lundi 11 juillet 2022

Suave es la noche de F. Scott Fitzgerald

 


Me vais a permitir que os hable una vez más de libros, queridos amigotes. En realidad, es lo más apasionante que me está pasando en estos últimos tiempos: leer. En este caso, os voy a hablar de un libro que ha saltado a mis manos, de forma totalmente inusitada. No sé desde cuando lo tenía escaqueado en la mesa de mi salón en Bruselas, debajo de un folleto de instrucciones sobre cómo usar mi WiFi. Como el folleto no lo he consultado en meses, supongo que el libro también llevaba en ese estado catatónico también varios meses. Vamos, que encima, no me acuerdo si lo compré o algún alma deseosa de culturalizarme me lo regaló. Pero bueno, me puse a ello (a culturalizarme) de forma inmediata.

Por supuesto, la foto que os he puesto en la portada, no es la de mi libro, es de la primera edición de los años 20 del siglo 20 (ya vale con el veinte). Mi edición es mucho más cochambrosa, y más si me pongo a leerla con una buena botella de Vacqueyras tinto, y sus inspiradoras gotas caen sobre mi bello libro:


Para empezar, os aclararé que me he enterado que existe una traducción española, por si no queréis aventuraros con la procelosa prosa de Scott Fitzgerald:


Y voy ya al rollo, que es que me pierdo por los cerros de Woluwé (aunque ahora, en estos momentos estoy más cerca de Úbeda que de Woluwé)

"Suave es la noche" es la cuarta novela de Scott, La escribió después de "El Gran Gatsby", aunque para vuestro seguro servidor ha sido el primer encuentro con tan renombrado escritor. Fitzgerald tuvo una vida bastante dura, porque su mujer, Zelda estaba más pirada que un cohete de feria y le hacía la vida imposible. Nuestro buen escritor, acabó alcohólico perdido. Hay mucho de su experiencia personal en "Suave es la noche"




Scott Fitzgerald y Zelda

La novela, escrita en los años veinte, está, como era de moda por aquella época, hace cien años, preñada de conceptos psiquiátricos. El protagonista, Dick Diver es un psiquiatra que se casa con su paciente, bella y millonaria. Ya podéis imaginar las movidas que eso va a traer. 

En la primera parte del libro, Dick y su mujer, Nicole viven en una villa de la Costa Azul, rodeados de un grupo de estadounidenses, con la consiguientes juergas y movidas (sobre todo etílicas) que se traen entre ellos. Aparece una joven de dieciocho añitos, que está empezando su carrera de actriz de cine, Rosemary, y que se encapricha con Dick, quien, sin duda debe ser un guaperas.

En un momento del relato, Dick, Nicole y Rosemary viajan juntos a París, donde se pegan la gran vida, lujosos hoteles y fastuosos restaurantes, Como este:




Dick se resiste a los asaltos de la Rosemary (es un tío íntegro), que quedan cortados en un momento dado por la aparición de un cadáver en el hotel donde se alojan  (cadáver del que no se vuelve a tener noticia salvo que la gerencia del hotel se apaña par cubrir el tema) No hay como ser rico.

La segunda parte del libro sucede años antes, en los principios de Dick como psiquiatra, en Suiza y en Viena, donde queda muy claro que las clínicas psiquiátricas son para ricos, no faltaría más. Aunque el tema en Viena tenía una componente social:



y estética.

En fin, en la clínica, Dick se enrolla con su paciente, Nicole, que, como o he dicho es super-rica por casa y esquizofrénica, también por casa

Pero bueno, el hecho es que se casa con ella. Aquí se les puede ver en Salzburgo:


 
Dick y Nicole en Salzburgo. Se nota el amor


Han pasado los años, Dick y Nicole tienen dos hijos. En una de estas, Dick, de vuelta de un viaje a los Estados Unidos, en Roma, se encuentra con Rosemary que está filmando una peli y ahí sí que no la rechaza por una vez. Aunque la segunda vez, sale corriendo, se va a un sala de fiestas, se emborracha y acaba pegándole a unos taxistas y a unos policías. Lo tiene que rescatar del mal rollo, su cuñada, la hermana de Nicole

El libro, se hace muy absorbente, aunque algunas veces, no muy fácil de leer, cuando siguiendo la moda de la época, mezcla hechos con pensamientos y sensaciones sin aclarar qué es qué.

Al final, Nicole, cansada del psiquiatra se enrolla con un amigo, un tipo peleón que andaba de guerra en guerra, Tony Barban. Dick, no se enfada, coge el barco y se vuelve a América.

Servidor, ¡Oh queridos amigos! se ha puesto a hacer un casting virtual, seleccionando algunos actores que podrían representar a los personajes del libro
.
Por ejemplo, par Dick Diver, he seleccionado a Peter O'Toole. ¿Qué os parece?


