vendredi 13 mars 2015

"Museum Night Fever". La noche loca de los museos de Bruselas



MUSEO COUDENBERG-MUSEO DE IXELLES-MUSEO DE CIENCIAS NATURALES- UN "BRUNCH" AL SOL PARA REPONERSE Y UN BUSTO DE JULIO CORTÁZAR

Hace ya bastantes lunas, queridos lectores (y si no sois queridos, lo siento) que no os contaba yo nada de esta ciudad, cosmopolita, multinacional, vivible y para nada aburrida que es Bruselas. Así es que, ¡ya era hora! y aprovechando que hoy es viernes y que vuestro servidor se ha quedado en casita en vez de irse de juerga y degustaciones cerveceras, os contaré que el fin de semana pasado, la ciudad organizó lo que se dio en llamar "Museum Night Fever", o sea, la noche loca de los museos (porque lo de fiebre no me mola nada, que a poco que me descuide, me salta un estreptococo y no me deja respirar a gusto):




La cosa consiste en que durante seis horas, de las siete de la tarde a la una de la madrugada, los museos están abiertos, lo que para Bruselas es la remonda. Fijáos, Oh amigos, que en tiempo normal los museos cierran a las 5 de la tarde.  Naturalmente, a vuestro amado bloguero solo le dio tiempo a visitar tres museos, porque lo contrario sería mas bien un maratón que una visita. Pero en fin, ahí vamos.

El centro de toda la operación es la plaza real (vamos, no es que no sea imaginaria, es que se llama Place Royale). De ahí salen tres líneas de autobús gratis que hacen un recorrido por los diferentes museos. Y ahí mismo empieza el recorrido con la visita al Museo Coudenberg:




El Museo Coudenberg está justamente sobre lo que fue el palacio Coudenberg, el palacio más antiguo de Bruselas. Construido hacia el siglo XII, tras varios incendios y movidas, fue derruido para construir la actual plaza real:



Como debe ser en un sitio así, hay una maqueta donde puede verse que su estilo es de un gótico flamenco muy de la zona:




Lo que yo me digo siempre es ¡rayos! y cómo es que lo que en su día fueron calles y plazas hoy estén varios metros bajo tierra:


La puesta en escena incluye una niebla artificial para que te sientas como en casa (como en casa en los dias de invierno bruselense, claro):


En fin, muy interesante. A continuación, vuestro bloguero y compañía se pillaron uno de de los autobuses gratuitos:



Y se fueron al Museo de Ixelles (Ixelles es una de las diecinueve comunas de Bruselas, ya os lo he contado más de diez veces), donde tenía lugar una exposición temporal de Gao Xingjian:




Gao Xingjian fue premio Nobel de literatura en el año 2000, pero además, pinta. Nacido en China, tuvo periodos buenos y malos en su propio pais, incluyendo siete años en una granja trabajando como agricultor durante la revolución cultural. La exposición es interesantísima, y estaba a rebosar:






Sus cuadros están llenos de misterio y son inquietantes y evocadores. Solo usa tinta china (faltaría más, no iba a usar tinta de Albacete -es broma-) Sus claroscuros, sus sombras, sus formas, que a ratos son abstractas y a ratos recuerdan algún sueño extraño, son magníficos:







Ya me gustaría a mí pintar así. Pero en fin, puede que haya que ser chino para eso. En el Museo había una tropa ejecutando algunas músicas que, puede ser que sean auténticas. Un servidor que ha estado en Pekín no recuerda haber vistos cosas así:






Pero bien, lo disfruté. Para acabar, nos cogimos de nuevo el autobús gratis y nos fuimos al Museo de Historia Natural, en la Chaussée de Wavre: 





Muy bueno. Tambien lo disfruté un mazo. No comprendo como he pasado veinte años en Bruselas y no lo había visitado, con lo que le gustan a vuestro servidor los dinosauros y bichos afines:




Me pareció muy bueno, muy didáctico y muy bien cuidado. No os voy a decir que es mejor que el de Washington, que es el mejor, pero sí, que el de Madrid es un desecho al lado de éste.

Triceratopos en tecnicolor cuidando de sus crías:



Y exploradores tratando de descubrir nuevas especies:



Con eso, ya se había hecho la hora de cerrar, así que a la cama (había una fiesta colectiva después, pero un servidor estaba hecho añicos)

Para terminar el fin de semana, especial, soleado, os recomiendo ir a por un "brunch" en una de las terrazas más agradables de Bruselas. Le "Gaudron", en Ixelles:




La verdad, es que la clientela es un poco... ¿cómo diría yo? ¿pija? o -como se dice aquí BCBG (Beau Cul Bons Gens)- y que los coches de moda aparcados en segunda fila eran cantidad, pero el desayuno es la repera.

