vendredi 25 septembre 2009

Dia europeo de las lenguas extranjeras



Hoy es el día europeo de las lenguas extranjeras. Le he añadido lo de "extranjeras" al anuncio oficial, porque lo de "día europeo de las lenguas", me suena un tanto, ¿qué queréis que os diga?, a día de los lametones o chupeteos... Y entiendo por "extranjeras", las que no son la lengua materna. No le busquéis connotaciones políticas.

Es un tema apasionante, sobre todo para los que vivimos fuera de las fronteras de lo que llaman los catalanes "la pell de brau". Y aquél de vosotros que no haya tenido tropiezos con el tema, que tire el primer diccionario.

¿Cuántas risitas no habreis provocado al decir "je suis constipé", pensando que decíais que estábais acatarrados cuando quiere decir "estreñido"? O aquel otro amigo que pisó sin querer a una señora y le dijo "pardon, madame, je vous ai pisé" , ante el espanto de la buena mujer que movió espasmódicamente los zapatos tratando de sacudirse un imaginario pis. Pues eso.

En fin, para celebrar el día en cuestión, ahí va un vídeo sobre la necesidad en un mundo cada vez más pequeño de hablar y comprender lenguas extranjeras:



Considero ofensivo para sus mercedes explicarles el tema. Por eso, los que lo hayáis entendido, cortad aquí.

Para los zopencos ;-) que no lo habéis comprendido:

Es, sin duda, un novato del servicio de guardacostas alemán. Por el amigable golpe en el hombro que le da su jefe, se deduce que es su primer servicio. En eso, suena la radio, que dice:

"Mayday, mayday, we are SINKING" (nos hundimos)

El novato, confunde sinking con thinking (pensando), y con una angelical sonrisa les pregunta: "What are you THINKING about?"

Bueno, mis disculpas por la explicación. Lo de "zopencos" era una broma, kanieshna.

jeudi 17 septembre 2009

Los deportes de playa


Bueno, pues ya se está terminando el verano (me refiero en el hemisferio norte, queridos amigos del otro hemisferio, ya sé que ustedes recién están entrando en la primavera, así que les propongo que no lean este post hasta el próximo mes de Marzo si son capaces de retenerse). Bien, continúo. Como digo, se termina el verano. La playa es un vago recuerdo en el tiempo y en el espacio, así que he pensado que así, en frío, es el momento de analizar el apasionante asunto de los deportes de playa.

Para empezar, seamos racionales y dividamos la playa en tres partes diversas y diferentes:


Las dos partes fundamentales son, por este orden, el agua y la arena (o playa, propiamente dicha, aunque pueden ser tambien guijarrillos o incluso guijarros no tan "illos"). Si falta alguna de esas dos partes, queridos amigos, convencéos: lo que estáis viendo no es una playa. Puede ser el puerto de Estambul o el Sahara, u otra cosa así, pero que no os engañen, que no os cuenten milongas: eso no son playas. El cielo tambien tiene su importancia, porque si no se le ve podríamos estar, por ejemplo, en una caverna subterránea. Apasionante, pero no es una playa.

El agua es fundamental. Y yendo más allá, podríamos diferenciar dos partes en el agua: la superficie y las profundidades marinas. Como dijo un manchego socarrón, cuando alguien a la vista de un brillante mar, manifestó extasiado que el mar era maravilloso: "¡Y eso que sólo vemos la parte de arriba!". Tal reflexión me lleva a los deportes: los deportes de agua, pueden ser, en la superficie, o en los fondos marinos. En el primer caso, se retoza entre las olas y en el segundo, se pone uno unas gafas, un tubo, unas aletas y (nunca mejor dicho) ¡pelillos a la mar!


A mi me encanta lo de bucear, pero, la verdad es que todavía no he encontrado unas gafas en las que cada cinco minutos no tengas que vaciarles el agua que se acumula y no te deja ver. Debo ser un ceporro. Y lo de morder el tubo tambien tiene su gracia, acaban por dolerte todos los dientes. Pero en fin, es una forma magnífica de pasar el tiempo en la playa.

Los deportes de cielo, ni los voy a mencionar, porque eso de volar con un paracaídas arrastrado por una lancha que anda esquivando piernas de bañistas para no rebanárselas con la hélice, me produce más bien una cierta aversión.

