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jeudi 4 décembre 2025

"Todos los silencios" de Arttu Tuominen. La novela negra finlandesa


Hola, mis queridos e ilusionados amigotes, que estáis dispuestos a soportar una vez más las aburridas crónicas de este, vuestro aburridote bloguero. Es que vuestro seguro servidor (menda lerenda) está hoy bastante deprimido, porque el día había empezado luminoso y soleado, y luego se nos ha caído Bruselas encima, lloviendo y haciéndose de noche bastante oscura a eso de las cinco de la tarde. Válanme San Genaro, San Tadeo y algún otro bienaventurado que por los cielos ande, a ver si se animan y nos traen algo de mejor tiempo.

Pero, a lo que voy, tuerto, que como no me pego un garbeo por esos mundos desde hace varias eras geológicas, os voy a contar lo último que he leído. Un tema apasionante, No sabía que los finlandeses escribían novelas tan buenas, yo solo sé decir "Sátana Pérkele Vittu", que es una palabra muy groserota, porque cuando la profería servidor, si había delante alguna colega finlandesa, se tapaba los oídos gritando ¡horror, horror!

Naturalmente, la novela se desarrolla en Finlandia:


Pero vaya, miento, no me hagáis caso. Se desarrolla el tema principal en Finlandia, pero el libro tiene varias acciones paralelas, en 2019 y en 1941. Y gracias a eso, yo he aprendido un montón de cosas.

Finlandia, tras declararse independiente de Rusia en 1917 (gentileza del padrecito Stalin, que era Comisario de las nacionalidades en la recién instalada URSS), primero sufrió uns dura guerra civil y acto seguido, en 1939 declaró la llamada Guerra de Invierno, cuyo fin era recuperar el Istmo de Carelia.



Istmo que había quedado en poder de Rusia. Vital para los rusos por su cercanía a San Petersburgo (llamado entonces Leningrado). Bueno, pues no ganaron, pero tampoco perdieron, 

El hecho es que tropas finlandesas se aliaron con la Alemania de Hitler. Cometiendo un sinfín de barbaridades. Cosas que pasan que diría Trump (1)

Pero, a lo que voy, rayos, que se me va el santo al cine (o a Netflix, que me tiene flipado)

El hecho es que un viejecito de 97 añitos de nada, sufre un intento de asesinato en el bosque de su residencia de ancianos y ahí viene todo el asunto. 



Otro viejecito de su misma edad es asesinado, ahorcado por un par de sujetos malencarados que todo el mundo empieza a pensar que son extranjeros, porque son morenos, de pelo negro, etc,  cerca de su casa





Finalmente, poco a poco se descubre que ambos habían estado en las SS participando en una serie de hechos abominables, asesinatos  en masa matanzas de civiles incluídas mujeres y niños en Ucrania y en Rusia. Esta parte del libro es muy descriptiva, y os la podéis saltar si sois muy sensibles. En fin, ustedes vosotros veréis. Yo creo que es fundamental para entender el alegato final



Los desmanes más atroces suceden en Ucrania. Cerca del río Dniepr




La sorpresa en el relato que sucede en 2019 es que, según perece, los extranjeros ejecutores de ls venganza eran israelíes del Mossad y ahí es donde se arma el lío. ¿Se va a atrever la policís finlandesa a denunciar a los miembros de un servicio secreto extranjero? 
En la última parte se plantea un dilema moral: Se debe extender la venganza, por muchos años que hayan pasado, a unos abueletes de 97 años que desde el fin de la guerra han llevado una vida ejemplar.

El libro lo deja en pregunta, pero uno que es muy astuto, piensa que al final, los del Mossad, se llevan el felino al líquido elemento (el gato al agua)

Bueno ahora os cuento algo de mi batallita personal: Yo no he estado en Finlandia más que una vez, en 2006. Ya os lo conté aquí.

Pero vamos que me llevé una impresión muy favorable de Helsinki, claro, que era verano y todo el mundo  estaba en la calle. En los restaurantes, en los parques, atiborrados, todo el mundo comía salmón  a craquer





Y ya os dejo en paz, que supongo que estáis jartos, jartos de tanta guerra. De verdad, que a ver si en un próximo blog os hacblo de Caperucita Roja.

