mercredi 27 octobre 2021

Los vencejos de Fernando Aramburu y el barrio de la Guindalera

 






Aquí estoy otra vez, mis queridos lectores, amigos, amigotes, amiguetes, parientes, deudos y allegados (valga el genérico masculino, quedaría algo chocante en femenino: "queridas lectoras, amigas, amigotas, amiguetas, deudas -ahí es donde choca, odio a mis deudas- y allegadas), así que lo dejamos en el genérico académico. Pues decía, que me despisto, que aquí estoy otra vez dispuesto a daros la lata. Os voy a hablar, si me lo permitís, de mi última lectura, "Los vencejos" de Fernando Aramburu.

En su día leí "Patria", del mismo autor, y me fascinó. Me pareció lo que podríamos llamar, La novela de Euskadi. Así es que, animado por eso, me compré los Vencejos. La primera impresión es que era un libro muy gordo, setecientas y pico páginas. Pero bueno, cuando llevaba como cuatrocientas, me regalaron un lector de esos de pantallita, instrumento que nunca me animé a mercarme, que ¡dónde va el calor de un libro, etc, etc! Pero las setecientas páginas del libro, me animaron a bajármelo en conserva:



Y así es como lo he terminado y, la verdad, me ha parecido un chisme bastante útil.

Pero bueno, vamos al libro. Uno podría pensar que después de una epopeya como "Patria", todo iba a ser una obra menor. (Aunque, fíjense buenas gentes, también Cervantes escribió "Rinconete y Cortadillo" después de publicar el Quijote). Efectivamente, es una obra menor, pero no desmerece nada. No os voy a contar el argumento, pero es la historia de un madrileño (fundamental) que decide suicidarse al cabo de un año de empezar su relato. A pesar de que el protagonista, Toni, profesor de instituto, vive sus últimos doce meses una existencia rayando en el límite, las cosas que cuenta, lo que vive, son cosas que el lector siente que le podrían pasar a cualquiera. A cualquiera del siglo en curso, quiero decir: Un ex-mujer de la que estuvo enamorado y que ahora odia, unos suegros santurrones, un padre violento, pero sin odio, un hermano gordito y enmadrado y un hijo tarambana y un poco corto. Y todo ello contado con una prosa magnífica y natural, que se lee sin respirar y con un magnífico sentido del humor.

O sea que a mí, me ha gustado mucho. Además, a lo que voy, casi toda la acción pasa en el barrio de la Guindalera. Que casi es mi barrio también, porque mi casa en Madrid está justo al lado. Solo tengo que cruzar la calle.

Del mercado de la Guindalera donde compra Toni, ya hablé en los primeros vagidos de este blog. Y si no os acordáis, podéis pinchar aquí, gurriatos.

El parque Eva Perón, es el parque del barrio, como véis:

                                                                              
             

El metro Diego de León, el metro al lado de mi casita, es el de la Guindalera                                                                
                                                                                 
Así s que, tras acabarme el libro me dediqué a repasar el barrio. Por ejemplo, la Plaza San Cayetano:



El mercado es de lo más chulo:


Y en la misma plaza San Cayetano, junto al mercado está el Bar Conache, donde Toni se sentaba a tomar algo con Águeda:


En un momento dado del libro, Toni se queja de que el barrio no está al nivel que a él le apetecía para vivir. Pero dejadme contároslo, el barrio, si bien no es un barrio de lujo, tiene algunas casas preciosas, como esta:




Otras casas, tampoco están mal:




Toni y Águeda se encuentran con sus perros en el Parque Eva Perón:


El parque, vale, no es el Retiro, pero no está mal, aunque es chiquito:




Es evidente que todos los dueños de perros de la zona se encuentran allí:



Pepa, la perra de Toni, aunque no especifica que raza es, debe ser bastante grande. Yo la veo más bien como este que como el caniche de la foto de arriba:



Los vencejos. ¿por qué ese título?. Toni está obsesionado por los vencejos; cuenta cuando llegan y cuando se van. Para él, son un símbolo de libertad:
                                                                                     
Vencejo

La verdad es que durante bastante tiempo, vuestro amado bloguero (servidor, gracias) no distinguía vencejos de golondrinas.    Ahora, ya lo sé. Son diferentes. Las golondrinas tienen la panza blanca y una cola en forma de horquilla . Ya veis lo que se aprende leyendo.

golondrina


Vale, pues con ese párrafo repipi sobre pájaros, os voy a dejar en paz por hoy, que ya estuvo suave, como dicen en México. Espero que el libro os guste

Grandes besotes

vendredi 24 septembre 2021

Los murales de Sabinillas y la fiesta de la vendimia en Manilva



Hola, buenas gentes, que tenéis la paciencia y los ánimos necesarios para seguir las andanzas de éste, vuestro aburrido bloguero. Sobre todo, teniendo en cuenta que hace ya casi dos meses que no he tenido el atrevimiento y la osadía necesarios para contaros mis tremebundas aventuras, algo así como las de Don Furcio Buscabollos (1). Pero, en fin, os aclaro que me he pasado el verano en Andalucía. En Sabinillas, en concreto. Ahora, ahora os explico eso, no se me pongáis nerviosos.