Y llegamos a los deportes de playa, propiamente dichos. ¡Qué partidos de fútbol jugábamos en las playas del Sardinero durante la marea baja! Porque en marea alta no es posible. No se trata de atascarse en la arena, sino de tener una arena lisa y dura y blanda (no es un oxímoron, es la verdad, se entiende que tiene que ser consistente, no tierra). Con balones de plástico, los pies descalzos, las patadas no hacían heridos graves, si te caías no pasaba nada... Además, en el Cantábrico había que sudar un poco antes de entrar en el agua, tan fría, pero tan agradable cuando entrabas tras el ejercicio.

Y eso explica también la forma de jugar a las palas en el norte, tan diferente del Mediterráneo. Las palas eran la opción más lógica en marea alta para entrar en calor antes del baño. En fin, queridos lectores, os dejo juzgar por vosotros mismos. Así se juega en el Sardinero:



Y así en el Mediterráneo;



Oye, yo no digo que sea mejor el uno que el otro. Simplemente son diferentes. Hale, Hasta la próxima.

samedi 5 septembre 2009

La luna llena de ayer


Anoche estaba yo en la terraza de mi mansión, mirando la luna llena que aparecía entre bandadas de nubes llevadas por un viento del carajo. En los jirones de cielo que dejaban las nubes, a veces se podía ver a Júpiter (Por si no os habéis dado cuenta, Júpiter es esa cosa brillante que puede verse en el cielo nocturno cerca de la luna en estas fechas). Magia y tranquilidad. Calma. Agitada calma.

En el interior de la casa, todo estaba en penumbra (no en vano, la Comisión ha prohibido las lámparas incandescentes de 100 vatios). Pensé en ir a dormir. Con una vela en la mano, me aventuré por los pasillos oscuros de la casa. Un pijama (Georgie Dann nunca lo hubiera consentido), y al sobre.

Debían ser como las dos, o tal vez las tres de la mañana. Me desperté, inquieto. Creí oir un sonido, como de cántico. El sonido cambiaba de tono y crecía en intensidad, luego languidecía antes de recomenzar. Mi corazón se puso a latir de una forma bastante desacompasada, druk, druk, drrrudrru, drurrruk, pof, pof. Me costaba respirar. Uno es que nunca ha sido un valiente sin tacha, joroba. Una vez me dijo un taxista, cuando bajé en Malasaña acompañando a una maciza guayaba a la que se le caían los tirantes ante el rugir del personal, "recuerda, amigo: pelea ganada es salir corriendo". Desde entonces, ese ha sido mi motto.



Y entonces, entre sueños, la vi. Avanzaba hacia mi, como una presencia etérea e incorpórea. Me salvó la esposa del próximo primer ministro de Japón, que apareció en mi mesilla derecha. Me dijo que no tengo que preocuparme, que a ella la habían abducido varias veces, que había estado en Venus y ¡toma! ahora iba a ser la primera dama del Japón. Me tranquilizó.

Me desperté. Bebí un buen trago de agua. Encendí la luz (de menos de 100 vatios, no temáis, inquisidores). A la derecha de la cama había una especie de careta, de piel, agitándose nerviosa. Oyesss, la tiré a la basura, aprovechando que hoy venía Bruxelles Propreté.

mercredi 2 septembre 2009

¿Ya conoceis "La Taberna del Gourmet"?


Vaya por delante, queridos colegas y amigotes que sí, que admito que he estado un par de días en Alicante durante las pasadas vacaciones. Y lo digo, para evitar comentarios sarcásticos, como le pasó a mi amigo López, quien tras haber pasado un fin de semana en Knokke-het-Zoute, el sitio más "posh" y BCBG de la costa belga, al volver a Bruselas el lunes por la mañana quedó atrapado en monstruoso embotellamiento. Con una elevada dosis de stress llamó por el telefonino a su secretaria, una alemana más bien tirando a "non-conventional", de las que llevan un pañuelo palestino al cuello y se van de vacaciones en un viejo velero desvencijado por el Báltico, para decirle que llegaba tarde porque volvía de Knokke. La cortante respuesta de la secre fue: "And what the hell were YOU doing in Knokke?".

Bueno, pues eso, que he estado en Alicante, lo admito. Y voy a aprovechar para haceros una recomendación que no tiene precio. Hagáis lo que hagáis, vayáis donde vayáis, no os perdáis "La Taberna del Gourmet", porque vale la pena. Está en una de las calles más oscuras del centro de Alicante, pero ni caso. Su aspecto externo puede ser un poco sórdido, pero tanto da. Entrad y solazaos. No hay mucho sitio, es una taberna, pero una taberna suprema. Coged un sitio en la barra o en la barra lateral si no podéis sentaros y empezad a desgranar la carta. Verduras a la plancha, mariscos, unas ostras gigantes, jamón ibérico, escalivadas... No sigo porque no he cenado todavía y se me está cayendo la saliva por las comisuras. En fin, os pongo su dirección en la red para que comprobéis la carta y os pongáis rufos sólo de pensarlo.





