámide de la luna.


Pero bueno, volvamos a libro, que se me va el santo al cine . En el libro, pasan dos historias en paralelo, la del protagonista que, como os he contado vive en México, y la de un trampero inuit,  Amaruq, que está obsesionado por un lobo, Nujuaqtutuq. Durante varios capítulos, ambos pelean hasta que en un momento dado, Amaruq, cae por un precipicio y de ahí lo saca un ingeniero que está construyendo un oleoducto en Canadá. Al mismo tiempo, en México, El protagonista al que le ha rodeado la muerte, se ha quedado con lo que él cree que es un perro lobo. Pues no, un domador de circo le asegura que es un lobo. Total, que la vena optimista que recorre está segunda parte del libro hace que "Cinco" (el prota), su novia, Chelo y el domador que se ha convertido en su padre adoptivo, se van a Canadá a devolver a "Colmillo"

Vale que los perros y los lobos se parecen, pero vean, vean mis amigos la diferencia entre un Malamute de Alaska.



Y un verdadero lobo. ¿A que impresiona?




El viaje a través de Canadá como lo cuenta Arriaga, es casi una guía turística. Yo, de Tadoussac no he pasado:


Pero fiándome en este cuadro del pintor canadiense Franz Johnston, el mero norte debe ser de caerse de culo:


En fin, voy a cortar el rollo. Espero haberos animado a conocer a Guillermo Arriaga. Para despedirme os voy a poner una foto de uno de mis tesoros más preciados: una botella de tequila "Tres Generaciones" de Sauza, que guardo desde hace más de veinte años. Besotes y que no os hayáis aburrido más de lo necesario (este es un blog de aburridos, ya lo sabéis)


samedi 18 janvier 2020

Bajo el Volcán, de Malcolm Lowry



Queridos amigos, amiguetes, amigotes, parientes, deudos, allegados y demás gente con la que tengo el gusto de compartir las vivencias de un aburridote como yo. Para empezar, os voy a desear a todos que el año que acaba de comenzar, o sea el 20-20, que si luego leéis este artículo dentro de mil años, no sabéis a que año me refiero, os llene de buenos rollos, amores, disfrutes, aventuras, lecturas, sabrosos condumios y todas esas cosas que hacen que podamos soportar las agresiones a que a veces nos somete el día a día. He dicho.

Os voy a hablar de una de esas novelas míticas de las que casi todo el mundo ha oído hablar, pero que no muchos han leído: "Bajo el Volcán" de Malcolm Lowry, que está considerada como una de las diez mejores novelas escritas en inglés en el siglo XX.

Yo la leí traducida al español antes de irme a vivir a México, en 1986 (ya ha llovido, lo sé) y me dejó un tanto frío. Los nombres me sonaban a chino y lo único que retuve fue el problema del protagonista con el alcohol. La he vuelto a leer, esta vez en inglés, en su versión original y me ha impresionado. Os voy a decir la verdad, no es una novela fácil. Lowry,  él mismo un alcohólico, escribe con frases enormemente largas, barrocas, sin casi comas. Uno se ahoga a mitad de página, esperando que, por fin, llegue un punto y aparte. No hay. Pero vale la pena el esfuerzo, de verdad. Es como subir a una montaña en funicular o ir trepando por un sendero, es más duro, pero, al final te sientes mucho más satisfecho

El protagonista, el cónsul Geoffrey Firmin vive en Quauhnahuac, Que es el nombre original de Cuernavaca, en el estado de Morelos, al oeste de los dos grandes volcanes, el Ixtacíhuatl y el Popocatépetl:




Los volcanes son impresionantes. Vistos desde el aire, en un vuelo Veracruz-México, se ven así:





(hice la foto desde el avión, un día completamente despejado)

Vistos desde Cuernavaca, se ven como desde la Ciudad de México, el Ixta a la izquierda y el Popo a la derecha:



Malcolm Lowry, como digo, tiene un estilo denso. En muchos casos, heredero del "torrente de consciencia" (stream of consciousness) de James Joyce. Sobre todo cuando el protagonista es el cónsul. No se sabe si lo que cuenta es el pasado, el presente, lo que sueña en ese momento, su "delirium tremens" o qué. Al mismo tiempo es una historia de amor. Su mujer, Ivonne, lo ha abandonado cinco años antes de los sucesos que cuenta el libro, y, de repente vuelve a aparecer.  Enmedio están, además, Hugh, su hermanastro, aventurero y enamorado de Ivonne y Jacques Laruelle, un amigo de infancia del cónsul y que ha encontrado por casualidad en Quauhnahuac.

