lundi 7 février 2022

Leyendo a Proust: por el camino de Swann. Para acabar, una receta de Livarot al Calvados

 


Hola, mis queridos amigos y otras gentes, conductores de autobús, modelos de Ives St Laurent, funcionarios y funcionarias de Correos, atrevidos ciclistas desafiando el tráfico, patinetes suicidas (con o sin casco), y todos los demás que leéis los espectaculares relatos de este, vuestro bloguero favorito. He decidido que voy a empezar el año 2022 realizando una de las tareas que me acosan y me inquietan desde hace años: leer a Proust. Pues sí, ya cuando era estudiante en París me hicieron la pregunta capciosa y maligna: ¿Ya has leído a Proust? servidor que, como todos sabéis le cuesta lo indecible admitir que no sabe de algo, se escapó con una estilosa finta, a la gallega, respondiendo con otra pregunta: ¿Y tú, has leído a Pérez Galdós?

Pero vamos, que esta vez he decidido que va de veras, ayudado por el hecho de que me han regalado el libro que os he puesto en el encabezamiento, y me he puesto a leer a ese icono de la literatura francesa.

El libro en cuestión, es el primero de la serie "En busca del tiempo perdido" e incluye tres novelas. "Combray", "un amor de Swann" y "Los nombres del país". Bueno, pue las he terminado las tres (650 páginas, casi nada). Me ha costado sangre. No es nada fácil de leer, frases largas, larguísimas, acumulación de adjetivos, de nombres, de recuerdos. Por supuesto, lo he leído en francés, y no creo que la traducción al castellano refleje adecuadamente lo que cuenta el amigo Marcel. Para empezar, lo de traducir "Du côté de chez Swann" por "El camino de Swann" tiene delito. En español, parece que Swann es un lugar, y no un personaje, como es el caso. Pero ahí vamos.

El mundo de Proust

En el primer libro, "Combray", el autor cuenta sus recuerdos de infancia: que suba su mamá a darle un beso, que cuando viene Swann, a veces la mami no sube y él se desespera, etc. Archifamoso es el recuerdo de la magdalena, que su tía le da mojada en té y que a él le crea un montón de recuerdos. Por cierto, aveces pienso que la aventura de la magdalena es tan famosa porque mucha gente no ha pasado de la página cien que es cuando lo cuenta.

Por supuesto, servidor, en homenaje a Proust ha desayunado magdalenas varios días (es que compré un paquete de seis



Las magdalenas de Proust, no son como las que están de moda, que si "cupcakes", etc.. NO. "Tiene la forma de una pequeña concha de pastelería (pág 102 en mi edición)

El Combray de Proust, no se llamaba así, se llama Illiers. Es algo así como la Mazcuerras de Concha Espina, que le cambió el nombre por "Luzmela". Oye, y todos tan contentos.

El segundo libro "un amor de Swann" sucede como quince años antes. El narrador ahora es omnisciente, no el protagonista. Es un libro que para mí es el mejor del trío. Se puede leer de forma independiente. Swann, mediante una serie de carambolas, se enamora de Odette de Crécy, una entretenida de lujo. Swann la idealiza comparándola con la "Zephora" de Botichelli:



Zephora de Boticelli


Es muy interesante las descripción de la vida en París a fin de siglo XIX, los salones a los que era necesario ir para ser "alguien". La vida de las entretenidas de lujo, totalmente admitido por la sociedad.

Finalmente, Swann, que piensa que Odette es inferior a él termina por caer en el infierno de los celos, y aunque no lo explica, a pesar de los desprecios de su querida, termina casándose con ella-

El tercer libro vuelve con el narrador a su infancia/adolescencia. El libro menciona los sitios donde iba el protagonista: Balbec (en realidad es Cabourg) aunque no cambia los nombres a otras ciudades por  las que según él, pasa el tren de Balbec



Cabourg el gran hotel/casino


Cabourg. La playa


Interior del Gran Hotel


Coutances, la catedral


Bayeux, una ventana


Bayeux, la tapicería de la conquista

Pero lo más importante de este tercer relato, son las relaciones del narrador con la hija de Swann y de Odette de Crécy. Relaciones infantiles, desde luego, pero que descubren finalmente que Swann se había casado con Odette.

En fin, no voy a insistir. Hay tema para dar y cortar, pero os voy a decir una cosa, mis buena gentes, voy a descansar y no seguir por el momento con el resto de las novelas que forman  "En busca del tiempo perdido". Voy a descansar, que me ha costado un esfuerzo del Copón, porque es fácil distraerse cuando te encuentras con largos párrafos en los que, a veces se repiten las cosas varias veces.

Bueno, y ahora, para compensar os voy a poner una receta normanda. A base de Livarot, que es el queso más antiguo de Normandía, manzanas y Calvados, el licor de Normandía, producido destilando sidra.  





No creo que encontréis Livarot  fácilmente. Igual pasa con el Calvados, pero vamos, podéis encontrar reemplazantes.

Se trocea la manzana y se pone a cocer con un chorro de C.alvados, con mantequilla y con azúcar de caña


En unos quince minutos, la manzana estará hecha:



Colocar el Livarot en una cazuela de horno:


Añadir la cocción de manzanas


Poner al horno como 15-20 minutos, hasta que el queso esté fundido.


Y nada más, colegas, me voy a cenar. Siento haberos dado la turra. Espero que el queso con manzana os compense.

Besotes enormes, que me voy a cenar