Antes de empezar a contaros mis tontunas, tengo que deciros que Durante la última semana de estancia, hemos visto muy de cerca el incendio de Sierra Bermeja, que está al lado. Eso me ha dejado profundamente triste. Aunque ahora, encima, explota el volcán de La Palma. No vivimos para sustos. 

La Sierra Bermeja se veía así desde Manilva, antes del incendio.



Para aclarar las cosas, os pongo un mapa de la zona:


Sabinillas, cuyo nombre oficial es "San Luis de Sabinillas", es la playa de Manilva, que está a un par de kilómetros monte arriba. Es un pueblo de pescadores, aunque según parece empezó en el siglo XIX como una zona de ingenios moledores de caña de azúcar. Si queréis saber más sobre eso, podéis pinchar aquí.

El nombre, es curioso, aunque no he encontrado quién me lo explique, está dedicado a San Luis, rey de Francia. La parroquia es pequeñita y molona, como se ve:


Y ya voy entrando en materia sobre los mosaicos. El primero que se encuentra es a la entrada del pueblo:


Pero antes, os vais, queridos, a tragar un par de fotos sobre los otros dos barrios del pueblo:

El Puerto de la Duquesa:


Y el Castillo de la Duquesa:



La Duquesa, mira tú por donde, era la Duquesa de Arcos. Egregio nombre del cual se han producido un montón de retoños, incluidos cuchilleros de Albacete e incluso algún elemento que vive en Bruselas haciendo pendejadas.

Pero volvamos a los mosaicos. Sabinillas está llena de mosaicos de cerámica, como este, a la entrada del Colegio:


O estos, dedicados a los pescadores, como homenaje a la gente que le da vida al pueblo:



El que os he puesto en el encabezamiento de este artículo, es una maravilla. Es un mosaico basado en "Los corceles de Neptuno" de Walter Craene, pero todos ellos están firmados por Conchi Ferrer, una verdadera artista. También en El Castillo hay mosaicos, como en estos bancos:




En Sabinillas, además, Todas las calles que dan al paseo marítimo tienen nombres de pintores, y en todas ellas hay mosaicos que les son dedicados:


La calle Picasso, tiene varios mosaicos:



Pero, como podéis ver, cada calle tiene su pintor y su mosaico:




Entre la calle Picasso y la calle Duquesa de Arcos, está la mejor heladería del Sur de España, por no decir de Europa, qué rayos: "Da Vinci":




Una maravilla. Hay días en verano que hay cola para entrar, incluso a media noche. En el interior, os recibe otro mosaico de Conchi Ferrer:


Además, para mis queridos amigotes del otro lado del Atlántico, en el mostrador hay un interesante consejo:



Ya me diréis si no es un buen consejo, porque no hay que mezclar diversos placeres. Si estás a helados, estás a helados.

Los murales de cerámica trepan, trepan hasta Manilva, donde hay uno magnífico dedicado a la vendimia:





Y ahora, os cuento que el cuatro de Septiembre se celebró en esa plaza la fiesta de la Vendimia:




Si Sabinillas vive de los pescadores (y de los turistas, que todo hay que decirlo, aunque vuestro amado bloguero sea uno de ellos), Manilva vive de la viña. Por eso, la fiesta fue esplendorosa, a pesar de que todos íbamos con mascarillas. Se dieron premios a los mejores cosechadores de uvas, se oyó música, se bebió vino. Lo pasamos muy bien:





En un lagar, en la misma plaza, se pisó la primera uva de 2021:





Bueno, colegas, coleguitas, colegotas, ya os he contado lo principal. Ahora me voy a cenar. Llevo una semana en Bruselas ¡Y todavía no ha llovido! no quepo en mí de satisfacción. 

Besotes, besines, besazos, abrazos generalizados.

(1) Don Furcio Buscabollos es un personaje del Pulgarcito. Si queréis más datos, pinchad aquí
 


samedi 31 juillet 2021

El misterio del cuarto amarillo de Gaston Leroux

 


Hola, buenas gentes que tenéis la enorme paciencia de leer mis sinsorgadas día tras día, noche tras noche, semana tras semana, año tras año. El trataros así, queridas gentes, me evita el avispero de tener que enumerar todos los géneros a los que dedico mi mensaje, que hay quien se pone como una hidra con esas cositas.