Vale que un servidor se metió entre pecho y espalda unas torrijas con sirope de arce:




Pero mi pareja se empapuzó un desayuno inglés que manda narices. Los huevos con beicon no parecen demasiado:



Pero el acompañamiento es como para no comer en una semana:


Bien, os lo recomiendo. Cerrad los ojos para no ver (y los oidos para no oir sus conversaciones) de los BCBG, y compartid un plato, que es más que suficiente.

Para terminar, os diré que en esa plaza, hay el único busto de Julio Cortázar que yo conozco. ¡Qué diría el gran cronopio al ver tanto fama rodeándolo!



Un besote, mis amigos, que hoy me he pasado mil pueblos contándoos cosas

vendredi 20 février 2015

"El peso de los secretos" de Aki Shimazaki




En esta lluviosa tarde de invierno bruselense, he pensado que os debía contar ¡Oh amigotes del alma! que he descubierto una escritora que me ha fascinado, embelesado, embrujado (y embarullado un poco, ya os contaré después) : Aki Shimazaki, una escritora japonesa (como su nombre indica, claro, si se llamara Dolores López, habría que pensarse si era japonesa o no) que vive en Canadá. Aunque nació en Japón, emigró al Canadá francófono en 1991. Escribe en francés. No sé si hay traducción al castellano de sus obras. Yo, al menos, no la conozco, pero ahí os dejo el tema, ya que todos mis lectores sois doctos, educados y literatos (no faltaría más), por si alguien quiere traducirla. Es facilito, su francés es sencillo, simple y directo. 


Aki Shimazaki

La obra de la que os voy a contar sus estresijos es una pentalogía (o sea, no me seais tarugos : que son cinco libros) que se llama "El peso de los secretos", bueno, en realidad se llama "le poids des secrets", pero para empezar he traducido el título. No está mal para una tarde de viernes ¿Eh? Pues venga, no critiquéis.



Cinco libros cortitos, de unas cien páginas cada uno, con capítulos también muy cortos, pero todos ellos con una gran carga de profundidad tras esa apariencia de sencillez, que puede hacer que os peguéis al libro como lapas a una roca sin poder soltarlo. La obra, sigue la estructura del "Cuarteto de Alejandría" de Lawrence Durrell, del que ya os hablé aquí (pinchad si os apetece). La historia es la misma, pero contada por cinco protagonistas diferentes, de tres generaciones diferentes, padres, hijos, abuelos. No hay orden en el relato, es un laberinto que tiene que reconstruir el lector.

En el libro primero, "Tsubaki" (Camelia), en la página veinte ya te han pegado un buen sobresalto. La abuela, que sobrevivió a la bomba atómica de Nagasaki, cuenta cómo fué el evento, y hace unas interesantes reflexiones. A la pregunta del nieto "abuela ¿por qué los americanos solo tiraron dos bombas?", ella contesta: "porque no tenían más". Cuando el nieto insiste sobre la crueldad de los americanos, la abuela, intentando ser ecuánime, habla de las exacciones que había cometido el ejército imperial en sus colonias asiáticas. Oye, leedlo, vale la pena.

La familia se había trasladado a Nagasaki para huir de los bombardeos de los B-29. Como se ve en el mapa, Nagasaki cae bastante a trasmano de Tokyo, pero el destino es así:




En el libro tres, "Tsubame" (Golondrina), Aki cuenta otro suceso estremecedor. En 1923 hubo un terremoto terrible, con miles de muertos. Sin que explique el porqué, los japoneses decidieron que los emigrantes coreanos (Corea era una colonia del Japón) habían estado robando y pillando en las casas destruidas y se desató una terrible caza de coreanos, con miles de coreanos linchados y muertos. Son cosas sobre las que la historia que conocemos ha pasado un poco de puntillas.

Pero no os voy a contar más, qué rayos. Os léeis el "quinteto" de la Shimazaki, si sois capaces de leer el francés facilito de Aki.