La taberna del Gourmet
San Fernando 10 03002 Alicante
www.latabernadelgourmet.com





vendredi 21 août 2009

Aventuras de un guiri en vacaciones


Dirk "colgao" de mi Kipling

Pues sí, queridos amigos, estoy convencido que nunca habéis visto un guiri más guiri que la guisa con la que yo me he paseado estas vacaciones. Al volante de un coche con matrícula belga, portando ostentosamente una gorra de visera que reza "Saint Jazz-ten-Node" en su frontal, y una mochila Kipling -seña de identidad para cualquier belga que se precie, como son las "Invicta" para los italianos- de la que cuelga Dirk (ver foto), que se llama igual que el carnicero de la Place de la Paix de Evere (el nombre ya me venía dado de origen junto con la mochila, no penséis que quiero yo mal al carnicero).

Y en esas, con tal disfraz, se me ocurre la genial idea de subir con el coche al castillo de Almuñécar (no se me ocurrió a mí, pero eso es otra historia), por una cuesta por la que sólo cabe un coche, pendiente, pendiente, el motor rugiendo, el sudor cayéndome por la gorra abajo, el terror, el recuerdo de recurrentes pesadillas en las que el coche se atasca en un sitio increíblemente estrecho, ...¡un coche de frente! que milagrosamente consigue escaquearse en un rincón inverosímil. Ouaaah, y por fin, llego arriba.. y, ...está cortado el paso. Y ahí, una mujer, sonriente, me dice: "Te tieneh que volvé patrah, prenda". Bueno, eso me recompensó de todos los sudores y miedos. Me llamó "prenda". Nunca lo olvidaré. Gracias, mujer desconocida.



Para reponer fuerzas después de tan violentas emociones, decidí que los chiringuitos de la playa son más bien para guiris y nos fuímos al centro de Almuñécar. Al azar, dimos con un bar que os recomiendo a todos, queridos amigotes, si tomáis las precauciones que acto seguido os explicaré. El bar tiene unas tapas excelentes (le doy el óscar a los calamares fritos, los mejores de Almuñécar). Está en la plaza Higuitos, y tiene unas agradables mesas bajos los árboles. Y ese es el problema. Los habitantes de los árboles, digo yo que serían pájaros -aunque a saber en estos tiempos de crisis- decidieron aliviar sus intestinos sobre mi gorra de visera. Es de agradecer que no lo hicieran sobre los calamares, claro. Por otra parte, pues oye, hemos invadido su hábitat, ¿o no?. En todo caso, el bar, excelente.

Y después, la sorpresa del año. Yo, Sorokin, que he recorrido mundos sin cuento, planetas lejanos, estrellas nacientes, como el replicante de Blade Runner, no conocía el vino de las Alpujarras. De verdad, estoy avergonzado, porque es sensacional. Lo descubrí en un supermercado de Orgiva:


Compré una botella de un tal "García de Verdevique" del 2004, mas que nada por probar, y sin gran convicción: ¡Bluasssh! cuando lo probé tuve que acomodar todo mi cuerpo, mis papilas, mi olfato, prepararme a encajar esa maravilla. De verdad, fabuloso. Y lo sorprendente es que fuera de la Alpujarra no se encuentra. Egoístas alpujarreños, que lo guardan todo para ellos. Me llevo cuatro botellas a Bruselas, el problema es que a lo mejor no soportan el viaje. Y otra cosa, ya mas famosa, de la región, el jamón de Trevélez. En el súper de la foto nos lo cortaron a nuestro gusto:



Me encantó la Alpujarra. Me la imaginaba más rural, pero claro, desde que Gerald Brennan escribiera "Al sur de Granada" han pasado muuuchos años. Pero con todo, vale la pena, colegas.





mercredi 29 juillet 2009

El largo camino al sur


Preparativos la noche anterior, antes de partir

Aunque nunca he sabido qué quiere decir eso de "liarse la manta a la cabeza", para respetar los usos y dichos de esta lengua en la que tengo el placer de haceros llegar estas pequeñas crónicas, diré que el otro día "me lié la manta a la cabeza" (cuando lo que me puse en ella fue una gorra de visera que me había comprado en un festival de jazz), cogí mi coche (no se rían mis amigos del otro lado del Atlántico, no soporto decir "agarré" como dicen ustedes) y salí de Bruselas rumbo al sur. Hacia Burdeos y, después, Madrid. Bordeé París por la N104, que sigue tan incomprensible como siempre. Tienes que tomar dirección Lyon, luego dirección Marne-la-Vallée, luego dirección París, luego quién sabe qué (el truco está en seguir a los camiones con matrícula epañola), y cuando ya estás totalmente perdido y crees que te mandan al horrible bulevar periférico, aparece el letrero salvador: A10, Burdeos.