Pero la pelea del cónsul es con el alcohol. Él intenta volver con su ex-mujer y ella también, pero todo se interpone. Todo tiene un tono trágico y un final terrible. Si os leéis el libro entero (ánimo, gurriatos), os aconsejo que volváis  a leer el capítulo 1 una vez terminado. No es evidente, pero es el relato de Jacques Laruelle un año después de los sucesos. El capítulo 12, el último, es agobiante, estremecedor. El 11, parece que fue escrito después, pero en tiempo literario, están pasando simultáneamente. La búsqueda suicida de Ivonne en medio de un bosque sacudido por la tormenta y la muerte del cónsul en una cantina.

Ya lo he dicho, vale la pena el esfuerzo de leerlo y de descifrarlo. Por supuesto, hay varias traducciones al español. La que yo leí (que no encuentro por ningún lado) es de 1950, creo. Han publicado una nueva que pretende ser más fiel al texto original. Pinchad aquí, si queréis, claro.

Pero bueno, no me extiendo más, que tengo que hacerme un pisto, con su berenjena, su pimiento, tomate, cebolla y tal. Eso sí, para acabar, os voy a poner una fotos que demuestran que mi fascinación por los volcanes es bastante añeja.

Por ejemplo, esta foto en Madalena do Pico, en las islas Azores:




O esta del volcán de Fogo, en las islas de Cabo Verde:




Y ¿qué os parece el volcán Arenal en Costa Rica?




El Ararat, en Armenia. Es también un volcán extinto:



O el monte Fuji, visto desde mi hotel en Tokio:




Los géisers del volcán Hakone, en Japón:




También he estado en los volcanes españoles. Como el Teide:



O los volcanes de La Geria, en Lanzarote:





Bueno, espero no haber sido muy plasta. Me voy a cenar. Besazos

mardi 5 novembre 2019

Lecturas para el día de los muertos: "Cementerio de animales" de Stephen King, seguido de un relato anónimo de terror


Mis queridos amigos, amigotes, amiguetes y lectores en general. He pensado que en estas fechas tan señaladas, en las cuales aparecen fantasmas, brujas, cadáveres tanto animales como vegetales e, incluso, algún cadáver mineral, eran un momento adecuado para hablar de terror, de miedo, de pánico y otros sentimientos o sensaciones que ponen hirsutos los cabellos, hacen flojear las rodillas e impiden entregarse con tranquilidad a un sueño reparador. Como sabéis, sabios doctores dicen que el insomnio produce efectos similares a los del alcohol. Y para eso, prefiero un buen vino de Lirac al insomnio. Ea.

Para empezar, os hablaré del último (y único) libro de Stephen King que he leído. Mr. King no era uno de mis escritores favoritos, pero tras leer la reseña que publicó Norah Bennett en "El rincón de una cantina", me dije: Sorokin, ¿vas a ser tan flojucho como para no leer ese libro?. Y, como no hay nada como provocarme, me puse a ello.

Lo he leído traducido al castellano, aunque prefiero leer los libros escritos en inglés o francés en su versión original. Pero el hecho es que me di de bruces con el libro en mi última visita a "La casa del libro" en Madrid. Sea o no buena la traducción, el libro te cautiva sin dejarte respirar. King controla los tiempos, las situaciones y consigue sorprenderte. A veces un tono familiar te relaja un poco para acto seguido pegarte un sustazo que te hace lanzar el libro al suelo, irte a respirar y tratar de calmarte.

