dimanche 6 octobre 2019

La costa de Picardía, Saint-Valery sur Somme, la región y la bahía del río Somme


Esta vez, mis queridos y admirados lectores (y lectoras, por supuesto) he dejado pasar menos tiempo entre dos pesadas y aburridas entradas de este, vuestro blog, el blog donde vierto todos mis aburrimientos, porque, como todo el mundo sabe, aburrirse en compañía es siempre mejor. Se pueden hacer conciertos de bostezos, por ejemplo.

Vale, que me enrollo. El hecho es que el fin de semana pasado, un servidor de todos ustedes/vosotros se fue a visitar la costa de Picardía (no, no es que esté llena de pícaros, es que se llama así: "la Picardie") y, más en concreto, la región de la Somme. Supongo que os suena, amigotes (y amigotas), la Somme fue conocida universalmente por la batalla del mismo nombre, que tuvo lugar durante la primera guerra mundial. Fue la primera ofensiva conjunta de los ejércitos francés e inglés en 1916.  Fue un fracaso total, donde para avanzar unos cientos de metros se perdió casi un millón de gente. En fin, si queréis más información, pinchad aquí, que uno no está para cosas tristes.

Vuestro bloguero y compañía salieron tal que un jueves por la tarde para ir a Saint-Valery sur Somme, nuestro destino. Confiados en el mapa de google que he aquí:



Tremendo error confiar en el mapa, que dice "3 horas 19 min". Narices. Llovía a jarros y la carretera estaba cortada a ratos por obras. Total, que llegamos a las nueve de la noche. Véase qué lindo aparece nuestro hotel, "le Domaine du cap Hornu", en un día soleado:



Bueno, pues en nuestro caso ya era de noche y no había sitio en el restaurante. Así es que, al pueblo, a ver si podemos comer algo. Ja ja. ¿En Francia a las 21h30? Nada, todos los restaurantes habían cerrado la cocina.

Menos mal, que al fin, en el bar del hotel nos dieron una "ardoise"(1) con aperitivos variados que nos supo a gloria bendita:



Además, en buena compañía, con un dinosaurio y todo:


Menos mal que por las mañanas todo se ve diferente, aunque fuéramos los últimos a desayunar y ya no quedaba casi nada, pero por lo menos, lucía un solecito que calentaba el espíritu


Saint-Valery sur Somme (ojo, que me dicen que en este caso, Valery no lleva acento como se debiera: Valéry) visto por la mañana es otra cosa, aunque esté nublado a ratos.




Se ve bastante rápido. Por supuesto, hay que ir a la ciudad medieval, a la que se entra por la puerta de Anvers:





Juana de Arco estuvo presa aquí, lo que aunque no debería serlo, es motivo de orgullo para la ciudad:




El lío, es como todos sabéis, la que se armó en la guerra de los cien años. Toda la región estaba en poder de los ingleses, que, al fin y al cabo eran normandos, descendientes de Guillermo el conquistador. A Juana se le ocurrió decir que oía voces que decían que tenía que combatir a los ingleses. Total, que la Iglesia, (que apoyaba a ambos bandos según le fuera) decidió que había que quemarla, qué rayos. Y luego hablan de los musulmanes. Pero en fin, Sorokin, no te metas en veredas, que este no es un blog político.

Interesante la iglesia de San Martín:




Lo mejor son las gárgolas:



La iglesia es del más puro estilo románico-normando, como puede verse vista desde el mar:



Saint-Valery (sin acento, sin acento, me he colado en el mapa). Está al borde de la Bahía del Somme. Una curiosa bahía, que en marea alta está llena de agua y es navegable, y en marea baja solo deja un estrecho paso para los barcos (pequeños):




Hay un trenecito turístico, residuos del siglo XIX, con vías de un metro de anchura (me recuerda al tren Santander-Bilbao que yo cogía de estudiante). Las máquinas son un monumento:


Trenecito de lo más animado:


El tren va a Le Crotoy y vuelve. Se pueden ver las marismas y los famosos corderos "de prado salado" (de Pré salé), que son apreciadísimos por los gastrónomos. Como los prados de los que comen están salados por el agua de mar, su carne ya está salada. Yo los probé en Cherburgo en mi vida anterior (también hay), pero un servidor es más de pescado