La verdad, con todos esos protagonistas y todos esos nombres que se parecen tanto entre sí, yo me tuve que hacer un esquema para no liarme mucho. Ya sé, es una guarrindongada, pero a lo mejor os ayuda a saber quién es quien:


Y ahora, amiguetes, no os vais a librar de la batallita sorokinesca que aplica en este caso. Un servidor, no conoce Nagasaki, pero estuvo en Kamakura (que es donde vive la tercera generación de los protagonistas del libro) durante uno de mis viajes a Tokyo (digo uno, porque fueron dos, oiga). La atracción principal es el Buda gigante (Daïbutsu, le llaman en los libros de Aki). Naturalmente, sin que yo sepa porqué, siempre hay un turista metiéndose enmedio de mis fotos:


Kamakura, es una ciudad pequeña, costera y agradable. Cuando uno se pasea por su calle principal, podría pensar que Japón no es ese monstruo ultramoderno que pretenden hacernos creer:



Eso sí, nadie sabe cómo pueden hacer imposible que solo se use el servicio (¿dispositivos electrónicos, redes de pesca?):



Ya estuvo suave, Voy a cortar aquí, no sin antes daros un toque gastronómico, por supuesto. Como sabéis, en los restaurantes japoneses se ponen bellas maquetas de los platos que uno puede disfrutar en su interior. Así es que, solo tienes que salir y señalar lo que quieres. Y ahora va la pregunta: ¿sois capaces de ver entre todos esos platillos uno que no tenga un aspecto japonés? Venga, vamos con ello, acepto apuestas:



Y nada más sino un besazo, colegas

dimanche 1 février 2015

1914-1918, la guerra que reventó Europa. Un libro y una chucrut alsaciana como conmemoración


Tropas alemanas en la Grand Place de Bruselas, 1914

La guerra 1914-1918 es un tema que me obsesiona: Fue una ruptura total con el mundo anterior, donde sí, había muertos, desastres, batallas, heridos, etc, pero el mundo nunca había conocido una guerra de estas dimensiones. Yo creo que los nuevos adelantos técnicos dedicados a exterminar personas pillaron a los propios protagonistas desprevenidos. Gases venenosos, tanques, explosivos de una capacidad desconocida hasta entonces, todo ello envuelto en barro, ratas, lluvia, muerte. Millones de muertos para nada.

Cierto que llego con un año de retraso al recuerdo de esta guerra que redefinió Europa y sentó las bases de nuevas catástrofes, como su continuación en 1939-1945. Pero, bueno, he decidido que no iba a pasar ni un mes más sin dedicarle una entrada al tema, que nos afecta de manera especial a los que vivimos en uno de los países víctimas del desastre, así es que aquí estoy, ¡Oh amigos!

Para empezar, os recomiendo una obra de Max Gallo, donde describe y analiza las causas que llevaron a la guerra:




Como francés, Gallo intenta analizar sobre todo las motivaciones de Francia para lanzarse a una aventura así. Hay que entender que en la guerra franco-prusiana de 1870, Francia había perdido Alsacia y parte de la Lorena. Ya os hablaré después de eso. El hecho es que, sin que nadie sepa por qué, los franceses estaban convencidos de que iban a aplastar a Alemania en pocos meses, casi, casi días. El juego de alianzas cambiantes que había tenido lugar a lo largo del Siglo XIX, había hecho de Rusia la aliada principal de Francia y, por eso los franceses estaban convencidos que en plan tenaza, unos por un lado y los otros por el otro, no podían ser derrotados.

El káiser y sus generales decidieron golpear los primeros, e invadieron Bélgica, para abrir boca. Las tropas alemanas, que entraron casi sin resistencia, se dedicaron a fusilar civiles belgas, acusándolos de ser francotiradores, como se ve en este cromo, producido por la propaganda alemana:




El hecho fué que franceses e ingleses consiguieron parar a los alemanes ya dentro de la frontera francesa. Entonces empezó una guerra de trincheras que duró cuatro años. Terrible guerra donde los avances o retrocesos se medían por metros y por un número terrible de muertos. El pintor inglés CRW Nevinson lo expresó en este cuadro tremendo (que, de hecho, estuvo prohibido en Inglaterra durante cierto tiempo)



Paths of Glory de CRW Nevinson

Con el mismo nombre, "Paths of Glory", Stanley Kubrick dirigió una película estremecedora en 1957. Los generales franceses, para conseguir un ascenso o una medalla, eran capaces de mandar a sus tropas a la muerte, o al pelotón de fusilamiento si se resistían:


Con un tema similar, el premio Goncourt del año pasado, publicó un libro impresionante:




No os lo perdáis, amigos. Vale la pena. Yo lo he leído en francés, pero está traducido al castellano como "Nos vemos allá arriba". Aparte de los sucesos que cuenta Lemaitre sobre la guerra, narra un fraude llevado a cabo en los cementerios militares de los años veinte. El fraude es cierto, aunque los protagonistas fueran diferentes.