Pues iba a deciros que, realmente no está el tiempo para alegrías en mi país de residencia, inundado y semi arrasado por ese cambio climático que no existe, según algunos. Yo tuve la suerte de salir de Bélgica de vacaciones un par de días antes del desastre, pero mi pensamiento está con ellos. Haciendo de tripas corazón (ello, me hace el corazón muy grande, porque mi tripa lo es), me voy a sobreponer y contaros mi última lectura. "El misterio del cuarto amarillo", que fíjate tú por donde, no había leído todavía, a pesar de que en mi infancia cada vez que desaparecía algo en casa, los adultos decían "¡Oh!, esto es el misterio del cuarto amarillo". 

La novela la leí en versión original, en francés, pero tranquilos: hace varios miles de años que está traducida a la lengua de Galdós (estoy harto de que siempre se llame al castellano "la lengua de Cervantes"):



La novela fue un hito en las novelas de misterio de finales del XIX, al mismo nivel que las novelas de Poe o de Conan Doyle. Su autor, Gaston Leroux, era periodista, magistrado, y lo que le echen:


Gaston Leroux


La novela ha sido llevada al cine varias veces. en 1920, en 1933, etc. No os doy fechas exactas, gurriatos para no equivocarme, que luego me lo reprochan algunos ¡Sorokin, mientes, etc, etc!


El personaje principal es Rouletabille, un joven periodista de dieciocho añitos, que resuelve el misterio de una forma brillante. En la versión fílmica de 1933, el joven reportero es interpretado por Serge Reggiani, que francamente, no da la edad, pero no se le ve mal en el papel:



Quien iba a decir que treinta años después estaría cantando con ronca voz que "los lobos han entrado en París" Y si no os acordáis de la canción, podéis pinchar aquí.

Está clarísimo que Hergé se inspiró en Rouletabille para su Tintín:

Tintín, el joven reportero del "Petit vingtième" y su fiel Milú

Otro joven repórter que resuelve caso tras caso, con la ayuda del Capitán Haddock. Otro clasicazo, Rouletabille también tiene un amigo, mayor que él, que relata los hechos y no entiende nada, como Sherlock Holmes y Watson, otro par del estilo.

El misterio de la novela sucede en un supuesto Castillo de Glandier. Lo he estado buscando en los mapas, pero lo que aparece es una Abadía, aunque he encontrado una supuesta foto del castillo:


El supuesto castillo se parece al Castillo de Moulinsart, de Tintín, como podéis ver en esta foto que le he hecho a la taza del desayuno con la que calmo mis ganas de café matutinas. Pobretica la taza, tenía unas ganas enorme que le hiciera una foto:


Pero venga, Sorokin, que te pierdes en los preámbulos y no vas al grano. Vamos al libro. Leroux cuenta un misterio totalmente irresoluble, Una habitación cerrada, en un anexo del Castillo, donde duerme la víctima, la Señorita Stangerson, mientras su padre trabaja en un laboratorio anexo. Un grito de la moza, pero el cuarto está cerrado a cal y canto y para entrar tienen que forzar la puerta. Dentro está la chica, sola, sin conocimiento. Todas las puertas y ventanas cerradas y sin forzar. Leroux dibuja un mapa para que te des cuenta gráficamente.


1 El cuarto amarillo, con su única ventana, enrejada y su única puerta que da al laboratorio
2 El laboratorio con dos grandes ventanas enrejadas y dos puertas, una al vestíbulo y otra al cuarto amarillo
3 Vestíbulo con una ventana sin rejas y una puerta que da al parque
4 Cuarto de baño
5 Escalera que lleva al granero
6 La chimenea del pabellón

El autor te da una serie de falsas pistas para desorientarte, dejando incluso caer que hay algo de magia negra o de transmutación de los personajes. Habla incluso de Houdini, el mago de las escapatorias. Para acabar de liarte, hay una segunda aventura, en el mismo palacio, donde se escapa el culpable ante los ojos de todos. Además, hay una misteriosa dama de negro y una bestia que ruge por las noches.

Cuando ya estás hecho un lío, Rouletabille, claro, desvela el misterio, donde no hay nada de sobrenatural y deja abierta la puerta a otro misterio que tendré que leer. En fin, os la leéis si no lo habéis hecho ya. Seguro que lo pasáis bien si os gustan los misterios.

Sí es cierto que la dama de negro existe. De hecho aquí está con Rouletabille (versión 1988) enfrente de Nôtre Dame de Paris. 


Y esa foto me sirve para enseñaros la aguja de Viollet-le-Duc que despareció en el incendio de hace dos años.


Así, sin aguja, está ahora Notre Dame. Triste, muy triste;


Leroux, en el capítulo VI hace un comentario sobre Viollet-le-Duc, diciendo que crea extraños conjuntos dispares. Viollet-le-Duc fue muy criticado en la Francia de la época precisamente por eso, por crear esa especie de monstruos arquitectónicos que ahora ya no nos parecen tales. Claro que, en su día la mismísima torre Eiffel fue considerada un engendro y ahora todo el mundo se maravilla.

bueno, os voy a dejar solos un rato (ya era hora Sorokin) me voy a echar la siesta que estoy en Madrid y hace calor. Besotes enormes