A mí me encanta París, pero desde hace años, de Bruselas sólo voy en tren. Es que me robaron un coche en la puerta de Orléans. Fué una experiencia interesante. Dejas el coche en la calle, le quitas la radio extraíble, claro, no sea que te la roben, te vas a dormir y a la mañana siguiente buscas tu vehículo con tu radio en la mano, y dices... ¡joder lo que bebí anoche, que no me acuerdo donde está el c... del coche!. Al fin te convences: no está. Interesante experiencia, pero no os la recomiendo: mejor dejáis la radio dentro, porque luego te sientes muy ridículo en comisaría con tu radio en la mano.

Bueno, a lo que voy, pasé París sin incidentes esta vez y me lancé hacia Burdeos. Cuando bajo hacia España, siempre llego a Burdeos lo suficientemente tarde como para no desviarme por Blaye y Bourg, eso lo hago a la vuelta, y creedme, colegas, merece la pena. Os lo contaré en otra ocasión. Al bajar, lo que hago, antes de entrar en la pesadilla circulatoria de las Landas es pararme en Cestas. En la "Maison d'Aquitaine" tienen una bodega para quitar el hipo y sus dueños son encantadores. Además, si os gustan los patés y foie-gras de las landas, tienen un surtido de conservas muy adecuado. Lo último es que también te hacen sandwiches para el camino.




Esta vez me he comprado una botella de un "premières côtes de Blaye" , que Oh, my God, sic transit gloria mundi, ya ha desaparecido en el interior de mi agradecido estómago.

Ya os contaré mas cosas otro día

mardi 14 juillet 2009

Abercrombie: el último furor de los teenagers



Este fin de semana me he abierto a Londres. No es que el Eurostar haga unos precios con los que apetezca ni por asomo irse al otro lado del canal serpenteando por debajo del limo manchego (si se llama el canal de "la Mancha", supongo que se puede decir "manchego" todo lo que se refiere a él) pero en fin, un garbeo por Londres siempre apetece.

El sábado, andaba yo saltando de rebaja en rebaja, peleándome con masas de españoles, franceses, italianos, árabes del Golfo, etc, por las aceras (para poder pasar, no os creáis que había nunguna animadversión, era la lucha por el "lebensraum") cuando el azar me llevó por Vigo Street hasta Burlington Gardens y, de repente veo una masa humana, filas de gente, aglomeraciones, alboroto, algarabía, grititos de adolescentes y tal. Pensé, ¡tonerres de Brest!, -como decía el capitán Haddock- ¿Una exposición? ¿Un concierto?¿Un mítin político? La gente hacía cola delante de un edificio sin ningún título de crédito... Pregunté. ¿Y qué era?: pues que una marca de ropa para adolescentes acababa de abrir una tienda en Londres. Parece ser que es el furor total entre los jóvenes. "Abercrombie and Fitch" que tal es su nombre se ha convertido en algo imprescindible si se quiere ser respetado y admirado, sobre todo entre ados "posh" o "BCBG".

Naturalmente, Sorokin, que es un curioso sin remisión, hizo la cola para ver de qué iba el rollo. Fascinante: sudaderas como las de toda la vida, sólo que exhibían el título de nobleza: "Abercrombie", ¡a 70 pounds! y ni rebajas ni madres. Eso sí, un adolescente musculoso se hacía fotos con las chicas que iban a comprar (ver foto del encabezamiento). Por cierto, que a mí casi me curran por hacer fotos pirata. Me sentí como el paparazzo que hacía las fotos en Villa Certosa.

Después, media hora de cola para pagar, y a la calle exhibiendo el valioso trofeo: la bolsa Abercrombie.


Luego, me he enterado que en los USA es una fiebre que ya tiene su tiempo. Ved el vídeo que os pongo a continuación y que no tiene desperdicio:





dimanche 5 juillet 2009

¿Televisión digital o "télévision numérique"?


