lundi 16 septembre 2019

Zahara de los atunes. La "Ibiza" andaluza


Mis queridos amigos y amigas, aunque debo decirlo al revés, ya lo sé: mis queridas amigas y amigos (porque lo que no voy a hacer, San Teofrasto me libre es la horterada de escribir con "@" o, peor, con "e" mis "querides amigues"). Pues como iba diciendo, sé que estabais muy preocupadas y preocupados (táchese lo que no corresponda) por mi larga ausencia. Pues aquí estoy. Listo para daros la brasa una vez más. He estado en Andalucía, mayormente y he visto cosas que no imaginaríais jamás. He visto naves en llamas más allá de Orión (no. Me lío, eso no es de aquí). Vale, retomo el rollo, que se me va el santo al cine. Digo que he estado en Andalucía. Hoy os hablaré (u "os platicaré", a mis amigos mexicanos) de Zahara de los atunes.

El rollo de Zahara es de lo más "artie", supuestamente ecológico, de progres con pasta y de artistas más o menos conocidos. En cualquier caso, es un sitio muy agradable, donde servidor se ha encontrado muy a gusto, aunque solo he estado tres días.



Por supuesto, la bicicleta es el medio de trasporte más importante (ya, ya os contaré mis aventuras más adelante)



Por la noche, todos los bares rebosan de gente:



Vuestro bloguero, que no había estado nunca, reservó un hotel por "Booking", sin tener una idea muy clara de donde estaba. El Hotel, que responde al nombre poco imaginativo de "Atlántico" está en la playa de Atlanterra, a tres o cuatro kilómetros del centro. El hotel está muy bien. Como no había habitación en el edificio principal, nos dieron un bungalow con todo y piscina privada. Muy bien, no puedo decir otra cosa:


Como se ve en el mapa, hay bastante distancia entre el hotel y el centro donde está la movidilla:


Pero hay un trenecito turístico que va desde el hotel al centro. Y ahí va vuestro bloguero y compañía y se suben. Si lo hacéis, mejor que os enteréis cuales son las horas de vuelta, porque nos quedamos colgados de la brocha. ¿Taxis? ni uno. ¿autobuses? cierto, hay un autobús, pero lo pudimos esperar horas sin resultado. Bueno, finalmente, llamamos por Wasap a algo que decía "taxi" y... funcionó. Menos mal.

En la playa hay cosas chocantes como el vehículo que tiene de todo. La imaginación al poder.



Y ahora, sé que lo estáis esperando, os voy a contar donde comer en Zahara. Como su nombre indica es el centro de la pesca del atún rojo con almadrabas. Ya sé, es cruel con  los pobres atunes, pero es como los jamones, también es cruel con los cerdos.

En primer lugar, en el centro está "La taberna del campero"


Tiene varios comedores, pero os recomiendo el emparrado. Eso sí, hay que reservar:


Antes de contaros lo que se come, me veo obligado a poneros una figura con los nombres de las piezas del atún:


A mí, el nombre que más me gusta es "parpatana". Lo de "tarantelo" no está mal tampoco, pero me suena más a un baile enloquecido siciliano.

Os recomiendo, como entrada a compartir una ensalada de atún en tataki con sorbete de mostaza:




Y como plato, un morrillo de atún:




También está muy bien el lomo de atún al Pedro Ximénez. pero ¡ay!, la foto salió mal.

Otro restaurante que os recomiendo es el restaurante "la Sal" está en la playa, pero tiene un aire muy señorial:



Uno diría que te van a poner en la calle por ir en "shorts" y con una camiseta que pone "Zahara", pero no. Te admiten con cara un poco de través, pero te admiten. De hecho tiene una estrella Michelin, aunque esté en la playa.



Como estrada, pedimos unos tatakis mixtos de Parpatana, Tarantelo y Morrillo:



No sé muy bien cuál es cual, pero estaban muy buenos.

Para continuar, un lomo de atún a la sal:


Lo que me llamó la atención es que colocan un pedazo de col sobre el lomo. El resultado es que está extremadamente jugoso.

