mercredi 15 août 2012

La Movida de Bruselas


LA MUSICA EN LA CALLE - EL TEATRO DEL ATOMIUM - COULEUR CAFE - EL OMMEGANG

Mis queridos amigos, lectores y demás familia. Considerando que nuestro sol está entrando sin remedio en un cinturón de Bosones transgénicos (Bosones de ¡Blurp!, modificación genética de los Bosones de ¡Hicks!), lo que va a causar una transfusión de dimensiones cuánticas y, por ende una imagen diatónica de nuestro sistema solar, que corre el riesgo de convertirse en un holograma, he decidido que me voy de vacaciones. Pero claro, antes de abandonaros, mis queridos lectores, no tengo más remedio que hablaros del movidón que ha habido este verano en Bruselas (bueno, como todos los veranos, vaya). Movidón musical, movidón en las calles, alboroto, festivales, ommegangs, cervezas y otras cosillas que llenan los espíritus de satisfacción y contento.

Ya sé que mucha gente se hace una imagen de Bruselas como un sitio mortecino y aburrido. Que piensan que toda la juerga en esta ciudad es algo así:



Gente que, tras leer cómo la califica Joseph Conrad en "El corazón de las tinieblas" antes de que su protagonista se vaya al Congo, se ha creído lo que dice don Joseph. Pero amigotes ¡eso era en el siglo XIX, tontitos! Ya han pasado unos añitos y Bruselas se ha convertido en una ciudad multiétnica, multicultural, donde cualesquiera de ustedes vosotros se lo puede pasar  de pitirrí. Ya os guste la música, el teatro, la comida (uy, la comida), la cerveza, etcétera etcétera. A mí es que me gusta (no sé si se nota, tal vez me traicione mi entusiasmo). Fíjense mis amigos en el movidón callejero:




Pero en fin, ahí le vamos. Si caeis por aquí en verano, os puedo recomendar una serie de eventos la mar de chulos (en fin, en el verano de 2013, si los Bosones de ¡Blurp! no nos alteran el ritmo vital, porque los eventos de 2012 ya han pasado). Si os gusta el Jazz, las calles de Bruselas, bullen de grupos tocando en todos los bares y en todas las esquinas:




 Además, en algunos rincones, os podéis marcar unos pinchos morunos a la brasa hechos "ad hoc":



En el video que os pongo tras todo este rollo adormecedor, podréis ver actuaciones en directo de los grupos que jazzeaban. Antes de poner el video, os hablaré de otro festival de jazz: "Brosella". Brosella no ocurre en el centro de la ciudad, sino a la sombra (es un decir, porque el día que estuve yo llovía bastante, pero esos son gajes del oficio) del Atomium:




En un lugar llamado "teatro de verdor", aunque en francés suene algo chusco: "Théatre de verdure", pero no, no quiere decir que repartan berenjenas ni espinacas. Tambien podeis ver algunas actuaciones en el video que va a seguir (no me seais impacientes, diablos, que todo va a llegar). Interesante saber que, si bien el espectáculo es gratis, los urinarios no lo son. Pero vaya, si padecéis de algún tipo de inconteniencia o habéis bebido mucha cerveza, hay un "pis-pas" para toda la noche por sólo dos euros. Dice mucho de lo civilizada que es la gente por aquí que, en un sitio lleno de árboles, se gasten dos euracos en colmar sus necesidades



Y, como podéis ver, hasta la autoridad competente hace cola para hacer pis:



 Otro interesnate festival es "Couleur Café", pero ah, amiguetes, este no es gratis, es de pago. La contarpartida es que aquí las toilettes son gratis:


 Y vale, como ya os he llenado la cabeza de fusas, semifusas, corcheas y semicorcheas sin que haya sonado una sola nota, hora es ¡Oh buena gente! que os ponga el video en cuestión:

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El Ommegang

Nos dejamos de música y pasamos a contar lo del Ommegang. Ya os hablé del Ommegang el año pasado, lo que pasa es que no tenía a mano más que un teléfono putrefacto, con lo cual, las imágenes eran bastante chungas, así que este año, desafiando la lluvia y el mal tiempo me dije: "Sorokin, majete, tienes que sacar alguna foto más, así es que eso he hecho:





Y encima, para complacer a mis amables lectores, he filmado el combate de los zancudos (bueno, no se si se llaman así, los de los zancos). El video es un poco largo, pero lo que tenéis que adivinar, ilustres amigos, viendo las imagenes del principio, donde todos los zancudos se entrelazan en brioso combate a zancazos, es quien va a ser el ganador. Os prometo que no es difícil de imaginar. Sobre todo si veis el video un par de veces (je je Sorokin, qué chorrada):

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Y bien, ya deciros que hoy no ha llovido (ni en toda la semana) y que han colocado la famosa alfombra de flores en la Grand Place. Sólo dura tres días, lógico, porque las flores acaban secándose. Pero queda muy vistosa:


Y ya lo dejo, que me voy de vacaciones. No me voy lejos, me voy a La Rochelle, ya os contaré. Mientras, estad atentos a los Bosones de ¡Blurp!, no vaya a ser que los tengáis ocultos dentro de vuestros fregaderos, ¡Oh amigos!

Un besote

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samedi 21 juillet 2012

Cosas que hacer en Bangkok en un día libre


Con esta entrega, queridos oyentes, lectores, amigos y demás gente, voy a dar por terminada las historietas de Bangkok, porque ya empiezan a ser cansadas y porque ¡Oh cielos! se me empiezan a borrar de la memoria, no la del disco duro, no, sino la de la sesera reblandecida. Reblandecida, de tanta agua como nos está cayendo en esta ciudad de las mil lluvias. Ya sé que otras buenas gentes estáis pasando un calor agobiante, pero en fin, ya se sabe que el mundo está geográficamente muy mal distribuído. Había un científico que proponía usar todas las bombas atómicas para poner la tierra cabeza abajo y así cambiar norte por sur, pero no lo veo yo una buena solución. Los pobres pingüinos que estaban en el polo sur, de repente se encontrarían en el norte y se harían un lío. ¡Hala! a nadar veinte mil kilómetros para ir al nuevo sur. No. No lo veo factible.

Pero, vayamos con Bangkok. Supongamos que tenéis un día libre y que no sabéis qué rayos hacer. Pues para eso está Sorokin, para aconsejaros. Lo primero que se os ocurre a todos, que sois unos pícaros, ya sé lo que es. Pues en ese caso, debéis ir a Patpong, barrio lleno de locales como este de la foto. Y no discutáis con esos señores que están en la puerta. Entráis, tomáis una cervezota Singha, veis el espectáculo y luego allá vosotros, que yo no soy el guardián de mi hermano ni de mis lectores.



No sorprenderos si os percatáis que Toni Soprano o alguno de sus amiguetes ha abierto una sucursal de su local en Patpong:


Pero Patpong no es sólo eso. Está lleno de mercadillos, puestos de recuerdos, camisetas, auténticos Lacoste a 4 euros y cositas así. A recomendar encarecidamente los albornoces de seda. Es cierto, son de seda y pueden ser un regalo magnífico para llevar a casa. Pero ¡oh, amigos!, regatead, de verdad. Y mejor mirad varios puestos y mercados antes de comprar. Un albornoz de seda puede sacarse por seiscientos Baht (unos quince euros) si regateais duro.


Los mercados en Bangkok son una especie de potpourri donde se puede hacer, comprar, ver y comer de todo, como este local en el mercado de Lumpini donde te pueden cortar el pelo o hacerte la pedicura. Intrigante la máquina automática que aparece a la izquierda. ¿Alguna sugerencia de para qué puede servir?



Además de los mercados, están los grandes centros comerciales donde podéis ir a dejar vuestro dinero comprando electrónica, programas pirata (Oh ¡no!, yo no compré, lo juro), etc.. Por ejemplo, el Office for Windows te puede costar cuatro euros, pero ¡ay de tí, pobre mortal si te lo pillan en la aduana!. No sólo te lo quitan (no sería grave) sino que encima te crujen con una multa. Otro pasatiempo menos peligroso es disfrutar viendo a estas vendedoras del centro comercial Panthip Plaza jugando a las cartas mientras esperan al guiri comprador.