Esta mañana de domingo me he levantado con el cuerpo alegre, así que me he puesto a leer "Las leyes del caos" de Ilya Prigogine mientras sonaba en el estéreo la Pasión según San Mateo de Juan Sebastián Bach. Como era de esperar, hacia la página veinte, las tres neuronas utilizables que me quedan estaban llenando la habitación de humo, mientras los chirridos que emitían no me dejaban oír a gusto el coro "Herliebster Jesu, was has du verbrochen". Así es que, soñador, mi cerebro interrumpió los intentos de comprensión y se puso a dar vueltas y vueltas por otros temas que no tenían nada que ver. Y en esas, cayó en el tema de la televisión digital, tema apasionante y de actualidad (os diré a los no-belgas que aquí, el sistema funciona como lo he ilustrado en la foto del encabezamiento: cada barrio tiene su suministrador monopolístico, o sea que son lentejas, o lo tomas o lo dejas).

Pero no quería hablar de eso. Lo que me preocupa es por qué los franceses, que son tan listos (tengo varios amigos franceses que van a leer esta entrada, así que prefiero ser prudente), han decidido que no se llama "digital" sino "numérique", o sea: Télévision Numérique Terrestre, TNT en vez de TDT. No me digáis que no es explosivo el tema. ¿Será por influencia de su conocido filósofo René Bocartes que dijo aquello de "digito ergo sum", -o sea, en español: "utilizo los dedos para sumar"- y les parece zafio sumar con los deditos? ¿Será por rechazo a todo lo anglosajón que son los que inventaron lo de "digital"? Esto último parece extraño, porque todos los franceses y francófonos se desean un "Bon Week-End" los viernes, pudiendo decir "Bon fin de semaine".

En español, "digital" es correcto, no es un anglicismo (llevadme la contraria si os atrevéis), porque un dígito es cada una de las cifras que componen un número en un sistema determinado, luego "dígito" y "número" o "cifra" son equivalentes. Pero probad a decir "Televisión Numérica Terrestre" o "Televisión Cífrica Terrestre": suenan como para tirarse por el balcón.

Así que me he ido al Larousse, a la Wiki, por todas partes y me he puesto a buscar (vaya mañana más buena me he pasado): "digital" en francés no aparece por ningún lado. De hecho, el álgebra digital o Booleana se traduce por "algèbre de Boole", sin digital ni madres (como dirían mis cuates mexicanos).

O sea, que creo que deben tener razón. Me refiero, en su lengua. Y vale, ya lo dejo, que para un domingo ya estuvo suave.



mardi 30 juin 2009

Couleur Café


Ya se termina Junio, Laus Deo, Hand'ullah y lo digo por todo el agua que nos ha caído encima. Pero tan húmedo mes ha querido terminar "en beauté" regalándonos para nuestro solaz un fin de semana con un solecete espléndido (hay quien dice que toda la semana fue buena aquí en Bruselas, yo como estaba remojándome en Viena, ni me enteré). Durante ese último fin de semana de Junio, tuvo lugar uno de los mayores acontecimientos musicales que suceden en este pueblo: el festival "Couleur Café". Unas setenta mil almas (como decía mi abuela) disfrutamos de diversas actuaciones, espectáculos, shows, comida (en Bélgica, como todos sabéis, si no hay comida la gente no va) y -algo nunca visto en Bruselas- ¡WC gratis! sin madame pipí ni treinta céntimos para entrar.


Aquí podéis ver una de las zonas principales de restauración

Yo fui el sábado. Naturalmente, llegué tarde, con lo que me perdí las primeras actuaciones (no fue mi culpa, pero cuando se va en grupo es lo que pasa), que empezaban a las cinco, pero lo que quedaba era lo mejor de la tarde: Cubanísimo, Alpha Blondie y Emir Kusturica y la No-Smoking Orchestra. Todo estuvo muy bien, salvo que la cerveza en los chiringuitos de bebida era Maes. Entre los innumerables chiringos de comida yo elegí uno libanés para calmar mis ansias y pasé olímpicamente del tenderete "español" donde la gente se atiborraba a paella, cuando tooooodos los levantinos saben que la paella no se come por la noche, que eso es cosa de guiris.