Para Nicole Warren, Charlize Theron:


Para Rosemary, Lauren Bacall:


Para Tommy Barban , Jean Paul Belmondo:


En fin, queridos amigotes, me voy a descansar del profundo esfuerzo intelectual que para menda lerenda ha representado contaros esta historia, en vez de estar en la piscina, aquí, en Manilva.

Si habéis leído el libro, me encantaría recibir algún comentario, crítica o insulto sobre mi propuesta  de Casting virtual. Fortísimos besotes

mercredi 15 juin 2022

"El salvaje" de Guillermo Arriaga

 


Aquí estoy otra vez ¡Oh, queridos amigos! dispuesto a no dejar que os olvidéis de vuestro amado bloguero Sorokin y daros la brasa contándoos el último libro que he leído y que me ha gustado un chingo (como el libro cuenta unos eventos que suceden en México, no tengo más remedio que meteros de contrabando algún palabro de este jaez).

Había leído "Salvar el fuego" de Guillermo Arriaga hace unos meses (y tuve el enorme detalle de dejaros en paz y no contarlo en este, vuestro blog), pero ahora, ya no me puedo aguantar y os voy a contar esta, mi segunda lectura de Arriaga, aunque este libro es anterior al del fuego.

Arriaga, es más conocido por sus trabajos como guionista de cine. Es el guionista de "Amores perros" y de "Babel", que supongo que habréis visto y si no, haced lo posible por verlas, que hasta "Cahiers du Cinéma" habla de ellas elogiosamente. (no sé si eso os retendrá, porque lo de Cahiers tiene su aquél, hay gente que los odia)

"El salvaje", a pesar del título, es menos brutal que "Salvar el fuego", pero no es una novelita rosa, aunque tiene un soplo de optimismo en medio del dolor y la muerte que campa por sus respetos en todo el libro.

El protagonista, vive en un barrio marginal (casi todos los barrios son marginales en México, salvo tres o cuatro).



Barrios de casas comunicadas por las azoteas. Un paisaje donde en todas las azoteas hay "tinacos", depósitos de agua para garantizar el suministro de la casa, Como estos:



En un tinaco muere ahogado el hermano del protagonista. No, no es un spoiler, el autor lleva a cabo la narración de todo lo que pasa mediante saltos adelante y atrás. Sabemos pronto que el chico va a morir ahogado, pero descubriremos cómo en otros capítulos. De hecho, muere asesinado por una banda de fanáticos religiosos cristianos que piensan que tienen que liberar el mundo de drogadictos, ateos y otras gentes.

Como ya os he dicho, hay un fuerte viento de muerte en todo el libro, pero insisto, tiene un toque optimista que acaba por imponerse.

Para que os enteréis de donde sucede la acción, siguiendo mi fea costumbre de poner fotos de mi  archivo por todas partes, ahí van unas pocas:

 
Un casa en el Paseo de la Reforma.



El Ángel de la Independencia, que celebra cuando pusieron a los españoles en la calle, claro que muchos se quedaron, y otros volvieron después.


Una Taquería en el Centro histórico de la Ciudad de México




Un "bolero" (un limpiabotas)

Y algo que, a lo mejor os sorprende: La Cibeles. Sí, señoritos y señoritas, la verdadera Cibeles en pleno México. ¿Dónde?


¿Dónde va a ser? Pues en la plaza de la Villa de Madrid:


Vale. Si alguna vez habéis ido o vais a ir a la cIudad de México, supongo que iréis a Teotihuacan, a ver las pirámides

Como se ve en la foto de 2010, hay un follón de gente que sube a la pirámide del sol, como si fuera una feria

En 1987, fecha de la siguiente foto, aquí, este joven, de pelo y barba negros, subió solito, bueno, con la compañía que hizo la foto, tomado desde lo alto de la pirámide del sol. Al fondo, a la derecha, la pirámide de la luna.


Pero bueno, volvamos a libro, que se me va el santo al cine . En el libro, pasan dos historias en paralelo, la del protagonista que, como os he contado vive en México, y la de un trampero inuit,  Amaruq, que está obsesionado por un lobo, Nujuaqtutuq. Durante varios capítulos, ambos pelean hasta que en un momento dado, Amaruq, cae por un precipicio y de ahí lo saca un ingeniero que está construyendo un oleoducto en Canadá. Al mismo tiempo, en México, El protagonista al que le ha rodeado la muerte, se ha quedado con lo que él cree que es un perro lobo. Pues no, un domador de circo le asegura que es un lobo. Total, que la vena optimista que recorre está segunda parte del libro hace que "Cinco" (el prota), su novia, Chelo y el domador que se ha convertido en su padre adoptivo, se van a Canadá a devolver a "Colmillo"

Vale que los perros y los lobos se parecen, pero vean, vean mis amigos la diferencia entre un Malamute de Alaska.