¿Y vistar sitios turísticos? ya os estoy oyendo clamar..."¡Sorokin! ¿qué hay que visitar?" Bueno, pues podéis ir al palacio de Vimanmek, que era la residencia del rey RamaV. Dicen que es el edificio construido en madera más grande del mundo:




Pero ¡ojo! mis queridos turistas, hay que vestir correctamente (sin que esté muy claro por qué). He aquí las normas, donde se fija hasta la longitud de pantalones y de mangas:


Si consideran que eres un indecente siempre está la solución de comprarte una falda fantasía por 100 Baht (2,50 euros), como a este pobre señor que, sin duda no se ha visto lo elegante que queda tras la adecuada transformación:


Encima, no te dejan pasar cámaras de fotos ni objetos metálicos. Hay un arco detector a la entrada y te los hacen dejar en su custodia. Tambien te tienes que quitar los zapatos.

Pero, lo que hay que visitar sin falta son los Templos y el Palacio de Ratanakosin. Esta vez no tuve tiempo de ir. Las fotos siguientes son de mi anterior viaje a Bangkok en 2008, así que, a saber si todo esto sigue en su sitio. Si vais en taxi, conviene que aprendáis a pronunciar "Ratanakosin" correctamente. Como arrastréis la "Rr" en plan castellano, el taxista os va a mirar con cara de lelo: Se pronuncia "Latanakosin". Por cierto, este viaje tuve un pequeño sobresalto en un taxi. Iba con mis colegas José y Neale y llevábamos paquetes a tope. Saqué el iPhone para hacer una foto y lo guardé en un bolsillo que no es el habitual. Al bajarnos, me tiento el bolsillo habitual y exclamo "¡Me he dejado el teléfono en el taxi!". Total, mis amigos -en eso se notan los amigos- se pusieron a correr detrás del taxi, hasta que me dí cuenta que sí, que tenía el chisme. No sé si todavía me guardan rencor.

Bueno, en cualquier caso, en Ratanakosin hay que ver los templos, el palacio real y, si queréis, hacer una ofrenda como estas buenas gentes:



Pero, una vez más, no se os ocurra usar el lavabo de los baños para otra cosa que lavaros las manos. Las instrucciones están muy claras:




Me voy a detener aquí, que, como dicen en México, "Ya estuvo suave".  Me voy a cenar. Un besote a todos

dimanche 8 juillet 2012

Comer en Bangkok.

 
UN RESTAURANTE DE IDA Y VUELTA Y OTROS INTERESANTES CONSEJOS DE SOROKIN

Queridos lectores, amigotes, colegas y otra gente que me lee. Andaba yo remoloneando para escribir mas cositas sobre mi viaje a Bangkok, porque se me ha cruzado en mi camino le celebración del Ommegang en Bruselas y me ha dejado hecho un lío. ¿Qué hago, pardiez? ¿les cuento a mis amigotes lo del Ommegang, o sigo con Bangkok? Total, así me he pasado tres días con sus noches, corroído por la atroz duda, hasta que ¡rayos! he tomado una decisión: no os puedo dejar con Bangkok a medias, de modo que ya os contaré los festejos Bruselenses en otra ocasión. Así es que, ahí le voy nomás, como dicen en México.

Voy a empezar por donde acabé la entrada anterior: por la comida. Por cierto, la votación se resolvió a favor de la ensalada. Podéis verificarlo pinchando aquí. Y voy a empezar por un restaurante que podemos llamar "de ida y vuelta", the Blue Elephant. Curiosamente, la dueña del restaurante empezó sus andanzas en el mundo gastronómico ni más ni menos que en Bruselas, donde abrió su primer "Blue Elephant", que, por supuesto, todavía existe:


Aunque, como podéis ver por las fotos, no tiene el tronío del de Bangkok. De Bruselas pasó a Londres y a París y, por fin, volvió a su amada tierra (digo yo que la amaría, si no, se hubiera quedado en Europa) y abrió el restaurante y una escuela de cocina. El edificio es soberbio, y el restaurante tiene un ambiente colonial impresionante, con sus maderas nobles y sus ventanas de medio punto.



Otra vez me encontré con el embarazoso problema de si la flor que aparece en el entremés que te ponen como entrada es para comérsela o no, pero, ¡ah, amigos!, el astuto Sorokin no picó: no me la comí, me la puse en la oreja como se ponen los carpinteros el lápiz. Lástima que no tengo fotos del evento.