Emir Kusturica


Emir Kusturica y la No-Smoking Orchestra actuaron en el escenario central a eso de las nueve y media. Yo no me perdí ni una de sus piezas. Aunque no a todo el mundo le mola el estruendo balcánico-jazzístico-gitano, acompañado por fuertes mazazos de la tuba que organizan, a mi me gusta. Y además, joroba, uno va a ver cómo se desenvuelve con la guitarra un director de cine famoso. El público era mayoritariamente eslavo (dos belgas decían a mi lado: "ça se voit que c'est une autre culture"). Y vean, vean, queridos lectores lo que gritaba el público:






En fin, vaya que lo pasamos muy bien, que hizo hasta calor, que el WC era gratis y que, para mas regocijo, los autobuses nocturnos funcionaron la mar de bien al terminar el evento. Por una vez, y sin que sirva de precedente, debo felicitar a la STIB (nota par los no-bruselenses: Sociedad de Transportes Interurbanos de Bruselas).

mercredi 24 juin 2009

El verano vienés



Este año, el verano me ha sorprendido en Viena. Lo de "me ha sorprendido" es un decir, porque ya contaba yo con alguna experiencia sobre los veranos de por aquí y sus específicas características. En la foto del encabezamiento os he puesto una típica imagen veraniega vienesa. Puede apreciarse claramente que es verano y no el mes de febrero porque, en primer lugar, no hay nieve. En segundo lugar, el reloj de la calle muestra claramente que son las seis y media y todavía luce (es un decir) la luz diurna. Además, las buenas gentes que cruzan la calle no llevan pesados abrigos de piel, sino una alegre y distendida ropilla veraniega.

He tomado una importante decisión en esta nueva visita a Viena: seré mucho más moderado en mis críticas al Metro de Bruselas de ahora en adelante, porque después de la experiencia del día que llegué aquí, ha quedado muy claro que en cualesquier lugar cocinan habas hirviéndolas por inmersión en el líquido elemento.

Bueno, seré objetivo: el tren del aeropuerto es excelente. Llegas con tu maletilla rodante, compras tu billete, te subes al tren y tras escasos quince minutos estás en el centro, en la estación Landstrasse-Hauptsrasse. Pues vale, te dices, ahora cojo el Metro y al hotel. Miras alrededor tuyo y, efectivamente ves un cartel que dice U3 (que es la línea que quieres coger) y una flecha. La sigues, naturalmente, y te manda a la calle. Vaya. Afortunadamente, en la calle hay otra flecha que dice U3-U4. Pues nada, las sigues, arrastrando a tu rodante compañera. Y llegas a un barracón metálico de obra provisional en cuya entrada hay una respetable cola de otros seres aparentemente humanos que también arrastran sus maletas. Es que la máquina expendedora de billetes está en la misma entrada del barracón y, además, un letrero previene que ni se te ocurra entrar si no llevas tu billete. Vale, haces la cola -afortunadamente en ese momento no llovía- y, por fin, pasas a un pasadizo de obra, cuyo suelo metálico produce un divertido ruido al contacto de las ruedas de las maletas: ¡glon, glon, glon, cataglón! luego una escalera (cargas con tus veinte kilos, porque las ruedas se niegan a bajar escalones) y ¡oh!, al fin, un andén. Pero ¡ay! es de la línea U4, que no es la tuya. Otro letrero, al final del andén: U3. Vale, lo sigues, y te encuentras ¿dónde, querido amigo? ¿dónde?: en la puta calle otra vez. Bueno, que no quiero hacerlo muy pesado: dos vueltas a la manzana siguiendo nuevas flechas, un ascensor de bajada y otro de subida y, esta vez sí, el andén de la línea U3.

Pero eso no es nada, todo queda compensado por la alegría de la noche vienesa. Por ejemplo, aquí va una foto de la calle mayor de Landstrasse la noche de San Juan:


Animado ¿eh? Bueno, mañana me vuelvo a Bruselas


samedi 20 juin 2009

Frank Feldman


La historia me la ha mandado una amiga por correo electrónico. Como estaba en inglés, yo todo lo que hecho es traducirla al castellano. A mí me gustó mucho, si a vosotros no os gusta, queridos colegas y amiguetes, le podéis echar la culpa a la traducción, por supuesto, "Put the blame on me, Mame" como decía Rita Hayworth. Sin duda, aunque el original no lo dice, la historia sucede en Nueva York y el taxi es un checker amarillo (un taxi que no sea tal en NY es una atentado a la tradición tan grande como los cabs de colores que desde hace pocos años circulan por Londres). Y voy ya con el rollo:

Un hombre sale de su casa y para un taxi que pasa en ese momento. Se sube al taxi, y el taxista le dice: "vaya ojo, amigo, es usted como Frank".

El pasajero: ¿Frank, qué Frank?

El taxista: Frank Feldman, un tipo que todo lo hacía bien y en el momento justo. Como usted, que justamente cuando necesita un taxi, paso yo. Eso le pasaba a Frank Feldman siempre.

