Sé perfectamente, mis queridos, fieles y amables seguidores que había prometido el otro día explicaros cómo comprar caviar en Moscú, pero voy a desviarme por un día del tema de los huevecillos de los simpáticos esturiones para pasar a un tema más candente: las rebajas en Londres; pero no os deprimáis ni preocupéis, que volveré al ataque con el caviar la próxima vez, que yo no traiciono a los amigos (salvo si es absolutamente necesario).
El asunto es que la ex-orgullosa libra esterlina está por los suelos, reptando por el eje de las equis, prácticamente a un euro por libra (a 1,13 para ser exactos). Si a eso le sumamos las fabulosas rebajas de enero, te puedes llenar un cesto de camisas, camisetas, calcetines y otras prendas que no menciono por pudor, por el precio de una camisa en la Rue de Tongres. Cierto es que hay que contar con el "efecto túnel", me refiero al túnel bajo el canal, porque el Eurostar mete buena caña en el precio de los billetes; aunque, bueno, lo puedes compensar con unas cuantas pintas en el "Shakespeare Head" de Carnaby Street (por cierto, tienen "Leffe" de barril, pero ¡aggggghhh!, la sirven en un vaso normal, no en la copa semiesférica que le es debida).
Y me diréis: "¿pero las rebajas no se terminan el 31 de enero?". Pues sí, tenéis razón, así que ya llegáis tarde, pero por lo menos este mensaje servirá para poneros los dientes largos y reflexionar sobre lo que os habéis perdido por no reaccionar a tiempo :-) Es broma; siempre podéis ir, y, al menos daros una vuelta por los "food hall" de Harrods y admirar al pizzaiolo cantor haciéndole una foto como Dios manda y no como esta chufla de video que le saqué yo. La culpa es de la batería que entregó su alma, como dicen en francés (lo que supone que las baterías tienen alma ¿a dónde irá cuando la entregan?), en el momento más inoportuno.