Otra excursión imprescindible es coger el barquito que atraviesa la bahía (solo en marea alta) y lleva hasta la punta de Hourdel. Se supone que se pueden ver las focas  (yo no vi ni una)




Eso sí, nos pegaron unas buenas sacudidas, como podéis ver en el vídeo que sigue:

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A Hourdel fuimos otro día. Como se ve, era marea baja: 




A continuación, seguimos la costa hasta Ault:


Aparte las playas, totalmente desiertas, lo más impresionante son los acantilados calizos, que podéis ver en la foto de cobertura. Ya sé que vais a decir que parece la costa de Dover, en Inglaterra. Totalmente cierto. El hecho es que el canal de la Mancha se hundió en tiempos prehistóricos. Gran Bretaña y el continente estaban unidos hasta hace unos 30.000 años.

Ya sé que lo estáis esperando. Hablemos de comida. Por fin, tras la movida del día de llagada, conseguimos comer en el "Drakkar":



Os lo recomiendo. Además, las chicas son de lo más simpáticas. Yo comí una sopa de pescado maravillosa. Espesa, como una sopa francesa, con un gusto diferente. Tal vez a sardina, pero magnífica:



Y un filete de dorada que, pese a los vicios franceses de cocer demasiado el pescado, estaba tierna y jugosa:


Pero en fin, para acabar, si vais en coche y queréis comprar pescado hay una pescadería en la plaza. Lo mejor , las quisquillas, aunque las ostras no están mal. Pero no compréis "carrelet limande" es platija.


Bueno, creo que ya estuvo suave por hoy. Un besazo a todas y un besito a todos

(1) Ardoise: pizarra. es muy típico francés de presentar los aperitivos sobre una pizarra

lundi 16 septembre 2019

Zahara de los atunes. La "Ibiza" andaluza


Mis queridos amigos y amigas, aunque debo decirlo al revés, ya lo sé: mis queridas amigas y amigos (porque lo que no voy a hacer, San Teofrasto me libre es la horterada de escribir con "@" o, peor, con "e" mis "querides amigues"). Pues como iba diciendo, sé que estabais muy preocupadas y preocupados (táchese lo que no corresponda) por mi larga ausencia. Pues aquí estoy. Listo para daros la brasa una vez más. He estado en Andalucía, mayormente y he visto cosas que no imaginaríais jamás. He visto naves en llamas más allá de Orión (no. Me lío, eso no es de aquí). Vale, retomo el rollo, que se me va el santo al cine. Digo que he estado en Andalucía. Hoy os hablaré (u "os platicaré", a mis amigos mexicanos) de Zahara de los atunes.

El rollo de Zahara es de lo más "artie", supuestamente ecológico, de progres con pasta y de artistas más o menos conocidos. En cualquier caso, es un sitio muy agradable, donde servidor se ha encontrado muy a gusto, aunque solo he estado tres días.



Por supuesto, la bicicleta es el medio de trasporte más importante (ya, ya os contaré mis aventuras más adelante)



Por la noche, todos los bares rebosan de gente:



Vuestro bloguero, que no había estado nunca, reservó un hotel por "Booking", sin tener una idea muy clara de donde estaba. El Hotel, que responde al nombre poco imaginativo de "Atlántico" está en la playa de Atlanterra, a tres o cuatro kilómetros del centro. El hotel está muy bien. Como no había habitación en el edificio principal, nos dieron un bungalow con todo y piscina privada. Muy bien, no puedo decir otra cosa:


Como se ve en el mapa, hay bastante distancia entre el hotel y el centro donde está la movidilla:


Pero hay un trenecito turístico que va desde el hotel al centro. Y ahí va vuestro bloguero y compañía y se suben. Si lo hacéis, mejor que os enteréis cuales son las horas de vuelta, porque nos quedamos colgados de la brocha. ¿Taxis? ni uno. ¿autobuses? cierto, hay un autobús, pero lo pudimos esperar horas sin resultado. Bueno, finalmente, llamamos por Wasap a algo que decía "taxi" y... funcionó. Menos mal.

