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samedi 2 juin 2012

La Zinneke Parade






 
Siguiendo en mi linea de contaros todo lo que sé de Bruselas, ¡Oh dilectos y desocupados lectores!, voy a dedicar un par de entradas a contaros el movidón que se organiza en Mayo en Bruselas. Tanto, que no sabes a que divertido, jocoso o culteranísimo evento dirigirte con el sanísimo fin de solazarte, entretenerte, holgar o añadir conocimientos a tu caletre, que bueno es ello. Todo eso para desmentir un diálogo teléfonico que mantenía Imanol Arias desde Bruselas en "La flor de mi secreto" de Almodóvar, diciendo que "era una ciudad muy aburrida". Mentira, y gorda. Bruselas es una ciudad viva, multiétnica y multicultural donde pasan muchas cosas

Para empezar, os hablaré de la Zinneke Parade. Un desfile que se celebra cada dos años en el mes de Mayo. Un "Zinneke", en el dialecto de los bruselenses de toda la vida, en principio es un perrillo sin raza, una mezcla y, por extensión, se denomina así a todos los mestizos de bruselas, mezcla de flamencos y valones en su origen -sin olvidar a los españoles que también pasaron por la historia de esta ciudad- y, hoy en día, una ciudad donde conviven belgas, magrebíes, turcos, italianos, españoles, montones de polacos y toda la chusma del funcionariado internacional. 

El desfile de este año tenía por tema "el desorden" y, desde luego, lo cumplieron bien a gusto, con la participación de gente de todas edades, colores y estado físico, formando un "collage" de una riqueza espectacular, con un maravilloso y ruidoso ambiente de fiesta generalizada. Para muestra, ahí van estas dos fotos:




En silla de ruedas o con síndrome de Down, ¡todos a la fiesta! Leñe, se le expande a uno el espíritu viendo cosas así, en unos tiempos que no se distinguen por lo bien que va el mundo en general y Europa en particular, donde parece que los intereses de unos pocos están a punto de cargarse el trabajo y el bienestar de la mayoría. Pero venga, menos lágrimas, que al blog hay que venir llorado. ¡Anímense, mis amigos! contemplen estas sonrisas, una beatífica, la otra, diabólica:




Y aunque tengan cara triste, esta gente que sigue, en realidad se lo está pasando muy bien, os lo digo de verdad:


Es obvio viendo algunos disfraces que no había en los alrededores ningún miembro de alguna conocida familia de alta alcurnia (y no digo cual, que luego todo se sabe):



Yo, aparte de no saber para donde mirar de tantas cosas que estaban pasando, tenía otro problema:  con la Canon Reflex al cuello y con la Canon pequeña -para filmar malamente lo que se terciara- en el bolsillo, me hice unos líos de mucho cuidado. Luego os pongo lo que filmé, no os inquietéis, que ya os conozco. Bueno, me voy a parar aquí. En una futura entrada os hablaré de la fiesta del puerto y del Jazz Marathon de Bruselas. A ver si me sacudo mi tradicional pereza y vagancia y os la pongo antes del día 16, porque me voy (a currar, eh gentes, a currar) a Bangkok y, ya se sabe que a la vuelta os daré la brasa con mis aventuras tailandesas, que soy incorregible.

En fin, para que no falte la gastronota, os contaré que muy cerquita de donde se celebraba el desfile, ha abierto -totalmente reformada- la Brasserie "Le Greenwich", en la rue des Chartreux, una zona de intensa movida. El Greenwich da, sobre todo platillos tradicionales belgas, como el "Stoemp" (puré de legumbres con salchichas), al "cabillaud" (abadejo), el "americain frites" (filete tértaro picado en la misma sala con sus patatas fritas), etc. Como muestra ahí  va la foto de unos riñones con salsa dillonesa (yo no fuí el que se los comió, ustedes perdonen, pero tenían buena pinta y buen olor)



 


 Venga, pues a ver si consigo colocar el video a continuación. Un besote a todos, amiguetes. Tomen nota mis amigos valencianos que al final hay una traca y todo. Si es que todo se pega...