Sí, he pasado miedo. Pero bueno, aquí estoy. Todo parece normal al principio. Una familia con dos hijos y un gato se va a vivir al campo, a un caserón. Parece que el casoplón va a tener un papel importante en el relato, pero no, hay más. Un vecino mayor que conoce todas las tradiciones extrañas del lugar, una carretera por donde pasan camiones a toda velocidad, etcétera. Y un cementerio donde los niños durante años han enterrado a sus animales de compañía.  Más lejos, otro cementerio, de los indios que ocupaban la zona, los "mismacs".  Todo muy medido. En resumen, los animales resucitan tras ser enterrados ahí. Ya podéis imaginar lo que va a pasar cuando al hijo menor lo mata un camión.  No sigo, que me pongo nervioso.

King se refiere al mito del Wendigo, un ser gigante, antropófago, como guardián del cementerio. En su día leí algo sobre el Wendigo en un libro que incluía relatos de Lovecraft. Esa era la portada:




En fin, lo dejo aquí. Sobre la traducción, no tengo grandes opiniones, porque nunca he leído a King en el original. Sí, desde luego, la traducción del título ya está mal. "Pet Sematary", intentando usar de la grafía de un niño en vez de "Cemetery" debería traducirse por "Cemantario de animales", pero quedaría raro. El libro en inglés (lo sé, lo he visto en Internet), termina con su mujer resucitada llamando a Louis "Darling" (cariño). En la traducción le llama "amor mío". Hay un matiz que para mí es importante para lo que va a pasar.

Pero bueno, no os vais a librar de mi batallita. El libro me hizo pensar en el Museo de las momias, de Guanajuato, en México. Estuve en los noventa:



Es un museo francamente desagradable, donde se exponen los cadáveres momificados de gentes del lugar. Hay un cementerio que, por cualesquiera razón, momifica de manera natural a los enterrados. No se les ha embalsamado, ha sido un proceso natural:


A los mexicanos les encanta, su culto a la muerte es proverbial, pero yo tras hacer esta foto me salí corriendo.

Eso no es obstáculo para que Guanajuato sea una de las ciudades más bellas de México:


Además de ser de las más hispanófilas, como se puede leer en esta placa:


Y todo eso aunque en el estado de Guanajuato es donde empezó  la lucha por la independencia de México. En concreto, en Dolores Hidalgo, donde el 15 de septiembre de 1810 el cura Hidalgo lanzó los famosos gritos ¡Que viva México!, etc:



La parroquia de Dolores Hidalgo


Pero bien, ya estuvo bien de batallitas que no tienen nada que ver con el tema. Aunque terror, sí hubo, sí.

En fin, os voy a dejar con el relato anónimo de terror, que espero que os disguste, como debe ser:

VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA






Un negro terror me invade. La negrura me cerca, me rodea. La oscuridad invade todo mi cuerpo, mi cerebro, mis músculos, mis nervios. No puedo moverme, el miedo me paraliza. La angustia me atenaza y no me deja casi respirar. Siento un olor nauseabundo, tiemblo.  Estoy en las profundidades de la tierra. Siguiendo las instrucciones de Arne Saknussem penetré por el cráter del Sneffels en Islandia. Fue un descenso vertiginoso en medio de la oscuridad y la humedad. Un suelo resbaladizo e irregular descendía en fuerte pendiente. Se notaba que había sido la chimenea del antiguo volcán, afortunadamente apagado desde hace muchos años. Cometí el error de ir solo, con mi linterna y una mochila por todo equipaje. No sé cuanto tiempo ha pasado, arrastrándome por estrechos pasadizos, caminando casi a ciegas sin saber que dirección tomar ni encontrar el camino de vuelta, perdí la brújula al tropezar en un saliente de la pared de roca. He visto cosas que no podríais ni imaginar, sombras de monstruos, lagos bajo la tierra, cegadores relámpagos en las cavernas… y ahora estoy aquí, no sé donde me encuentro, mi lámpara no funciona, no veo, fuertes y ensordecedores truenos sacuden mis oídos. Los truenos, ahora se repiten con mayor ritmo. Siento como si oyera una voz, pido auxilio. En esto, la voz se hace más clara:

-¡Salga ya! ¡lleva media hora encerrado!