Besotes

(1) Trump dixit

Me he estado documentando: la novela no está traducida al español. Podéis leerla en francés o en inglés. Bueno, o en alemán y, por supuesto, en finlandés 






 

dimanche 4 juillet 2010

Finlandia, el mundial de fútbol de 2006 y alguna pequeña anécdota





Ya sé que me vais a criticar por traer a cuento cualquier tontuna para empezar un post, pero todo tiene su explicación (o casi todo, vaya). De acuerdo que lo de los comecalcetines estaba bastante traido por los pelánganos para hablar de Cabo Verde, pero oye, esas son cosas del "stream of consciuosness" que decía James Joyce. Bueno, y ahora que ya he quedado como un pedante, paso a contaros qué tiene que ver Finlandia con el mundial de 2006.

El día que eliminaron a España en el mundial de 2006, hallábame yo, por motivos de curro en Rauma, una pequeña ciudad de Finlandia, que aunque no os suene, es patrimonio de la humanidad. Tiene unas casas de madera muy apañadas en la ciudad vieja, y algún que otro museo:






Tras una agotadora jornada de trabajo (exagero, claro), el día de autos nos volvimos al hotel mis colegas (un italiano y un ucraniano) y yo. Ambos insistieron en que íbamos a ver el partido en el Bar del Hotel. Ea, dije yo, si se empeñan, vale. El Bar estaba a rebosar de gente. Tras las primeras cervezotas, España marca un gol a Francia. Un servidor, que estaba enardecido por las cervezas gritó: ¡¡¡GOL!!!. La gente me lanzó miradas torvas que no interpreté correctamente, pensé "cómo son estos finlandeses, debe ser porque he gritado". Pero al rato, marca Francia no una, sino dos veces y el Bar entero estalló en gritos de júbilo lanzándome miradas de conmiseración. Luego me enteré que todos eran franceses que estaban trabajando en una contrata cerca de Rauma. En fin, un tropezón cualquiera da en la vida. Desde entonces, mantengo un digno silencio en todos los partidos de fútbol, aunque esté en la soledad de mi salón.

Por lo demás, Rauma es una ciudad interesante, sin exagerar. Lo más curioso es que en el Supermercado del pueblo tenían "Finca Sobreño", vino de Toro, un vino que me gusta un montón. Sólo lo he encontrado en el "Eroski" de Albacete, en el "Eurowines" de Bruselas y ahí, en Rauma.

Rauma está atravesada por canales y riachuelos, como el que veis aquí:




Pero, tranquilos no son finlandesas bañándose, es una escultura, pero ¿a que da el pego?

A la vuelta de Rauma, pasé por Helsinki, una ciudad agradable (tuve la suerte de que hizo un tiempo excelente). Si vais a ver a Santa Claus algún invierno de estos, cosa que se está poniendo de moda en ciertos círculos, no dejéis de pasar por Helsinki (aunque en invierno debe hacer un frío que te desuella los intestinos). Los finlandeses son serios, pero acogedores. Yo tengo excelentes amigos de ahí, como mi amigote Jorma que me enseñó las palabras mágicas en finlandés: "Sátana, Pérkele, Vittu". Probad a decírselas a algún finlandés y observad con temperamento de antropólogo como salta horrorizado mientras se tapa las orejas. Si es una finlandesa, todavía mejor. La verdad es que no sé qué quieren decir, nadie -ni siquiera mi amigo Jorma- ha consentido en explicarme su significado. Debe ser algo terrible.






Foto curiosa del mercado de Helsinki donde, como se ve, las cerezas las venden por litros, no por kilos.




En esta otra, se ve que el pescado se vende en un barco, cosa que sería lógica, si no fuera porque ya está seco y ahumado

Vale, ya me callo, que para un domingo está bien de dar la brasa, pero en serio, Finlandia es un país interesante y la gente es seria, pero agradable.

Besotes a tod@s