Un servidor de todos vosotros-ustedes, amigos, estuvo hace ya años en el cementerio militar de Verdún. (La foto no la hice yo, que tampoco es uno tan mayor):



Pero, lo que más me impresionó fue una leyenda que hay en el monumento que se ve en la foto, donde dice -escrito en 1930- que esperaba que los millares de tumbas sirvieran para que nunca se volviera a repetir una tragedia igual. Toma ya, nueve años después todo volvía a empezar, pero en fin, ese es otro tema.

Como ya he dicho antes, una de las razones que empujaron a Francia a la guerra fue recuperar Alsacia, que había sido cedida a Alemania en 1870.


Hoy en día, Alsacia se pone como ejemplo de región europea. Es francesa porque se sienten franceses, pero de hecho hablan un dialecto del alemán. Un servidor, queridos amigos, ha ido muchas veces a su capital, Estrasburgo, tanto por motivos de trabajo, como de placer. Es una ciudad extremadamente agradable. De nuevo, en la vieja foto de hace veinte años, puede verse un turista que se ha metido por medio robando cámara. Son terribles, los turistas:




Pero en fin, como homenaje y recordatorio de los años terribles, he decidico cocinar una chucrut (rayos, no sé si la palabra española lleva acento o no. Hay quien la escribe "chucrút", pero, en fin, una Choucroute o, en alemán Sauerkraut).

Para empezar, yo me procuré una bolsa de chucrut precocida, con sus bayas de enebro (fundamentales), unas chuletas Kassler, unas salchichas polacas ahumadas y un par de salchichas de Frankfurt, amén de una botella de Riesling blanco:



Lo primero es pochar una cebolla bien picada (creo que eso se dice en "brunoise" ¿o no?) en una cacerola de fundición:



Añadí la chucrut y un vaso de Riesling:


La tuve cociendo como una hora con la cacerola tapada


Al cabo de una hora, añadí la chuleta y la salchicha polaca. Tras otra media hora, añadí la salchicha de Frankfurt. Otros veinte minutos, y hete aquí como queda el platillo:



Para beber, lo que quede del Riesling, por supuesto. Un poco de Mostaza, y bon appetit! Guten Appetite!

Os dejo con Kubrick y la escena del asalto a la trinchera enemiga de su film "Paths of Glory"





mardi 6 janvier 2015

De como pasar el año nuevo en París (y no perecer en el intento)


Hete aquí, queridos amigos, amigachos, amigotes, amiguetes y amiguitos que, para empezar el año nuevo, os voy a hacer una terrible confesión: servidor es un procastrinador. Ni más ni menos que eso. Como sabéis, el palabro, que se ha puesto de moda últimamente, no quiere decir que uno sea partidario de los hermanos Castro, ni del juez Castro (aunque todos ellos me caigan bien, hay que decirlo), sino que mi divisa es : "no hagas hoy lo que puedas dejar para mañana". Y ello viene a cuento, porque viviendo a una hora y media de tren de París, hacía seis añitos que no había posado mis pies en tan espectacular urbe. Y eso que, habiendo sido estudiante de posgrado allí, siempre me despierta ecos y recuerdos; pero uno siempre se dice... ya iré uno de estos días.

Pero la ocasión -que nadie sabe por qué, la pintan calva- se ha presentado este fin de año gracias a la presión de la gente que ha pasado estas vacaciones en mi casa de Bruselas. Pues vale, si se ponen pesados, ¡nos vamos a París!

Quedaba otro tema por solucionar, y es que París y mis automóviles no son compatibles: en una ocasión me robaron uno que apareció tres meses después en Lyon, y en otra estrellé otro contra la mediana de un puente sobre el Sena, tras espectacular ballet propiciado por una aviesa placa de hielo. Por otra parte, el tren es carísimo, así que la solución fue ir en coche de alquiler. Y si lo roban, que lo roben. Tranquilos, amigachos, no lo robaron.