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Golpean la puerta. ¡Estoy a salvo! Me froto los ojos. Al moverme se enciende la luz del baño de caballeros. Respiro. Me levanto de la taza del retrete y abro la puerta. Fuera, una multitud enfurecida me mira con ojos críticos. Todos los comensales del restaurante se han levantado de sus asientos y me increpan. Entre el público distingo a Dieter Fischer-Dieskau, que canta “Die Sonne ist hinten unten den Gebirge”. No me detengo y salgo del restaurante, avergonzado. Tomo una decisión: ¡Nunca más volveré a beber Absenta con Vodka y zumo de limón! Está claro que el zumo de limón me sienta fatal.


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Bien amigas y amigos, esto ha sido todo por hoy. Besotes y besazos



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lundi 25 mars 2013

Recuerdos de Oaxaca































La primera vez que estuve en Oaxaca, queridos lectores, fue hace años, cuando vuestro bloguero predilecto y seguro servidor vivía en Veracruz. Y ya ha llovido desde eso, vamos, si contamos todo lo que ha caido en Bruselas desde entonces, seguro que podríamos regar el desierto del Sahara durante años. Ya sé que me vais a decir... pero ¡Sorokin! y a qué viene esto ahora, contándonos tus batallitas de hace tiempo. Pues veréis, es que los recuerdos se me agolparon, me asaltaron mis pocas neuronas activas y no alzheimerianas, cuando leí un magnífico post -como todos- de Carmen Mendoza en su blog "saborearte entusiasma" sobre Oaxaca. No he podido resistirme a contar mis vivencias, así es que ya me estáis disculpando. ¿Vale?.

Para empezar, una nota para mis compatriotas españoles, gachupines o no: Oaxaca se pronuncia "Uaháca", con hache aspirada, como México se pronuncia "Méhico". Ya sé, ya sé, a mí tambien me costó, al principio de mi vida en Veracruz, decir que yo vivía en la Avenida "Hicoténcal", cuando en los letreros decía Xicotencatl.

Pero a lo que voy, que me distraigo. Decía que la primera vez que fuí a Oaxaca. fui desde Veracruz, en coche y por carretera (en coche estaría cabrón ir por el aire, claro).





Hay que atravesar casi todo el istmo de Tehuantepec (en otra ocasión lo atravesé, pero eso es otra historia), como veis en el mapa. Si bien es cierto que el camino más corto es por Tuxtepec, toda la bolilla (pandilla) veracruzana me aconsejó ir por Tehuacán. Es más largo, pero se supone que es un camino mejor para atravesar la sierra. Supongo que sí, pero la contrapartida es que hay que atravesar las cumbres de Maltrata, entre Orizaba y Tehuacán. Queridos amigotes: suponed que termináis de trabajar un viernes, os montáis en el Nissan y ¡hala! a la carretera de las cumbres. Bien pues eso hizo Sorokin. Hay gente que dice que es una de las carreteras más peligrosas del mundo, pero, en fin, no quiero exagerar. El problema es que la ruta asciende rápidamente, entre precipicios infernales, con curvas más cerradas que el sepulcro del Cid. Y para acabar de fregarla, la niebla que baja de las montañas. Como indicación, os diré que hay curvas que hay que tomarlas por la izquierda, para que los grandes camiones puedan girar. Se ve en la foto siguiente (que no es mía, rediez, que yo bastante hacía con temblar y poner cien ojos en la carretera). Y todo eso, de noche y con niebla. Pero bueno, el que sería vuestro futuro bloguero y sus compañeros de expedición, sobrevivieron.





























Tras pasar la noche en Tehuacán, seguimos a Oaxaca, ya sin incidencias mayores. Parando de vez en cuando, como en este bar de carretera, donde el perro de la foto estaba un poco mustio. Le preguntamos a la mujer que estaba a cargo que qué le pasaba. Dijo que estaba enfermo. ¿Y eso? -es que no come, respondió.




Aparte de eso, la carretera no presentó más problemas hasta Oaxaca. La decoración había cambiado radicalmente desde la lujuriosa (¿a que queda fino eso de "lujuriosa"?) vegetación tropical del Golfo de México hasta la típica de altura de la sierra mesoamericana, con sus cactus candelabro y sus matojos.




