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dimanche 13 novembre 2011

El Jardín Jean-Félix Hap, el rincón más secreto de Bruselas

UN RINCON SECRETO EN PLENO CENTRO DE BRUSELAS-EL INCREIBLE TRAZADO DE LA CHAUSÉE DE WAVRE-LOS PERIQUITOS SALVAJES-UN VINO Y UNAS "FRITES".




Este fin de semana, queridos amigotes, han coincidido varias circunstancias que han dejado una indeleble huella en el espíritu (y el cuerpo, pardiez) de vuestro bloguero que os quiere con un intenso amor fraternal. En primer lugar, dejadme deciros que el 11.11.11 ha pasado sin mayor pena ni gloria. Ningún cometa, asteroide, godzilla, diablo alado, 666, u otro agente del averno ha perturbado la marcha regular del planeta (por el momento, que ya veremos, ya veremos). Además, aquí, era festivo el día 11, porque los belgas siguen celebrando el armisticio... ¡de 1918!. Anda que... con la de mierda que trajo después...pero, vale. En tercer lugar, ha hecho un tiempo increíble: 18ºC y sol en Bruselas en pleno mes de Noviembre y, para acabar, el dia antes, mi simpático dentista me dejó la encía hecha unos zorros. Eso sí, para que no tuviera que articular palabra mientras me cercenaba media encía, me avisó que la música que había puesto era "Julio Cesar" de Jorge Federico Händel. Así no tenía que preocuparme nada más que de gritar. Muy amable mi dentista.

A la vista de todo eso, ayer, me lancé por tercera vez en la historia a tratar de descubrir el famoso jardín Jean-Félix Hap, el rincón público más privado que existir pueda. Siempre supe que estaba en la Chaussée de Wavre 508, pero, lo que no pude encontrar antes de esta vez es eso, el 508. Y ¿cómo? me diréis... basta seguir la numeración, Sorokin, ¿o no sabes contar?. Pardiez, no. La tal Chaussée de Wavre es un laberinto como sólo se le puede ocurrir a un belga:





Desde la place Jourdan, parte en dos direcciones diferentes, pero los tramos correspondientes se llaman otra cosa en sus inicios, o sea que te despistan a mas no poder. Hay una parte peatonal, que he llamado "1" en la foto de Google. Otra parte "2", a la izquierda de la foto a la que se llega por otra calle que no se llama así y, por fin, la parte "3", a la derecha, que es donde está el número 508. Pues vale, ya lo sabéis.

El jardín está medio oculto por una puerta con un aspecto totalmente normal, que no desvela lo que hay dentro:




Y dentro, el rincón mágico, la calma, el reposo, a pocos cientos de metros de las instituciones europeas. Nadie lo creería. Y por eso sigue siendo un sitio secreto. Público, pero secreto, disfrutado solo por los persistentes cabezotas que no nos hemos dejado despistar por el truco de la Chaussée de Wavre:



















El jardín ha pertenecido a la familia Hap desde el siglo XIX. Gentes con dinero, políticos, alcaldes y demás. Naturalmente, el jardín no estaba solo, no, vaya tontuna. Era el jardín del palacio de estas buenas gentes. Palacio que ha pasado por distintas vicisitudes, hasta que al final de siglo (el XIX, claro) se edificó la casa que -rota, decrépita e inhabitada- todavía existe:








En 1954, Jean-Félix Hap, cedió el jardín a la comuna de Eterbeek (a ver, taruguillos, que ya os he explicado en otras ocasiones que Bruselas es un conjunto de 19 comunas, a ver si nos leemos lo que os cuento, que si no, para qué me esfuerzo como un maldito. Eterbeek es la comuna de toda esta zona). Al principio, sólo podían ir ancianitos y gente así, pero en 1988, el último Hap cedió el jardín sin más condiciones. Vamos, tanto, que hasta los de Albacete pueden ir sin que nadie les diga ná.

El jardín, ya lo veis por las fotos, es precioso y tranquilo. Hay árboles centenarios, pajarillos, flores y bichejos de todo tipo. No sé si sabíais que en Bruselas hay unas bandadas de periquitos salvajes que van buscando los árboles más frondosos durante el día. A la caída de la tarde es un espectáculo ver todas las bandadas volando en medio de gritos agudos, "shreeeiik, shreeeiik" buscando sus árboles nocturnos. Parece que su origen fueron algunos periquitos domésticos que se escaparon de sus jaulas hace años. Tal vez, pero el hecho es que sorprende ver estos pájaros tropicales adaptados al clima de por aquí.




No tenía a mano más que la Canon 90, no la reflex, así que la foto no es muy brillante, pero como testimonio, vale (y no os atreváis a decir que no, que no pongo más)

Para terminar la tarde encontré cerca de Place Jourdan una tienda de vino donde tienen "Finca Sobreño" de Toro:





Me compré dos botellas, pero lamentablemente, tengo que deciros, amigotes, que este no es mi Sobreño, el Sobreño que me arrullaba, me endulzaba, me camelaba, el que tenía 9 puntos en la guía Parker. Pues no, este, de 2007, está a varias millas por debajo de sus ancestros de 2003 y 2005. Es lamentable que se te caigan los mitos así, carallo.

Tras eso, sólo me queda mostraros la cola que había para comprar "frites" en Antoine, un poco más allá, en la Place Jourdan:




Un servidor pasó, porque me dan mucha acidez, aunque Antoine sea la "friterie" más famosa de Bruselas. Debe ser la grasa de buey con la que las frien. En fin, yo es que donde esté mi aceitico de oliva...

Un besote, amiguetes. Nos vemos otro día