Y un verdadero lobo. ¿A que impresiona?




El viaje a través de Canadá como lo cuenta Arriaga, es casi una guía turística. Yo, de Tadoussac no he pasado:


Pero fiándome en este cuadro del pintor canadiense Franz Johnston, el mero norte debe ser de caerse de culo:


En fin, voy a cortar el rollo. Espero haberos animado a conocer a Guillermo Arriaga. Para despedirme os voy a poner una foto de uno de mis tesoros más preciados: una botella de tequila "Tres Generaciones" de Sauza, que guardo desde hace más de veinte años. Besotes y que no os hayáis aburrido más de lo necesario (este es un blog de aburridos, ya lo sabéis)


jeudi 5 mai 2022

"El gran mundo" de Pierre Lemaitre

 


Hola, mis queridos lectores, heme aquí otra vez, a pesar de la guerra de Ucrania, que me machaca el cerebelo, para hablaros del último libro de Pierre Lemaitre. Ya sabéis que es mi autor preferido en la lengua de nuestros vecinos (los franceses, claro. También son mis vecinos, porque vivo en Bélgica, como ya os he contado mil veces).

El título del libro puede parecer engañoso. Tal vez os esperéis que trate de un mundo de grandes millonarios dándose la gran vida y viajando de acá para allá en lujosos paquebotes (me encanta el palabro, "paquebotes", casi en desuso en español, pero muy utilizado en francés, "paquebots"). Pues no, no es eso. Es la historia de una familia de franceses, los Pelletier, que viven en Beirut. Estamos en 1948, tras la segunda guerra mundial. Los Pelletier son los propietarios de una fábrica de jabones. No sé a qué viene a cuento el trasatlántico en la portada, porque en el libro no sale más que un par de veces, para ir de Beirut a Francia, como mero medio de trasporte. Acto seguido, los viajes siguientes ya son en avión. Sí, gurriatillos, sí, en 1948 ya había aviones de pasajeros.

Si bien es el último libro de Lemaitre, antes se había decidido a publicar su primer libro, "la serpiente mayúscula", un relato bastante negro al que siguieron todos los libros de intriga del Comisario Verhoeven que todos conocéis. Ya hemos hablado de ellos en otras ocasiones en este. vuestro blog de los aburridotes.


Pero, en fin, voy a lo que voy, que se me enfrían las lentejas que tengo para cenar. Como os contaba, la familia Pelletier vive en Beirut. Son cuatro hijos, Jean, que es el mayor, que es un inútil y al que el padre quiere dejar la fábrica de jabón, con un espectacular fracaso; François, el segundo, mucho más espabilado; Etienne, el tercero que está locamente enamorado de su amigo Raymond y Helène, una chica. En vista de su fracaso como director, Jean se marcha a París, tras casarse con una elementa que va a dar mucho que hablar, Geneviève. François se va también a París, y Etienne se va a Vietnam, que entonces era la Indochina francesa, siguiendo a Raymond que se ha alistado en la legión.

Un servidor de todos ustedes, vosotros, estuvo en Beirut hace un titipuchal de años. (mis amigos mexicanos me han informado que un titipuchal es algo así como un chingamadral, es decir, mucho). Vamos, que hace tantos años, que no tenía ni máquina de fotos. íbamos un grupo de estudiantes que tuvimos la aventura de perder 15000 pesetas de la época en el Casino del Líbano. Pero, sigo, que me pongo plasta. Total, que no tengo fotos, qué rayos.

En París, Jean malvive con lo que le mandan sus papás. François, intenta ser periodista con un éxito más bien escaso




Pero bueno, París es París, o sea, que siempre les pasa algo interesante.



Aunque tengan que ir en Metro:


Vale, no os voy a contar lo que pasa, os lo leéis, pero un asunto clave en la vida de los Pelletier parisinos pasa en un cine de barrio, "Le Regent". No tengo fotos, pero este cuadro de Eduard Hopper, podría ser totalmente adecuado para la aventura del cine:
Entretanto, en Indochina, Raymond, el objeto del deseo de Etienne, cae en una emboscada del VietMInh.

Yo no he estado en VietNam, amigotes (tenía una reserva cuando se nos cayó la pandemia encima y me quedé con dos palmos de narices) Pero sí he estado en Tailandia, como sabéis por las aventuras en este Blog y, desde luego, el norte de ambos países debe ser muy parecido:




Espesas junglas:




En las que los legionarios franceses caen en una trampa. La aventura, con las torturas que sufren es bastante desagradable, pero en fin, os lo leéis. Raymond muere, pero Etienne, que ha ido a Saigón a buscarlo, no lo sabe. Y busca como un desesperado información sobre el tema. pasa un montón de vicisitudes de las que acaba saliendo a través de Diem, una especie de conseguidor que acaba creando una religión


En un momento del relato, Etienne quiere irse de Indochina. Diem pone a su disposición un Lockheed Vega:


No os digo qué pasa, pero os dejo que lo supongáis, que no quiero aguaros la lectura del libro, junto con otras sorpresas que os vais a llevar ¡oh amigotes! llegados a este punto del relato.