En la playa hay cosas chocantes como el vehículo que tiene de todo. La imaginación al poder.



Y ahora, sé que lo estáis esperando, os voy a contar donde comer en Zahara. Como su nombre indica es el centro de la pesca del atún rojo con almadrabas. Ya sé, es cruel con  los pobres atunes, pero es como los jamones, también es cruel con los cerdos.

En primer lugar, en el centro está "La taberna del campero"


Tiene varios comedores, pero os recomiendo el emparrado. Eso sí, hay que reservar:


Antes de contaros lo que se come, me veo obligado a poneros una figura con los nombres de las piezas del atún:


A mí, el nombre que más me gusta es "parpatana". Lo de "tarantelo" no está mal tampoco, pero me suena más a un baile enloquecido siciliano.

Os recomiendo, como entrada a compartir una ensalada de atún en tataki con sorbete de mostaza:




Y como plato, un morrillo de atún:




También está muy bien el lomo de atún al Pedro Ximénez. pero ¡ay!, la foto salió mal.

Otro restaurante que os recomiendo es el restaurante "la Sal" está en la playa, pero tiene un aire muy señorial:



Uno diría que te van a poner en la calle por ir en "shorts" y con una camiseta que pone "Zahara", pero no. Te admiten con cara un poco de través, pero te admiten. De hecho tiene una estrella Michelin, aunque esté en la playa.



Como estrada, pedimos unos tatakis mixtos de Parpatana, Tarantelo y Morrillo:



No sé muy bien cuál es cual, pero estaban muy buenos.

Para continuar, un lomo de atún a la sal:


Lo que me llamó la atención es que colocan un pedazo de col sobre el lomo. El resultado es que está extremadamente jugoso.

El problema es que, teniendo una estrella Michelin, deberían cuidar un poco más la apariencia de los platos. He aquí como sirven el lomo a la sal. No parece lo que es, pero en fin, estaba muy tierno y muy bueno



Para terminar, un sitio impagable: Cervezahara:



El mostrador está en un Citroen del año del catapún:


Y se come en la calle. Tienen su propia cerveza, rubia, ámbar y morena. Magníficas y te evitas tener que beber esa cosa extraña que llaman "Cruzcampo". No probamos la comida porque fuimos tarde, ya habíamos comido y encima estaba la cocina cerrada, pero todo el mundo lo recomienda.



Para terminar, otro consejo: no hay más que una gasolinera en Zahara. Si te encuentras ahogado, casi sin gasolina y ellos tienen los tanques vacíos (eso pasó), te la juegas, como fue el caso de vuestro bloguero, que por un pelo se queda en seco. La siguiente gasolinera que encontré está casi en Tarifa y a contrasentido, con lo que me la tuve que jugar en una maniobra altamente prohibida. Pero bueno, sobreviví.

Besotes, mis amigos, me voy a cenar

jeudi 27 juin 2019

París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas, seguido del relato de un fin de semana en París a 30ºC




Mis queridos lectores: me ha vuelto a pasar algo extraño que me ha hecho considerar que, verdaderamente, mi memoria está bastante tocada, afectada, machacada, demolida. Tenía en mi biblioteca "París no se acaba nunca" de Vila-Matas y estaba absolutamente convencido que la había leído e, incluso, me acordaba de ciertos pasajes del libro. Aprovechando que estaba decidido a pasar un fin de semana en París, me dije, tate, tate, Sorokin, relee un poco el libro en cuestión. Pues bien, no. O no la había leído o, como digo, mis facultades recordatorias (valga el palabro) están hechas un mocho. No me acordaba de nada, y los pasajes que me rondaban en la cabeza son, probablemente, de otro libro suyo, tal vez "Doctor Pasavento" o "Lejos de Veracruz" (eso sí me extrañaría). 