Aparte de eso, la comida era excelente y no era cara para ser un restaurante de tropecientos mil tenedores. El plato más caro costaba el equivalente de unos quince euros. El problema está en lo que bebes: mejor te quedas con una cerveza tailandesa y no te metes en aventuras vinícolas. Eso sí, nos la colaron con el agua con gas: trajeron San Pellegrino a diez euros la botella. Pero en fin, el restaurante valió la pena. No os perdáis el "Blue Elephant" si vais a Bangkok y tenéis dinero para pagar el agua con gas.

Otro restaurante digno de consideración es el "Dairy Queen". Ahí nos llevaron nuestros interlocutores tailandeses a la hora de comer del lunes, así que no os puedo decir si es caro o barato, porque fue una invitación. Exhibe un bello jardín tropical:



La comida consistió en un festín de pequeños platillos que van viniendo sucesivamente. Sopa (muy picante), tallarines, pastelillos de pescado, etc. Lo más impactante fue el arroz con leche de coco y mango que nos trajeron de postre:


Pero en fin, vale. ¿Que no tenéis ganas ni tiempo de ir a restaurantes? No hay problema. En Bangkok, la calle es en sí misma un restaurante: Esta chica vende algo rebozado y frito, por ejemplo:



Esta señora vende frutas:


 Y en estos envoltorios mis amigos latinoamericanos reconocerán sus tamales. No los probé, pero el aspecto, liados en una hoja de bananero, es absolutamente el mismo. Los cacahuetes deben ser para acompañar, digo yo.



¿Que queréis pescado? No hay problema, también hay pescado:



Y brochetas de pollo:


En fin, por si acaso, os recomiendo que llevéis a mano un paquete de Imodium (no sé si se llama así en España, pero es mano de santo en caso de violenta diarrea). No digo que ello tenga que suceder, pero hombre prevenido vale por más o menos dos (¿os acordáis del viejo chiste? un hombre llega a un puente con un letrero que avisa que el puente solo soporta el peso de una persona. El hombre pasa y el puente se cae, ¿por qué?) Bueno, paro de decir tonterías y me voy a cenar. En la próxima (y última) entrega os contaré qué otras cosas se pueden hacer en Bangkok. No, no es eso, que ya os veo la sonrisa maliciosa...

Besazos

mardi 26 juin 2012

Bangkok: El monzón, los tuk-tuk y un puente belga


Mis queridos y fieles lectores (bueno, algún infiel habrá, pero eso no es asunto mío, que uno no es quien para juzgar). Heme aquí de nuevo en Bruselas tras un viaje  relámpago a Bangkok. En fin, si fuera por mí, me habría quedado por allí unos cuantos dias, meses o años más, quién sabe, pero quien manda, manda. Han sido cinco días escasos, pero que me van a dar tela para contaros, no faltaría más. Mis lectores no pueden quedarse así, sin conocer las aventuras de Sorokin en el sureste asiático. Para empezar por el principio -cosa totalmente pasada de moda, pero que por una vez voy a respetar-, llegué el domingo 17, tras pasar la noche en un avión suizo en el que lo único destacable fue la bronca que organizó el pasajero de al lado porque no tenían Martini. No le extrañaba en absoluto que Swissair hubiera quebrado... ¡una línea aérea sin Martini!¡dónde se había visto tal cosa!. En fin, que aparte el gruñón, el vuelo no fue malo. Bangkok estaba cubierto de espesas nubes, pero el tiempo se aguantó... se aguantó hasta que vuestro amado bloguero se decidió a abandonar el hotel y echarse a la calle. En unos minutos, me cayó todo el monzón encima:



Claro, que el astuto Sorokin, que ya se lo maliciaba, llevaba un impermeable y un sombrero también impermeable, lógico. Y ello me lleva a daros un consejo, ¡Oh queridos amigos! si caéis en época monzónica en el sudeste asiático, usad paraguas, amiguitos, usad paraguas. A 35ºC y 100% de humedad, el impermeable, es cierto, te proteje de la lluvia exterior, pero ¡ay!, empiezas a sudar como en una sauna y te calas igual, aunque sea por dentro y por tu propio sudor. Además, la lluvia cae vertical. Por algo llevarán paraguas las buenas gentes del lugar, como se ve levemente en el vídeo.