Bueno, me voy a cenar, que mis lentejas deben estar medio pochas. Aunque antes, os hablaré que los vehículos están muy a la moda en estos dos libros de Lemaitre. El el de la serpiente, que os he mencionado más arriba, la asesina conducía un Ami 6, que helo aquí.



Venga, que me voy a por mis lentejas. Si habéis leído el libro me encantará que me contéis vuestras impresiones.


Besotes varios

mercredi 16 mars 2022

Ucrania

 

Hola, mis queridos amigos y lectores. Hoy, vuestro blog del aburrido va a abandonar el habitual tono jocoso y pretendidamente simpático con el que os comunico mis aventuras, mis lecturas, mis viajes y otras tontunas. La guerra de Ucrania está rompiendo en pedazos mi cansada sesera. 

Ya sé que en los últimos veinte treintaitantos años ha habido guerras para llenar páginas y páginas. No se me olvidan, pero esta es diferente para mí. Condeno sin paliativos todas las guerras vengan de donde vengan y sean donde sean. Siempre lo siento, la guerra no es solución de nada, pero en este caso, dos países y dos pueblos que amo, que conozco y que respeto, se están destrozando. Y está muy claro quien es el agresor y quien el agredido, por más que el sátrapa del Kremlin cuente historietas para justificar su invasión. Por eso, quiero hacer constar aquí mi solidaridad con el pueblo ucraniano. La bandera que os he puesto en el encabezamiento está copiada de una portada .de "The Economist", lo digo por si tiene copyright.

Kiev, en la que he estado un montón de veces, en la que he trabajado, hecho amigos, me he paseado por sus calles, me he caído, resbalando por la nieve, he ido al teatro, he comido en sus restaurantes, tomado cerveza en sus bares, está siendo machacada. Como homenaje, os pongo algunas fotos. Por ejemplo, la catedral:



La cúpula dorada de Sn Miguel:


Una iglesia mínima en un patio de vecindad:


Kiev era una ciudad magnífica, muy vivible, atravesada por el Río Dnieper



En la Golden Gate:


Con bares en barcos en la orilla del río y en la playa, 

Os hablé hace años de donde comprar caviar en Kiev, en el mercado de Besarabia y os puse una foto de la chica que lo vendía. A saber qué será de ella:



Como os he dicho, también he viajado mucho a Rusia. Ya os lo he contado varias veces en este blog. En una ocasión, un viernes por la tarde en Moscú. Me fui a cenar solo. Fui por la calle donde estaba el hotel, a orillas del Moscova, porque no tenía ganas de cruzar el puente y mi cuerpo fue a dar con un restaurante ucraniano, No me acuerdo del nombre. No sé si existirá todavía. Servían una chicas rubias, preciosas, que me trataron de lujo. Al terminar de cenar me regalaron un juguete que, por supuesto, conservo todavía
.

Pero para mí, lo fundamental es no caer en la rusofobia. El responsable es ese sátrapa que ocupa el Kremlin, no el pueblo ruso. En Moscú, he visto mucha gente excelente. No veo a esta chicas que tocaban al lado de la Plaza Roja invadiendo a nadie

.

Quién sabe si este sorchi gurriatillo con cara de niño habrá tenido que ir a Ucrania a invadir a sus hermanos eslavos. 


En Moscú todavía quedan calles on nombres del antiguo régimen, como esta "Calle del proletariado rojo", pero no os confundáis. El elemento Putin es un ultranacionalista, no un rojo:



Aunque la plaza roja se siga llamando "roja" (serios exegetas dicen que "Khrasnaya" en este caso no quiere decir roja, sino bella):




Subí al Kremlin en una ocasión. Está lleno de iglesias que, curiosamente, todas son catedrales:


En al Catedral de la Dormición de la Virgen, es donde hay unas pinturas magníficas.


Aunque el espíritu conquistador de los zares se ve más bien en este cañón:


No creo mucho en esas historias del espíritu eslavo, como también hay quien habla del espíritu racial hispano. Paparruchas. Yo, si queréis saber algo más en profundidad de los rusos, os recomiendo a Dostoievski. Como decía Woody Allen, "Todo está en los 'Hermanos Karamazov'"



Bueno, y con esa nota pedante os voy a dejar de daros la barra, que estoy llenando de lágrimas el teclado de mi ordenador.

Besotes