Total, que me armé de ganas, me senté en mi terraza con una copa de Laurent Perrier (hay que cuidarse) y me puse a leerla:




El libro me ha gustado mucho. Vila-Matas cuenta sus aventuras cuando se fue a vivir a París para hacer sus primeras armas como escritor:




Enrique Vila-Matas


Cuenta una serie de aventuras, sucesos, anécdotas muy entretenidos, en un lenguaje claro, muy fácil de seguir sin agobiarse. Vivió en una buhardilla que era, ni más ni menos, que propiedad de Marguerite Duras, con la que salvando la diferencia de edad, tuvo una buena amistad. La Duras, en esos años (principio de los setenta) ya era una escritora famosa:




Marguerite Duras

Vila-Matas estaba convencido que se parecía a Hemingway (o eso cuenta) e intenta seguir las aventuras que el bueno de Ernest contó en "París era una fiesta". Por lo menos siguió sus pasos frecuentando los mismos bares y liando amistades con gentes de la farándula literaria. El libro está estructurado, a ratos, como una serie de conferencias y relatos, algunos muy divertidos, como la amiga que intentó matarle, según cuenta, que le animó a que se tirara de la Torre Eiffel cuando tenía una buena dosis de ácido en el cuerpo. Interesantes, los consejos que le da la Duras para que triunfe como escritor: le da una hoja con instrucciones que no tienen desperdicio. Dice;

1) Problemas de estructura. 2) Unidad y armonía. 3) Trama e historia. 4) El factor tiempo. 5) Efectos textuales. 6)Verosimilitud. 7) Técnica narrativa. 8) Personajes. 9) Diálogo. 10) Escenarios. 11) Estilo. 12) Experiencia y 13) Registro lingüístico.

La verdad, es que como instrucciones son muy buenas, aunque alguna como lo de "registro lingüístico" es un poco oscura.

Las aventuras en París, no me son desconocidas, porque vuestro amado bloguero (que soy yo, ¿a poco no?) fue estudiante en París. Viví un año entero, en los tiempos que París era París y no un parque temático para turistas americanos, japoneses, chinos, etc. Cierto, que, como estudiante, con una beca del Gobierno francés, tenía para comer, viajar en Metro, e incluso verme todas las películas de arte y ensayo y comprar libros en alguna librería del barrio latino.

Pero, en fin, en este viaje, mi objetivo principal (aparte por supuesto de callejear al buen tuntún), era intentar ver los destrozos que el incendio había hecho en Notre Dame. Esta es la foto más antigua que tengo de la catedral, vista de frente. La foto data de los años ochenta. 




Esta otra foto, del año 2000 está tomada por detrás. Podéis ver el ábside y la famosa aguja de Violet le Duc, que ha pasado a mejor vida.




De los años ochenta, también es esta foto del famoso rosetón oeste, que, menos mal, parece que se ha salvado. Los efectos de luz, una tarde de Noviembre, con el sol poniente, mientras sonaba el órgano, han sido una de las mayores experiencias místicas que servidor ha experimentado:




La verdad, dan ganas de llorar al ver como está la iglesia ahora. No se puede entrar así que la foto está hecha desde fuera:




Pero bien, una vez que ya hemos llorado, os voy a contar más cosas. En Montparnasse, Estuvimos dudando si ir a calmar nuestro voraz apetito al "Select":



O a "La Rotonde". Nos decidimos por éste último. No es barato, no, pero es uno de los clásicos de Montparnasse:



Por lo menos, tiene muchos cuadros de Modigliani por las paredes y la comida no es mala.

Como consejo, si vais a París, no dejéis de dar una vuelta por St Germain de Près. Siempre está animado. Podéis pasar por "Le Procope":


O visitar el mercado de domingo en la rue de Buci:





También podéis callejear por la Isla de San Luis, la Meca de todos los artistas que tienen dinero para comprarse un apartamento en la zona más codiciada de París:


Un bar en la Isla de San Luis

Ya sé que lo sabéis, pero os recuerdo que la isla de San Luis es totalmente peatonal. Bueno, no, tras la invasión de patinetes semovientes motorizados te puedes topar con alguno de esos ingenios diabólicos. Pero en fin, que no hay coches:




Como curiosidad para terminar, os dejo una foto de un edificio altamente singular en la rue Cambronne. ¿Tendrá que vivir de perfil la gente?




El fin de semana estuvo muy animado. La policía iba veloz (se supone que persiguiendo chalecos amarillos, de los que no vimos ni uno) ante la indiferencia del personal:





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Venga, besazos que me estoy poniendo plasta.