El pasajero: Bueno, supongo que todo el mundo tiene puntos flojos.

El taxista: No. Frank Feldman no. Era un atleta impresionante. Hubiera podido ganar el grand slam en tenis. Podía jugar al golf con los profesionales. Cantaba como un barítono de ópera y bailaba como una estrella de Broadway y, tenía que haberle oído usted tocar el piano. Un tipo impresionante.

El pasajero: Parece que era alguien muy especial...

El taxista: Y hay más... tenía una memoria como la de un ordenador. Se acordaba del cumpleaños de todo el mundo. Lo sabía todo sobre vino, qué platos le iban bien y qué tenedor usar en cada caso. Podía arreglarlo todo, no como yo que cuando cambio un fusible dejo toda la calle a oscuras. El lo hacía todo bien.

El pasajero: ¡Vaya tipo!

El taxista: Siempre sabía el camino más rápido para evitar los embotellamientos, no como yo, que siempre me acabo metiendo en uno. Frank nunca se equivocaba, sabía como tratar a una mujer y hacer que se sintiera bien, nunca le llevaba la contraria aunque estuviera equivocada. Sus trajes eran impecables, sus zapatos siempre brillaban. ¡Era el hombre perfecto! Nunca se equivocó. Nadie podrá nunca compararse con Frank Feldman.

El pasajero: Un hombre sorprendente. ¿Cómo lo conoció?

El taxista: Bueno, de hecho nunca lo conocí, ya murió. Yo lo que hice fue casarme con su jodida viuda.

mercredi 17 juin 2009

La Academia de St Josse (2)


"Au milieu du marasme tempétueux de la ville, un grand bâtiment du XIXe siècle abrite dans la sérénité de son architecture classique l’académie des Beaux-Arts de Saint-Josse-ten-Noode , large navire qui attend les vents pour prendre la mer. Carcasse grinçante dont les cordages dessinent des arabesques goudronnées qui disent les trésors de la culture et de l’imaginaire. L’équipage fourbit les écoutilles, brique le pont, range dans les cales les pigments et les huiles précieuses, la terre blanche fine de Ligurie, les toiles de lin des Flandres et les blocs de marbre."

Como es fácil de comprender, esta cosa tan fina, elegante y "distinguía", no la he escrito yo, que soy ignorante y que normalmente le pego unos zapatazos a la lengua de Molière que la dejo en tenguerengues. No. Tan barroco texto aparece sin firma en la primera página del sitio de la Academia en Internet, aunque me malicio que puede haber sido obra de nuestro amado y respetado director.

Bueno, a lo que vamos. A pesar de las dudas expresadas por algunos, la exposición salió aceptablemente bien. Hubo vino y espumosos e incluso zumos de tomate y pomelo. Vino bastante gente y nadie rompió nada, lo cual es de agradecer, sobre todo porque los de la cerámica habían llenado el suelo de trampas. Ellos sabrán por qué un vaso de cerámica estilo griego queda mejor en el suelo que encima de un pedestal o similar aprobado.

En la inauguración estuvieron todos los altos dignatarios de la comuna de St. Josse, que es una de las más chulas de Bruselas en plan cultural. Su alcalde (y digo "alcalde" y no "burgomaestre" como se dice en Bélgica, porque me suena a poesía épica medieval), un tal Jean Demmanez, además de alcalde es músico de Jazz. El festival "Sint Jazz-ten-Noode" es uno de los mejores de Bruselas: se celebra en Septiembre, así que ya estáis avisados.

Corto y cierro el rollo con algunas fotos más:



Una obra de Babette, premio de la Comuna.


Un trabajo de Sorokin, ni premio ni nada que se le parezca.

El numeroso público remojándose el gañote a la par que admirando tan destacados trabajos.


mardi 9 juin 2009

La Academia de St. Josse


Supongamos que estáis en Bruselas. Supogamos que ya os conocéis de memoria la Grand Place, el Sablon, el Atomium, el mercado de Midi y que estáis hartos de comer mejillones en el "Pré Salé" de la rue de Flandres aunque sean los mejores de Bruselas. ¿Estáis aburridos y sin nada que hacer los días, 12, 13, 14 y 15 de Junio? Pues en ese caso, siempre podéis ir a ver la exposición de trabajos de los alumnos de la academia de bellas artes de St Josse-Ten-Node en la rue Potagère 52. Oye, no perdéis nada, y más vale que vayáis ahora y no cuando las obras de arte expuestas valgan cifras astronómicas.