El problema es que, teniendo una estrella Michelin, deberían cuidar un poco más la apariencia de los platos. He aquí como sirven el lomo a la sal. No parece lo que es, pero en fin, estaba muy tierno y muy bueno



Para terminar, un sitio impagable: Cervezahara:



El mostrador está en un Citroen del año del catapún:


Y se come en la calle. Tienen su propia cerveza, rubia, ámbar y morena. Magníficas y te evitas tener que beber esa cosa extraña que llaman "Cruzcampo". No probamos la comida porque fuimos tarde, ya habíamos comido y encima estaba la cocina cerrada, pero todo el mundo lo recomienda.



Para terminar, otro consejo: no hay más que una gasolinera en Zahara. Si te encuentras ahogado, casi sin gasolina y ellos tienen los tanques vacíos (eso pasó), te la juegas, como fue el caso de vuestro bloguero, que por un pelo se queda en seco. La siguiente gasolinera que encontré está casi en Tarifa y a contrasentido, con lo que me la tuve que jugar en una maniobra altamente prohibida. Pero bueno, sobreviví.

Besotes, mis amigos, me voy a cenar

jeudi 27 juin 2019

París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas, seguido del relato de un fin de semana en París a 30ºC




Mis queridos lectores: me ha vuelto a pasar algo extraño que me ha hecho considerar que, verdaderamente, mi memoria está bastante tocada, afectada, machacada, demolida. Tenía en mi biblioteca "París no se acaba nunca" de Vila-Matas y estaba absolutamente convencido que la había leído e, incluso, me acordaba de ciertos pasajes del libro. Aprovechando que estaba decidido a pasar un fin de semana en París, me dije, tate, tate, Sorokin, relee un poco el libro en cuestión. Pues bien, no. O no la había leído o, como digo, mis facultades recordatorias (valga el palabro) están hechas un mocho. No me acordaba de nada, y los pasajes que me rondaban en la cabeza son, probablemente, de otro libro suyo, tal vez "Doctor Pasavento" o "Lejos de Veracruz" (eso sí me extrañaría). 

Total, que me armé de ganas, me senté en mi terraza con una copa de Laurent Perrier (hay que cuidarse) y me puse a leerla:




El libro me ha gustado mucho. Vila-Matas cuenta sus aventuras cuando se fue a vivir a París para hacer sus primeras armas como escritor:




Enrique Vila-Matas


Cuenta una serie de aventuras, sucesos, anécdotas muy entretenidos, en un lenguaje claro, muy fácil de seguir sin agobiarse. Vivió en una buhardilla que era, ni más ni menos, que propiedad de Marguerite Duras, con la que salvando la diferencia de edad, tuvo una buena amistad. La Duras, en esos años (principio de los setenta) ya era una escritora famosa:




Marguerite Duras

Vila-Matas estaba convencido que se parecía a Hemingway (o eso cuenta) e intenta seguir las aventuras que el bueno de Ernest contó en "París era una fiesta". Por lo menos siguió sus pasos frecuentando los mismos bares y liando amistades con gentes de la farándula literaria. El libro está estructurado, a ratos, como una serie de conferencias y relatos, algunos muy divertidos, como la amiga que intentó matarle, según cuenta, que le animó a que se tirara de la Torre Eiffel cuando tenía una buena dosis de ácido en el cuerpo. Interesantes, los consejos que le da la Duras para que triunfe como escritor: le da una hoja con instrucciones que no tienen desperdicio. Dice;

1) Problemas de estructura. 2) Unidad y armonía. 3) Trama e historia. 4) El factor tiempo. 5) Efectos textuales. 6)Verosimilitud. 7) Técnica narrativa. 8) Personajes. 9) Diálogo. 10) Escenarios. 11) Estilo. 12) Experiencia y 13) Registro lingüístico.

La verdad, es que como instrucciones son muy buenas, aunque alguna como lo de "registro lingüístico" es un poco oscura.

Las aventuras en París, no me son desconocidas, porque vuestro amado bloguero (que soy yo, ¿a poco no?) fue estudiante en París. Viví un año entero, en los tiempos que París era París y no un parque temático para turistas americanos, japoneses, chinos, etc. Cierto, que, como estudiante, con una beca del Gobierno francés, tenía para comer, viajar en Metro, e incluso verme todas las películas de arte y ensayo y comprar libros en alguna librería del barrio latino.