Y nada más. Estuvimos en Oaxaca todo el fin de semana, justo para ir a visitar Monte Albán, uno de los sitios arqueológicos más interesantes de México. Plaza fuerte de los zapotecas, hasta que los conquistaron los aztecas. Sin querer entrar en polémicas (válame dios, no), la historia de Mesoamérica está llena de conquistas y violencias entre etnias desde mucho antes que apareciera por allí Hernán Cortés. Es un hecho histórico que los aztecas dominaron y aplastaron a un montón de gente de otras etnias. Esa es una de las razones que se dan para explicar el triunfo de Cortés. Todo el personal estaba tan harto de los aztecas que cuando vieron a los barbudos a caballo se aliaron inmediatamente con ellos. Que luego les fuera igual de mal, o peor, con los españoles, es otra historia.







En cualquier caso, Monte Albán es uno de los sitios más impresionantes que yo he visitado (y he visitado bastantes).

Por supuesto, tambien fuimos a ver el árbol del Tule, un ahuehuete milenario que es una de las atracciones principales de Oaxaca:



Otro punto que hay que visitar es la catedral, que es de un barroco colonial impresionante. A mí es una de las que más me gustan de México:







O el templo de Santo Domingo de Guzmán:




 Interior de Santo Domingo de Guzmán


Culinariamente, oh queridos amigotes, lo que más huella me dejó fue la costumbre de comer saltamontes tostados (chapulines). Normalemente, los venden en cucuruchos de papel en el Zócalo, pero no me atreví. Sin embargo, mis amigos me arrastraron hasta un restaurante al lado, "la casa de la abuela", donde te los preparan con una salsita de cebolla y unos chiles. Y bien, pues ahí no pude resistirme. Como se ve, en el plato no hay mucha cantidad, pero, en fin, se comen con tortillas de maiz, se forma un taco, le pones salsa y hala, para dentro. El único problema es que te encuentras alguna patita entre los dientes, pero te la sacas con un palillo y a otra cosa.






Como recuerdo del viaje, me llevé una muñeca Zapoteca, que todavía adorna uno de los ricones de mi casa de Bruselas:






Volví a Oaxaca años mas tarde. Esta vez, en avión, desde México DF, en unas vacaciones cuando vivía en Luxemburgo. Estuvimos en el hotel San Felipe Mision y fuimos otra vez a ver Monte Albán (aunque siempre hay algún turista que estropea la foto):





Como suplemento al viaje anterior estuve en Mitla y, por supuesto, otra vez en el árbol del Tule, a ver si no se había secado:




Noté que había más gente vendiendo artesanías que la vez anterior. Supongo que es por un aumento del turismo:




De restaurantes no voy a decir nada, porque no me acuerdo, qué rayos. Eso sí, comí unos tacos de verdolagas y flor de calabaza delciosos, pero no me acuerdo donde y, además, ni lo anoté ni le hice foto. Rayos, Sorokin, puedo auto maldecirme por eso.

Bueno, como había ido en avión no tuve que pasar las cumbres de Maltrata, así que me las prometía muy felices, hasta que mi pareja me dijo que quería conocer Huatulco, en la costa del Pacífico. Sorokin, que es un tío complaciente, alquiló un coche y nos lanzamos a la ruta. Terrible ruta, atravesando la sierra Madre. Hasta Miauatlan, todo va bien. Luego, aparece  una primera rama de cordillera, con pinos y tal, a la que le sigue una segunda rama. Mil curvas y todas llenas de camiones que transportan troncos. Subimos, bajamos, hasta San José Pacífico (y dices “ya está cerca el mar” por eso del nombre: ja ja) y subes otra vez enormes montañas y bajas otra vez, y otra. Corrimientos de tierra y deslaves y llegas a Pochutla y.. ¿se siente el mar?... narices, todavía 50 Km entre sierra, esta vez ya, tropical  y al fin, Huatulco. 
Muy bien Huatulco, pero pasamos dos días pensando todo el tiempo en el camino de vuelta. Como dijo el empleado de una gasolinera cuando le preguntamos cómo estaba la ruta (pensando en las inundaciones y los corrimientos de tierra): -" pues eeeste, no sé, últimamente no hay muchos asaltos"

Pero en fin, volvimos sanos y salvos aunque en  Chacalapa, la carretera estaba casi cortada por los deslaves… pero pasamos.






Bueno, ya os he dado bastante la brasa con mis recuerdos, amigotes. Hasta otro día. Un besote