Pero, no os precupéis, no llovió a jarros durante los cinco días que duró el viaje. No. Lucía esplendoroso sol surante las horas en las que estuvimos metidos en salas de reunión; la lluvia sólo caía después de las seis de la tarde, cuando salíamos a la calle. Otro consejo, amiguetes: llevad en una mochila, bolso, sobre los hombros, en el bolsillo, en cualquier sitio, algo de abrigo, porque el aire acondicionado convierte los locales cerrados, taxis, tren elevado, etc.. en sucursales de Groenlandia. 

El primer día, en un momento que se calmó el aguacero, me di de manos a boca con un curioso puente en el cruce de dos avenidas. Como podéis ver en la foto, lleva el sonoro título de "puente Tailandia-Bélgica". Naturalmente, el tema me intrigó. He estado curioseando por Internet para ver con qué fausto motivo lleva ese nombre. Y parece que es un puente que se desmontó en Bruselas hace unos cuantos años (cuarenta o cincuenta) y que el gobierno belga regaló generosamente a Tailandia, enviándolo por piezas. Parece que cuando en Bélgica se dieron cuenta de que transportar las piezas hasta Bangkok les había costado varios miles de huevos (y varios miles de las yemas correspondientes), hubo hasta crisis ministerial. Pero ahí sigue. Con sus banderitas y todo.



 En Bangkok hay unos embotellamientos monstruos, o sea que si queréis ir a algún sitio (cosa razonable, no vais a estar todo el día en el hotel), lo mejor es coger el tren elevado, pero Bangkok es muy grande y el tren no llega a todas partes. Como alternativa, podéis coger un taxi (no son caros), pero lo típico es subirse a un Tuk-Tuk. No llevan taxímetro, por supuesto, así es que conviene ajustar el precio antes de subir. Y desde luego, es mejor que no llueva. La ventaja es que no llevan aire acondicionado. La brisa tropical te acaricia la cara (a veces te la azota, porque a ratos van bien deprisa, o eso te parece) mientras te agarras como lapa a todo lo que puedes para no salir despedido:



Otro día os contaré más cosas, que hay muchas que contar. Hoy me limitaré a plantearos un problema que todavía no he resuelto. Ni yo, ni mis colegas que me acompañaban. La primera noche fuimos a un restaurante que estaba cerca del hotel, que eso del jet-lag cansa mucho. Pedí un pescado con salsa de Tamarindo y ensalada. El pescado y la salsa de Tamarindo se ven muy bien en la foto. El pescado son esos trozos fritos (buenísimos, oiga) y la salsa, lo que está en el cuenco... pero ¿dónde está la ensalada? ¿son esas hojillas verdes que están debajo del pez y del cuenco?



Para más datos, os diré, que al servir, retiraron un florerito con vistosas flores color malva:



Y trajeron otro ¿florerito? con hojas verdes:



La duda cundió por la mesa... ¿eso se come, o es otro adorno?. Servidor, arriesgado y valeroso, se percató que las hojas de la derecha eran eneldo o algo parecido y se comió un par de ellas, amén que una de las otras, irreconocibles, hojas verdes. No me gustó y ahí se quedaron sus restos sobre mi plato. Imagino a los tailandeses del restaurante muertos de risa:   "el guiri se está comiendo el florero, el guiri se está comiendo el florero".

En fin, en peores nos hemos visto. Bueno, seguiré con más cositas otro día. Besazos