Pero, en fin, en este viaje, mi objetivo principal (aparte por supuesto de callejear al buen tuntún), era intentar ver los destrozos que el incendio había hecho en Notre Dame. Esta es la foto más antigua que tengo de la catedral, vista de frente. La foto data de los años ochenta. 




Esta otra foto, del año 2000 está tomada por detrás. Podéis ver el ábside y la famosa aguja de Violet le Duc, que ha pasado a mejor vida.




De los años ochenta, también es esta foto del famoso rosetón oeste, que, menos mal, parece que se ha salvado. Los efectos de luz, una tarde de Noviembre, con el sol poniente, mientras sonaba el órgano, han sido una de las mayores experiencias místicas que servidor ha experimentado:




La verdad, dan ganas de llorar al ver como está la iglesia ahora. No se puede entrar así que la foto está hecha desde fuera:




Pero bien, una vez que ya hemos llorado, os voy a contar más cosas. En Montparnasse, Estuvimos dudando si ir a calmar nuestro voraz apetito al "Select":



O a "La Rotonde". Nos decidimos por éste último. No es barato, no, pero es uno de los clásicos de Montparnasse:



Por lo menos, tiene muchos cuadros de Modigliani por las paredes y la comida no es mala.

Como consejo, si vais a París, no dejéis de dar una vuelta por St Germain de Près. Siempre está animado. Podéis pasar por "Le Procope":


O visitar el mercado de domingo en la rue de Buci:





También podéis callejear por la Isla de San Luis, la Meca de todos los artistas que tienen dinero para comprarse un apartamento en la zona más codiciada de París:


Un bar en la Isla de San Luis

Ya sé que lo sabéis, pero os recuerdo que la isla de San Luis es totalmente peatonal. Bueno, no, tras la invasión de patinetes semovientes motorizados te puedes topar con alguno de esos ingenios diabólicos. Pero en fin, que no hay coches:




Como curiosidad para terminar, os dejo una foto de un edificio altamente singular en la rue Cambronne. ¿Tendrá que vivir de perfil la gente?




El fin de semana estuvo muy animado. La policía iba veloz (se supone que persiguiendo chalecos amarillos, de los que no vimos ni uno) ante la indiferencia del personal:





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Venga, besazos que me estoy poniendo plasta. 




samedi 25 mai 2019

Beyond Bruegel. Una inmersión audiovisual en el mundo de Bruegel


Pues bien, queridos amigos, ya sé que estaréis pensando ¿qué hace Sorokin? ¿por qué no nos cuenta nada desde hace un mazo de tiempo? Así es que, aquí estoy  para calmar vuestros deseos de saber en qué rollos he estado metido. Como mañana son las elecciones europeas -en las que os animo a votar con alegría y tarareando la novena sinfonía de dos Luis Van Beethoven- he pensado que era el momento de hablar de otro gran europeo, Pedro (Pietr) Bruegel, aprovechando que, para conmemorar el 450 aniversario de su muerte, en Bruselas han organizado una inmersión audiovisual y una exposición.

Eso que llaman "inmersión audiovisual" es un espectáculo como el que os conté de Van Gogh (si queréis, amigotes, pinchad aquí) No es tan grandioso y espectacular como el de Van Gogh, porque el local donde tiene lugar, es bastante más cutre, pero dejadme decir que no os desilusionéis, está muy bien. Vale la pena, así que ¡venga! todos a Bruselas a verlo. Luego vuestro querido bloguero, si me avisáis con tiempo, os llevará a tomar unas cervezotas. Prometido.

Para empezar, es bastante chocante que se entre al espectáculo atravesando un bar. Yo estuve dando vueltas al edificio, hasta que me convencí que sí, que era por aquí. Pasas el bar, pagas la entrada y subes una escalera (la primera que os vais a encontrar) para traspasar una pequeña puerta.





