mardi 16 octobre 2018

"Medio sol amarillo" y "El hibisco púrpura" de Chimamanda Ngozi Adichie


Pues veréis, amigos queridos, un servidor de todos ustedes ha descubierto a Chimamanda Ngozi a través del blog de Dorothy con tacones. Y ha sido un descubrimiento magnífico. Me ha captado, me ha fascinado, me ha dejado ojiplático y pieligallínico. Me vais a perdonar que me invente los palabros, pero es que, la verdad, creo que es el mejor libro que he leído en los últimos diez o quince años, probablemente desde que leí "El maestro y Margarita" de Mikhail Bulgakov.

Chimamanda es una joven nigeriana, que vive en Estados Unidos, después de haber pasado su infancia en África. Feminista militante y brillante polemista:



(la foto la he sacado de Internet, así que espero que no tenga copyright)

Devoré el libro este verano:


Y como digo, me fascinó. La acción se sitúa en Biafra en los años sesenta del siglo XX. En aquella época, las colonias europeas de África se estaban descolonizando bajo la mirada de las potencias coloniales. Gran Bretaña, en el caso de Nigeria. Nigeria, como otros nuevos países africanos, albergaba varias etnias diferentes. Los Igbos (Ibos se llamaban entonces), originarios de la región de Biafra, cristianos, fueron en principio la etnia que controlaba el país, hasta que los musulmanes del norte los expulsaron del gobierno. Tras una serie de vicisitudes, Biafra proclama la independencia. El resultado está en los libros de historia. Siguió una dolorosa guerra civil en el que el único apoyo que tuvo Biafra, y más bien ligero, fue por parte de Francia (y ya sabemos como le gustaba a de Gaulle chinchar a los anglos). Al final, Biafra dejó de existir,  pero las imágenes de los niños biafreños con el vientre hinchado por la desnutrición, siguen siendo proverbiales.

El libro de Chimamanda va "in crescendo" desde la vida tranquila y amable en la universidad, hasta el desastre final, con un tono quedo, controlado, cotidiano, sin aspavientos. Uno se siente inmerso en esa catástrofe, que, a pesar de lo que está pasando, a ratos tiene un soplo de vida normal, amores, rencillas, personajes maravillosos que no podemos sino comprender y amar. Vamos, una maravilla.

Con ese registro en mi cabezota (mi "cabecica" decía mi madre), me fui a buscar más libros de la Chimamanda. En Bruselas, siempre voy a la librería inglesa "Waterstone's". Como normalmente mi vida se desarrolla en francés y en español, busco libros en inglés, para no perder el tino con la lengua de Faulkner. Encontré el primer libro que escribió la joven Chimamanda: "El hibisco púrpura":




 Y me lo llevé a la terraza del Metropol, mientras tomaba un café:


 Es su primer libro, y se nota. Todavía se nota un escritora en ciernes. Si no hubiera leído antes "Medio sol amarillo", me hubiera parecido muy bueno, pero, claro, no resiste la comparación. La acción, esta vez, aunque el libro lo escribió antes, pasa en Biafra, años después de la guerra, ya parte de Nigeria. Es muy interesante y absorbe, pero los personajes son muy esquemáticos, casi de cartón piedra. Un padre fanático cristiano que pega a sus hijos si piensa que están pecando, etc. Bueno, debo decir la verdad, es absorbente. No pude dejarlo, pero está a años luz del Medio sol amarillo.

Y con eso, por el momento, dejo a Chimamanda, aun siendo un fan absoluto suyo, pero lo libros que escribió en EEUU, como "Americanah", no me interesan demasiado (por el momento)

Y bien, pues bueno ¿Y qué hago ahora? pues os voy a poner una receta. Ya sé que no viene a cuento, pero me es igual. Ya sabéis que soy un disperso, y que no me concentro, o por lo menos, eso decían mis profesores, así es que, voy con la receta, que no tiene nada que ver con Nigeria ni con Biafra ni con nada de lo que os he contado. La he aprendido en el blog "Sabores de Viena", de mi gran amiga Viena.

