
Anoche, queridos amigos, se me apareció en sueños el arcángel San Miguel. Bueno, en realidad, no sé si era el arcángel San Miguel o el espíritu de Doña Emilia Pardo Bazán. Es que yo, en sueños, soy un poco corto de vista. Además, no sueño en colores, joroba. Me han dicho que eso es muy malo y que denota no sé qué maldad de espíritu, o del intestino grueso, o algo así. Pero que no, que no sueño en colores. En fin, fuere quien fuere mi aparición me dijo con voz tronante: "SOOOROOOOKIN, tienes a tu público abandonado, no les cuentas nada desde hace la tira de tieeeempo". Me disculpé como pude: "perdón, Doña Emilia, o Don Miguel, o quien sea,.... es que soy un despistado, me distraigo... ayer sin ir más lejos puse la cafetera y se me olvidó cambiar el café del día anterior, o sea que bebí recuelo, eso sí, con leche". Pero bueno el caso es que la aparición tenía razón, así que voy a tratar de remediarlo, amigotes.
Os voy a contar lo de la Garota de Ipanema. Ya sé, es una canción, claro, pero además es un bar de lo más chulo en Ipanema. Ipanema es lo más "chic" de Rio. Está al lado de Copacabana, pero se nota enseguida la diferencia: en Ipanema hay más pasta (lana, cuartos, dinero) y mejores sitios para tomar una copa y cenar, etc.. "A Garota de Ipanema" es un sitio donde se supone que calmaban su sed Tom Jobim y Vinicius de Moraes, o por lo menos, se llama así en honor a su famosa canción.

Comer, lo que se dice comer, pues no es que se coma especialmente bien, pero tiene ambientillo. Y bueno, mi colega Frank tuvo que dar la nota otra vez. Pidió una pizza. El camarero le dijo "pequena", pero Frank, indignado respondió "No, a big one". Total, que con toda su humanidad no se la pudo acabar:
La sorna del camarero y la sonrisa de conejo de Frank cuando devolvió media pizza no se pueden describir. Pero, ea, eso son cosas que pasan. Nosotros creímos -o alguien nos dijo- que había música en directo. El día que fuimos, la música (y los bailes) estaban en la calle, no en el bar. Como teníamos una mesa al lado de la calle nos vimos unas capoeiras de lo más fino. Podéis ver en el vídeo que los artistas tiene que disputarse el sitio con coches, autobuses y gente que pasa. Pero nadie se altera.