A continuación, voto a bríos, te metes en unos oscuros pasillos donde tienes que subir una escaleras de madera bastante estrechas hasta llegar al meollo. En fin, mi primera crítica es que lo que dice el prospecto no es cierto:





Eso de 5 a 99 años, ni para atrás. Ya quisiera yo ver a un minusválido subiendo las escaleras. Pero bueno, el hecho es que cuando estás arriba hay varias salas en penumbra donde se están proyectando diapositivas sobre Bruegel:




Destaco una diapositiva de la torre de Babel, cuyo original está en el Kunsthistorisches Museum de Viena:


Bueno, en Viena y en el pasillo de mi casa:


Hay unos asientos bastante incómodos desde puedes seguir viendo diapositivas, como "la caída de los ángeles rebeldes":



El original está en Bruselas, en el Museo de Bellas Artes:



Ya os hablaré más tarde del Museo, paciencia, no se me arremolinen, como decía Cantinflas.

Otra diapositiva de un cuadro que no está en Bruselas es el de Greta, la loca. Muy interesante, aunque solo se ve un detalle. Greta, parece que es una figura de la mitología flamenca de la época. Roba, y todo lo que pilla lo lleva en ese hatillo:




Pero el punto fuerte de la exposición es una película que se proyecta en una sala, rodeando las paredes, el suelo, el techo. Puedes ver los personajes de Bruegel, moviéndose, saltando, niños jugando con peonzas. Es todo un espectáculo. Valen la pena las escaleras, los asientos, todo. Es fantástico. Os dejo el vídeo-bodrio de un servidor (noten, oh amigotes que dice "Sorokon" como autor. Vale, fue un error de mi dedito.



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Y, tras eso, me fui a ver la exposición que había en el Museo de Bellas Artes. Indudablemente, es otra cosa. El museo es un bello edificio en la Rue Royale. Solo su patio interior, vale el viaje:




El hecho es que, en el Museo, no hay muchos cuadros de Bruegel. La visita comienza en una pequeña habitación cerrada donde se proyectan algunos vídeos sobre el pintor. Muy flojos, así es que os recomiendo seguir.

Los cuadros más significativos no son suyos, sino de su hijo Pietr Bruegel el joven. Son copias de los originales de su señor padre, cosa que, sin duda hacía muy bien.

Como veis en "el censo de Belén", Bruegel sitúa Belén en plena campiña flamenca. No le da un excesivo protagonismo a la Virgen, que aparece como una figura más, montada en una mula con una capa verde:



Otra copia del joven Bruegel es  "la matanza de los inocentes" Una vez más, el escenario es Flandes, aunque quiera representar a Palestina:



Sí hay algunos cuadros originales de Bruegel el viejo, como el de la caída de los ángeles rebeldes que os he puesto al principio. También es un original suyo "la caída de Ícaro". Como todos sabéis, mis amigotes, el tema es mítico. Ícaro se pone unas alas de cera para volar, pero al llegar cerca del sol, la cera se derrite e Ícaro cae:



Y ¿dónde está Ícaro en el cuadro. Pues abajo a la derecha, zambulléndose en el agua. Os lo he ampliado. De nada, un amigo:




El Museo tiene otras muchas cosas interesantes, con las que te puedes pasar varios días de visita. Por ejemplo, tiene un tríptico del Bosco. "Las tentaciones de San Antonio" Pero en fin, casi toda la obra del Bosco, como sabéis, está en El Prado, en Madrid



Un Adán y Eva de Lucas Cranach el viejo:





De la escuela holandesa hay bastantes pinturas. A mí me llamaron la atención esta "Batalla naval entre barcos holandeses y españoles" (a saber quién es quien)



O este bodegón. Es que las ostras son mi debilidad



Otra exposición que tenía lugar al mismo tiempo eran unos trabajos de Wim Delvoye, diseminados por las salas, como estos cerditos, en una sala dedicada a Rubens:




O estos ciervos practicando la postura del misionero:



Podéis saber más sobre Delvoye pinchando aquí. Es un iconoclasta total, su primera obra famosa se llamaba "Cloaca". Algo verdaderamente asqueroso, pero no digo más, gurriatos, que me voy a cenar. Besotes