Además, ese fin de semana, ni hay Couleur Café (26-27-28), ni fête de la musique (el 21), ni siquiera la famosa fête de la cérise de Schaerbeek (el 28)

Yo ya lo he dicho, el que avisa no es traidor.

jeudi 4 juin 2009

Donde comer pescado y marisco en Berkeley




Bueno, queridos amigos, hoy os voy a dar una información que seguro que os será de suma utilidad si estáis en Berkeley y os apetece comer buen pescado. Tal vez porque estéis en San Francisco y hasta el gorro del Fisherman Wharf y su pestazo a cangrejo recién cocido, o tal vez estéis hartos de los chinos de Chinatown. O incluso, puede ser que andéis por el mismo Berkeley haciendo un curso de biología evolutiva en la universidad, o simplemente visitando la casa de Lillian Stern tal como la cuenta Paul Auster en Leviathan. Pues ya está, os vais a Spenger's y pelillos a la mar.

Lo que es harina de otro costal es llegar hasta allí; nosotros nos perdimos varias veces. Estábamos por cosas del curro en algún lugar de fuera de San Francisco y teníamos un coche de alquiler con todo y su GPS, pero ni modo. En el coche, que conducía mi colega López, el de la foto con el bacalao (el bacalao es el de arriba), íbamos cuatro: dos españoles, un italiano y un francés, así que democráticamente decidimos que el GPS iba a hablar en español. El caso es que, ya cerca de San Francisco, la autopista se divide en dos ramas absolutamente iguales, formando una Y griega, y la voz femenina del GPS canta: -"continúe por la ruta prinsipal". Como decía Carlo: "cosa dice la signora messicana?". Lógicamente, López tomó por la que no era, y ahí se armó el carajal. "Recalculando" decía "la signora messicana", pero no había salidas en varias millas (que son como kilómetros pero más largas).

Total, bueno, que mal que bien y tras perdernos otra vez cuando ya estábamos en Berkeley, llegamos al Spenger's (os hago notar que el coche que se ve en la foto no es el nuestro). Fuimos bien recibidos, porque al pedir una mesa a la recepcionista y oir los nombres españoles, esbozó amplia sonrisa y nos trató a cuerpo de rey (Naturalmente, Carlo y Jean-Claude fueron igualmente bien tratados a pesar de no ser hispanófonos).

Y, la cena, pues bien. Excelente pescado estilo americano, grandes raciones y buena guarnición. Yo comí unas rodajas de lubina del pacífico al horno, cosa no muy original, pero es que no me atreví a probar el Mahi-Mahi, que era el bicho exótico. Los otros se dedicaron a parrilladas variadas que alabaron convenientemente.

Lo duro fué volver al hotel después, pero eso es otra historia. El caso es que llegamos. Si no, no estaría aquí dándoos la brasa.

lundi 25 mai 2009

Roberto Bolaño, el emperador Maximiliano y los belgas

Pues aunque parezca lo contrario, el título no va de ninguna adivinanza del tipo de "¿En qué se parece un ventilador estropeado y una vieja cansada a un euro y medio?", etc. No. Es que he terminado de leer "Los detectives salvajes" de Bolaño. Me había leido antes el fenomenal tochaco del "2666" con sus mil páginas que devoré absolutamente fascinado, así que las seiscientas siete de este me han sabido a poco. Empecé arrastrando los pies y un poco confuso con la lluvia de nombres, personajes y sitios, pero al final me he quedado totalmente engolfado, hipnotizado y mesmerizado (ya sé, listillos, "mesmerizar" e "hipnotizar" son equivalentes, pero lo pongo porque me da la gana, que para eso escribo yo) por las aventuras de Arturo Belano y Ulises Lima.

Y ya os explico la relación entre Bolaño, el emperador y los belgas. En la página 600 cuenta:

"A veces nos perdemos por colinas peladas. A veces el camino discurre entre quebradas y riscos y luego bajamos otra vez al desierto. Por aquí estuvieron las tropas imperiales en 1865 y 1866. La sola mención del ejército de Maximiliano nos hace morirnos de risa. Belano y Lima, que ya antes de viajar a Sonora sabían algo de la historia del estado, dicen que hubo un coronel belga que intentó tomar Santa Teresa. Un belga al mando de un regimiento belga. Nos morimos de risa. Un regimiento belga-mexicano. Por supuesto se perdieron, aunque los historiadores de Santa Teresa prefieren creer que fueron las fuerzas vivas del pueblo quienes
los derrotaron."


En un total de 1600 páginas entre los dos libros de Bolaño, me parece que es la única vez que menciona a los belgas y no salen muy bien parados... en fin.