Son tres horas de autopista, pero te puedes relajar en las áreas de servicio, que tienen el detalle de comunicarte que los horarios de lunes a domingo no tienen nada que ver con el horario de los sábados:




Llegamos el día primero de año con las primeras sombras de la noche (eso es estilo, ¿a que sí?). Naturalmente, lo primero es darse una vuelta por los muelles del Sena y hacerle una foto a Nôtre Dame, con la luna lunera brillando:


Si después de eso pasáis el puente, os encontraréis en el Barrio Latino que ¡ay! no tiene nada que ver con el de mis tiempos de estudiante. Está lleno de masas humanas de turistas, visitantes, tiendas de "souvenirs", boutiques de ropa y esas cosas:


Os aconsejo que sigáis andando hasta St Germain de Près. Está algo más despejado, pero no penséis que vais a encontrar a Sartre o a Juliette Gréco en "les Deux Magots" o en el Café de Flore. Mucho japonés, bastante italiano, y una enorme masa de españoles (entre los cuales estábamos nosotros),  lo llenan todo:



Pero en fin, es agradable. Naturalmente, al día siguiente, mis gentes dijeron que querían ir a la torre Eiffel. Vale, pues fuimos. Un consejo, amiguetes, no hagáis caso de las indicaciones del Metro de París, que señalan la estación de Bir-Hakeim como la que lleva a la torre. ¡No! Id a la estación Trocadéro o Passy:



Desde los jardines de Trocadéro se disfruta de la mejor panorámica de la torre:


Si te bajas en Bir-Hakeim, te la pierdes. Lo cierto es que sin duda, a algún mexicano no le pudieron engañar, como se ve:



Luego, si queréis subir a la torre, yo os aconsejaría que vayáis otro día, no en año nuevo, porque las colas eran impresionantes. Pero, en fin, si no lo podéis remediar, haced la cola (unas dos horas). Un servidor dijo que "verdes las han segado" y dejé a mis parientes subir, mientras iba a dar una vuelta por los alrededores. En la feria de Navidad que está al ladito pude comprobar que el tema churro se está expandiendo por el mundo:



Claro que, tambien otras especialidades no francesas están en candelero:


Otro consejo de amiguete: Hay muy buenos cafés cerca, y bastante vacíos (todo el mundo está haciendo cola para subir a la torre), pero ¡ojito!, el café está a 4,80 euros.


Para acabar la visita, lo más divertido es que os cojáis (ya sé, ya sé, que os agarréis) un barco de los que te dan una vuelta por el Sena. De verdad, vale la pena:


Y ahora, Oh queridos amigos, os diré un  secreto a voces: si queréis evitar la marejada turística y disfrutar de un ambiente más genuino, el barrio es el Marais. Podéis ir a la plaza más antigua de París, la plaza des Vosges, en pleno corazón del barrio judío. Bajaos en el Metro Bastilla y pasead por el Boulevard Beaumarchais hasta la plaza:



Una plaza íntima y recoleta, con soportales, donde en el número 6, vivió Victor Hugo.




En la plaza hay un buen puñado de galerías de arte y algunos cafés:




Yo os recomiendo el Café Hugo, en el número 22:




Nosotros cenamos muy a gusto y sobre todo, ¡válame San Genaro! a un precio muy razonable para París. Soy consciente que en Trip Advisor tiene algunos comentarios bastante malos, pero yo no tengo queja alguna. Nada, os lo recomiendo.

Una cosa que no os debéis perder, caiga quien caiga y cueste lo que cueste, es ir a Ladurée, en el 75 de Campos Elíseos. Nosotros fuimos el último día:



El rey de los macarrones. Ya sé que me váis a decir ¿con tomate?. Pues no, es que no hay traducción al castellano o yo no la conozco: Los macarrones de "macarons", no de "macaroni". Un dulce exquisito:



En Ladurée los tienen de todos los sabores, aunque quizá el más espectacular es el de regaliz. Sí, como suena. Una vez comprados nuestros "macarons", ni tempo me dió a hacerles una foto... desaparecieron en las profundidades de nuestros estómagos, visto y no visto.

Vaya, pero no abuséis, no vayáis a poneros como este amigo:



Vale. Os dejo, que me voy a cenar. Mi familia ya se ha vuelto a Madrid y yo me tengo que hacer una berenjena para cenar. Os dejo con La Unión y el Hombre lobo en París:



Besotes a montón y feliz año nuevo

P.S. du 7 janvier:

Je viens d'apprendre que des terroristes armés viennent de tuer une douzaine de personnes dans le siège de "Charlie Hebdo", à côté justement de la place des Vosges. C'est horrible. Il n'y a aucune justification pour une action comme celle-là. Le fanatisme de ces gens est vraiement insuportable.