Ensalada de higos y naranjas al estilo de Viena

La receta original, es mejor que la leáis en su blog pinchando aquí, pero bueno, ahí voy con mi versión:

Hacen falta higos, una naranja, un limón, aceite de oliva, feta, azúcar, rúcola, y, en mi versión Sake, en la buena, anís (es que yo no tenía anís a mano, así que compensé el gusto del anís con pimienta rosa de Madagascar):




Corté los higos por la mitad:



Puse la mitad del azúcar en una sartén. Y la calenté:



Mientras tanto, corté la naranja en rodajas:




Y puse los higos a cocerse cuando el azúcar empezó a caramelizarse. Primero de un lado y luego del otro:



Una vez cocidos los higos, añadí el resto del azúcar y puse las rodajas de naranja:


Se saca todo cuando ya están hechas y se ponen en una fuente. En la sartén ("el" sartén, dicen en México), añado un ajo picado, aceite de oliva, el zumo del limón, el sake (anís si queréis hacerlo bien)




Espolvoreo el queso feta sobre los higos y las naranjas. Añado la rúcola y luego, el aliño de la sartén (el sartén)




Y nada, ya está presto a ser devorado:




Venga, besotes, que ya estuvo suave como dicen en México



16 commentaires:

  1. Me apunto Chimamanda. Lo que cuentas de su libro me recuerda un poco a "Tiempos de swing", de Zadie Smith, que recomiendo mucho porque te deja peligallínica también.

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    1. Pues mira, voy a buscar el libro de Zadie Smith, que lke he pillado afición a la piel de gallina, :)

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  2. Anoto tu recomendación, aunque Córdoba no es Bruselas, pero ya lo buscaré.
    La ensalada de higos la hago sólo con rúcula y queso fresco aliñada con aceite, sal y vinagre de Módena y está... de rechupete . Probaré la tuya para variar.

    Gracias.

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    1. Pues estoy seguro que aunque Córdoba no sea Bruselas, el libro no va a ser difícil de encontrar. En cuanto vuelvan los higos (por aquí ya no hay), haré la ensalada como tu dices.

      Gracias a ti por tu visita y tu comentario, Tracy. Un abrazo

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  3. ¡Hola! Puede que yo también conociera a Chimamanda en el blog de Marta. Leí uno de sus libros "Todos deberíamos ser feministas". me gustó mucho y aunque es un libro muy finito (se lee en una hora o así), creo que es un compendio maravilloso de todo lo que se debe saber sobre el feminismo y todo el mundo debería leerlo.
    Besos

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    1. Pues, de verdad, Marian, te recomiendo que sigas adelante con la Chimamanda y te leas "Medio sol amarillo". Ma agradecerás el consejo (y a Marta, of course, que fue quien me la descubrió)
      Besotes

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  4. Tengo a esta autora pendiente de hace tiempo. Ya es hora que le haga hueco.
    Besotes!!!

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    1. Te gustará, de verdad, aunque a ratos se te encoja el corazón, pero la vida es eso.

      Besazos

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  5. Ya echaba en falta tus recomendaciones!!!
    Qué excelente perspectiva para encarar el invierno.
    Será por estar de jubilata, pero la verdad es que es un gustazo tener un buen libro arropadita con una manta y con una larga tarde de invierno por delante....... Qué placer!!!!
    Así que........anotados los libros de Chimananda. Empezaré buscando el Medio sol amarillo.
    Habrá alguno de tus seguidores que se resista a leerlo? No creo.
    También anoto la recomendación de Esti, "Tiempos de swing" de Zadie Smith.
    En cambio la receta de higos, no sé, no sé........ igual sin ajo.........
    Gracias de todas formas por compartir la receta. Me encanta visualizarla!!!!
    Besos otoñales (por la época, digo.....)
    Isabel

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    1. Hola Isabel. El medio sol amarillo no te va a dar para todo el invierno, ya verás. Lo acabas en un plisplás aunque tenga quinientas páginas, pero venga, ánimo. El libro de Esti lo voy a buscar inmediatamente aunque la duda es ¿lo busco en inglés, o traducido?
      Lo del ajo en la receta de higos: pues tanto si lo crees como si no, le va bien, de verdad.
      Besotes

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  6. Gracias por la reseña de las novelas. Terrible genocidio el de Biafra con la colaboración necesaria de ya sabemos quién. En el delta del Níger había petróleo y el imperio no se andaba con contemplaciones. Hablo de memoria, pero aquella guerra fue impactante tanto por su ferocidad como inclemencia. Es bueno que alguien deje constancia de aquellos hechos y narre las tragedias de la humanidad.

    Eres muy osado en tus proyecciones gastronómicas: Higos, naranjas, azúcar, feta y ajos. Vaya ensalada. Igual en Viena pueden con eso, no digo yo que no… quizá algún día ose probarlo. Lo intentaré.

    Esta vez has roto límites.