dimanche 10 juin 2012

"Juego de tronos", el idioma dothraki y un recuerdo de Malta




"Anha etzok dothraki
-->athnithme-nar" (aprendo dothraki sin dificultad), queridos amigos que me leeis aunque estéis todos muy ocupados, que ya sé que lo estáis, no se me enfaden. ¡Qué haría yo sin mis adorados lectores!. Bueno, pues sigo: no creo que tengais ninguna duda de mi adicción a las series.  Después de haberme visto las cuatro últimas temporadas de "Mad Men". andaba yo un poco desangelado, sin nada interesante que llevarme a los ojuelos hasta que el otro día me regalaron la temporada uno de "Game of Thrones", serie que me he chapado casi sin respirar, sobre todo ahora que ando encerrado en casa víctima de fuerte trancazo. En español, como Dios manda, ha sido traducida por "Juego de tronos", pero los franceses, con esa manía de cambiarle el nombre a todo lo que venga de fuente anglosajona la han llamado "El trono de hierro" (claro que la más gorda que he visto es cuando en Francia le cambiaron el título a "The Sheltering Sky" -el cielo protector- de Bertolucci, por "un té en el Sahara").Bueno, pues lo que iba diciendo, que me ha fascinado la serie y entre tos y tos ando pegando mandobles por la casa, vigilando mis ventanas a ver si llega algún cuervo de tres ojos con un mensaje, o (lo más importante), aprendiendo el idioma dothraki. Manda narices, que se han inventado un idioma nuevo para dar credibilidad a las aventuras de los nómadas que están al sur de los siete reinos, separados por el mar: los dothraki. La serie está basada en toda una saga de tropecientos libros de George R.R. Martin, cuyo primer libro me he comprado:





 Para empezar me he quedado un poco frío al ver que son ochocientas páginas, ni una más ni una menos. Además, como le dije en un comentario en su blog a Dorothy con tacones, hablando de "la pesca de salmón en el Yemen", a mí me repatea bastante tener que hacer la comparación entre versiones fílmicas y originales literarios. Sobre todo si me he visto primero el film (nunca pude leerme "las minas del rey Salomón" de Rider Haggard tras haber visto mil veces la película de los años cincuenta con Stewart Granger y Deborah Kerr). Pero en fin, ya me he gastado 15 euros en el libraco, así que tendrá que caer tarde o temprano.

La serie es fascinante, bien filmada y plagada de aventuras, traiciones, mezcla de hechos que recuerdan la historia medieval y la magia,  así es que, queridos amigotes, si os gustan esas cosas no debéis perdérosla. La dirección y la ambientación de la primera temporada es francamente muy buena. Todo sucede en un continente que recuerda de lejos a Gran Bretaña y que está limitado al norte por "el muro", un gran muro de hielo que separa los reinos de unas tierras salvajes y frías, llenas de misterios, y por el sur con un mar que lo separa de la tierra de los nómadas dothraki.
Las aventuras en el norte están filmadas en el Ulster. No tengo nada que decir. He estado en la república de Irlanda, pero no en Irlanda del Norte. Las  aventuras en el sur están filmadas en Malta, según dicen en la guía de la serie, pero ahí sí tengo algo que decir. No es Malta, es la isla de Gozo, que ciertamente está al lado:



Y lo digo porque lo sé. Pasé una vacaciones en Gozo (suena cachondo, ¿a que sí?). Podéis comparar la secuencia de la boda de la princesa Daenerys con el Khal Drogo, con la foto que hizo vuestro amado bloguero en Dwejra Bay:



Esta es la foto de un servidor, y esta la secuencia de la boda:








Esta maravilla natural está cerca de Xlendi. Hay una carretera para llegar hasta ella. Y así, pin pin, hemos llegado una vez más a que vuestro amado bloguero os cuente sus batallitas, pero no voy a insistrir demasiado, que lo bueno si breve, dos veces breve (¿o no era así?). Sólo decir que el archipiélago maltés merece la pena una visita y, aunque la isla mayor, Malta, está casi toda ella convertida en una ciudad, Gozo tiene todavía muchas zonas casi desiertas. Si vais y os alquiláis un coche, que sepáis, ¡Oh amigos!, que se conduce por la izquierda... pero... a la italiana. Vosotros veréis. 
El maltés es un idioma bastante oscuro y misterioso (como el dothraki, diría yo):




 Pero tranquilos, todo el mundo habla inglés e italiano.