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    1. Totalmente de acuerdo. Fue terrible la guerra de Biafra. Y no solo el imperio, la ex-potencia colonial, Gran Bretaña e incluso la URSS estaban en contra de Biafra. Solo de Gaulle, como ya digo ayudó algo a Biafra, pero era más bien por molestar a gringos y anglos. Curioso, aparte del petróleo, como los ingleses apoyaban en todas sus ex-colonias a los musulmanes, como cuenta Lawrence Durrell en "el cuarteto de Alejandría".
      De verdad, como le digo a Isabel, que los ajos (un ajo, ojo) no le van mla a los higos. Pruébalo, ya verás.

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  7. ¡Oooooh! ¡Cómo me gusta que te haya gustado Chimamanda! La verdad es que comencé con esta novela (había leído antes los libritos de sus conferencias y cartas) por casualidad. Podría haber escogido otra, pero fue ésta. Y me pasó como a ti, que me fascinó. Recuerdo que la leí despacito. Tenía que asimilar al mismo tiempo la novela, que tiene lo suyo aunque ella lo hace muy fácil y fluido, y la pedazo de escritora que estaba descubriendo. Ahora me pasa con ella lo mismo que con mi adorado Niccolò Ammaniti, que me da miedo volver a sus libros por si no me gustan tanto o por si se me acaban antes de que haya publicado novelas nuevas. Y me gusta no sólo como novelista, me encanta como mujer y como feminista.

    (Me apunto la receta, que se me ha hecho la boca agua con la ensaladita, y eso que los higos tampoco son lo que más me gusta del mundo, pero tiene una pinta...).

    Abrazotes.

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    1. Me alegro que te guste que me guste, y la verdad es que me ha gustado mucho. Cuando tenga tiempo voy a releerla, porque como tú dices, se descubre al mismo tiempo la trama de la novela y la gran escritora que es la Chimamanda, porque lo es. Cómo maneja los tiempos, los personajes.
      Por otro lado, me pasa como a tí, me da miedo que un escritor que me ha gustado me decepcione. Como de hecho, aunque sin llegar a tanto, me pasó tras leer "Cien años de soledad" y luego meterme con otras obras menores de García Márquez, que, cierto son muy buenas, pero no alcanzan el nivel genial de los cien años.

      Prueba la ensalada y ponle anís en vez de sake. La segunda vez la hice así y estaba mejor.

      Besotes

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  8. No había tenido tiempo de pasarme por aquí y encuentro como siempre, cosas interesantes. El libro, tomo nota porque se lo voy a regalar a mi hija, que bueno, es feminista de las de armas tomar y así de paso, lo leeré yo, si es que tengo rato. Me da mucha pena, pero yo que devoraba libros, ahora, no tengo tiempo y cuando me meto en la cama, duro tres minutos leyendo y me duermo. En fin.
    Biafra fue durante mucho tiempo sinónimo de hambruna y de muerte y me sorprendo aún hoy, porque eso es lo único que trascendía, se ponía de ejemplo: como un niño de Biafra, hambre como en Biafra, hasta frases tontas, pareces de Biafra, etc. Todo el mundo sabía decir Biafra para ofrecer idea de hambre y de pobreza, pero no trascendía absolutamente nada de la política o los intereses que provocaba aquello.
    Pero vamos,como hoy mismo, supongo.
    La ensalada muy bien, si la has repetido con anís, sabrás que es el toque maestro, a mi me encanta y la suelo hacer mucho, cuando tengo invitados siempre tiene éxito (¡A pesar del ajo!) jeje.
    Un abrazo monsieur.

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    1. Hola Viena. Me alegro que hayas tenido tiempo de pasarte por aquí y que te haya gustado el libro de la Chimamanda, Seguro que a tu hija le encanta y seguro que a ti, si tienes tiempo de leerlo también te gustará. A mí también, lo de leer en la cama me produce sopor. Por eso leo en el sofá, con música (de jazz, si es posible). Aunque aveces, también se me cae el libro de las manos y me pego una cabezadita.
      Tu ensalada es fabulosa. La segunda vez la hice con Pernod de Marsella, no con anís, pero vamos es lo mismo porque a los marselleses les encanta eso de tomar como aperitivo un licor que no es, ni más ni menos, que anís. Lástima que por aquí ya no se encuentran higos. Bueno, se encuentran cosas fibrosas que vienen de Turquía a precio de caviar Beluga. Vamos, que con eso no se puede hacer una ensalada. En fin, el verano que viene lo intento otra vez.
      Un abrazo

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