¿Un restaurante? ¿me preguntáis por un restaurante? Bueno, pues para no faltar a la costumbre os diré que el Seaview, en Mgarr, que es la terminal de los ferries entre Malta y Gozo no está mal. Pero como buenos conocedores que sois, oh amigos, que no os la den con queso y elegid el pez que queréis que os cocinen:



Porque puede haber algún venerable pescado escondido entre los frescos y rozagantes de la parte superior del montón

Venga, pues un besote, que me voy a tomar tooodas las medicinas que me corresponden, porque este trancazo tiene que desparecer en cuatro días.

samedi 2 juin 2012

La Zinneke Parade






 
Siguiendo en mi linea de contaros todo lo que sé de Bruselas, ¡Oh dilectos y desocupados lectores!, voy a dedicar un par de entradas a contaros el movidón que se organiza en Mayo en Bruselas. Tanto, que no sabes a que divertido, jocoso o culteranísimo evento dirigirte con el sanísimo fin de solazarte, entretenerte, holgar o añadir conocimientos a tu caletre, que bueno es ello. Todo eso para desmentir un diálogo teléfonico que mantenía Imanol Arias desde Bruselas en "La flor de mi secreto" de Almodóvar, diciendo que "era una ciudad muy aburrida". Mentira, y gorda. Bruselas es una ciudad viva, multiétnica y multicultural donde pasan muchas cosas

Para empezar, os hablaré de la Zinneke Parade. Un desfile que se celebra cada dos años en el mes de Mayo. Un "Zinneke", en el dialecto de los bruselenses de toda la vida, en principio es un perrillo sin raza, una mezcla y, por extensión, se denomina así a todos los mestizos de bruselas, mezcla de flamencos y valones en su origen -sin olvidar a los españoles que también pasaron por la historia de esta ciudad- y, hoy en día, una ciudad donde conviven belgas, magrebíes, turcos, italianos, españoles, montones de polacos y toda la chusma del funcionariado internacional. 

El desfile de este año tenía por tema "el desorden" y, desde luego, lo cumplieron bien a gusto, con la participación de gente de todas edades, colores y estado físico, formando un "collage" de una riqueza espectacular, con un maravilloso y ruidoso ambiente de fiesta generalizada. Para muestra, ahí van estas dos fotos:




En silla de ruedas o con síndrome de Down, ¡todos a la fiesta! Leñe, se le expande a uno el espíritu viendo cosas así, en unos tiempos que no se distinguen por lo bien que va el mundo en general y Europa en particular, donde parece que los intereses de unos pocos están a punto de cargarse el trabajo y el bienestar de la mayoría. Pero venga, menos lágrimas, que al blog hay que venir llorado. ¡Anímense, mis amigos! contemplen estas sonrisas, una beatífica, la otra, diabólica:




Y aunque tengan cara triste, esta gente que sigue, en realidad se lo está pasando muy bien, os lo digo de verdad:


Es obvio viendo algunos disfraces que no había en los alrededores ningún miembro de alguna conocida familia de alta alcurnia (y no digo cual, que luego todo se sabe):



Yo, aparte de no saber para donde mirar de tantas cosas que estaban pasando, tenía otro problema:  con la Canon Reflex al cuello y con la Canon pequeña -para filmar malamente lo que se terciara- en el bolsillo, me hice unos líos de mucho cuidado. Luego os pongo lo que filmé, no os inquietéis, que ya os conozco. Bueno, me voy a parar aquí. En una futura entrada os hablaré de la fiesta del puerto y del Jazz Marathon de Bruselas. A ver si me sacudo mi tradicional pereza y vagancia y os la pongo antes del día 16, porque me voy (a currar, eh gentes, a currar) a Bangkok y, ya se sabe que a la vuelta os daré la brasa con mis aventuras tailandesas, que soy incorregible.

En fin, para que no falte la gastronota, os contaré que muy cerquita de donde se celebraba el desfile, ha abierto -totalmente reformada- la Brasserie "Le Greenwich", en la rue des Chartreux, una zona de intensa movida. El Greenwich da, sobre todo platillos tradicionales belgas, como el "Stoemp" (puré de legumbres con salchichas), al "cabillaud" (abadejo), el "americain frites" (filete tértaro picado en la misma sala con sus patatas fritas), etc. Como muestra ahí  va la foto de unos riñones con salsa dillonesa (yo no fuí el que se los comió, ustedes perdonen, pero tenían buena pinta y buen olor)



 


 Venga, pues a ver si consigo colocar el video a continuación. Un besote a todos, amiguetes. Tomen nota mis amigos valencianos que al final hay una traca y todo. Si es que todo se pega...