samedi 24 février 2018

Tres dias en Granada



Mis queridas amigas, mis queridos amigos (que no se me enfade nadie, por eso no olvido ni a unas ni a otros. que no está el patio para bromas). heme aquí, sentado en mi teclado dispuesto a daros la brasa, el rollo, la turrada (como dicen en Bilbao), etc, con una nueva entrega de la movida esta de los aburridos, que ya hace más de un mes que no os he dicho nada. Encima, para más recochineo, os voy a contar el viaje que hice a Granada en Navidad. Ya sé, ya sé, llego como las palmas a Bogarra, como decía mi abuela, dos meses después de la fiesta. Por cierto, Bogarra existe y está en la provincia de Albacete, que me he estado informando. Supongo que el dicho implica que las palmas del domingo de ramos no llegaron a tiempo. Peo en fin, pelillos a la mar, me voy a dejar de excursus (nótese la palabra culterana) e ir al grano, que ya estuvo suave, como dicen en México.

Total, que fui a pasar la Navidad a Granada. Naturalmente, con la compañía de los cuentos de la Alhambra del genial Washington Irving:




No sé si los habéis leído, pero si no, os animo a hacerlo inmediatamente y sin dilación. Por supuesto, hay traducción a todos los idiomas, no es necesario que hagáis como menda, que se los leyó en la lengua en la que los escribió Washi (soy un iconoclasta y me permito tratarlo como amigote aunque haya doscientos años de diferencia entre él y yo).

Pero bueno, Sorokin, que te pierdes. Llegamos a Granada un 23 de diciembre, en coche desde el aeropuerto de Málaga, y el 24 nos fuimos ¡cómo no! a visitar la Alhambra. Como un servidor se maliciaba que eso iba a ser un especie de peregrinación de miles de personas, había reservado las entradas por Internet. Os aconsejo a todos ¡Oh amados lectores! (y amadas lectoras, rayos, que me cuelo) que hagáis lo mismo. Reservad con tiempo suficiente. No es barato, pero funciona.

La visita es guiada y en pequeños grupos. Nosotros, aparte de los bruselenses, éramos una pareja de Albacete ¡Yess, de Albacete! y una pareja argentina. La guía era italiana, pero hablaba un castellano perfecto. La visita empieza en el Generalife, con sus fuentecillas cantando juquetonas:




Y después, te vas a la Alhambra, que ofrece esas vistas desde ahí:



Vale, pues llegas a la Alhambra y tienes que entrar por el palacio que construyó Carlos V y que le pega al sitio menos que un rosario a un musulmán. Se dice que es una maravillosa arquitectura renacentista y tal, pero francamente, es un pegote (espero que la fiscalía no me denuncie por esa acusación al emperador, que tal como están las cosas por España, podría pasar):


La primera sala de la Alhambra que se visita es el Mexuar:




Y ya te quedas atontado al ver las maravillas que hacían los artistas musulmanes en columnas, paredes, capiteles y demás. Cierto que en Fez y Marraquech he visto cosas que intentan parecer algo así, pero no son lo mismo. A continuación, se pasa al patio de los Arrayanes, una de las imágenes más fotografiadas del mundo. Un servidor, no podía sustraerse a la tentación:



Por cierto, que yo no lo sabía, los arrayanes son esos arbustos que rodean la piscina. Tras las explicaciones de la guía y esas cosas, se pasa al patio de los leones:




Vale, no os cortéis de comentar que los leones son más bien chungos, porque lo son. Ya Washington Irving en su libro dice que son un engendro, y que probablemente los hicieron esclavos cristianos. No sé, pero a mí me recuerdan a los toros de Guisando, en Ávila, que tampoco parecen toros ni bicho conocido.

Las vistas desde algunas de las salas, son muy agradables. Tal vez ahí estuvieron Zayda, Zorayda y Zorahayda encerradas, como en el cuento de Washington Irving:



Pero la sala más fascinante es la que se llama "de los Abencerrajes". ¿Cómo se sostienen esos techos sin caerse durante siglos, a pesar del tiempo que ha pasado y de los terremotos que, de vez en cuando, sacuden Granada?



La leyenda dice que en esta sala, tras las luchas civiles entre Zegríes y Abencerrajes, el Sultán invitó a los Abencerrajes a un banquete y los liquidó sin compasión. Aunque el mismo Irving pone en duda la leyenda, Mariano Fortuny les dedicó uno de sus cuadros:




La historia romántica de los Abencerrajes, una familia venida de Oriente que luchó en Granada contra Zegríes y que, al final, fueron exterminados ha sido objeto de bastantes libros, poemas, etc. Chateaubriand, les dedicó una novela corta: "El último Abencerraje":



Para Chateaubriand, emigraron a Túnez tras la caída de Granada y, al cabo de los años, el último Abencerraje viaja a Granada disfrazado de persona normal. Lógicamente, se enamora de una noble dama cristiana, descendiente (toma ya) de Rodrigo Díaz de Vivar. No puede ser, ninguno renuncia a su religión, a pesar de la mediación (con Chateaubriand todo es posible) de un caballero francés, faltaría más. Al final, el chico se vuelve a África y muere solo en Túnez.

Vale, os cuento rápidamente, que no he cenado, lo que pasó en los días siguientes al 24. El día de Navidad, tras una visita rápida a los alrededores de la Catedral (estaba cerrada, rayos, no cuidan a sus fieles estos eclesiásticos)




Nos subimos piano, piano al Albaicín (la foto está tomada hacia abajo, pero la cuesta se las trae)






Muy interesante e instructivo visitar los bares de tapas, como este. Primero pides la bebida y luego te vas a elegir tu tapa, que está incluida en el precio. Es que, para los guiris, esto es como Jauja:





Un par de recomendaciones gastronómicas:



Tinta fina, en la calle Ángel Ganivet. No es barato, pero aunque sea un poco pijo (uy, perdón por lo que he dicho), tienen champagne francés, unas almejas con gulas y alcachofas magníficas


Y unas puntillitas muy buenas para no estar en Málaga.


En la Plaza Nueva, un sitio fabuloso: Los Diamantes:


Raciones inolvidables, como estas gambas fritas (ya sé, ya sé que vais a decirme que qué hace ahí una Coca-Cola, pero son cosas que pasan)


Una última historieta, más bien desagradable. Como me temía que el 24 por la noche todo iba a estar cerrado, reservé por Internet, en una web que da en llamarse "El tenedor" una mesa y me mandaron a un restaurante que está donde Cristo perdió el gorro. El mismo día me mandaron un eMilio diciendo que no se me olvidara que tenía una cita, etc. Bueno, pues fuimos caminando caminando hasta el restaurante en cuestión y... estaba cerrado a cal y canto. No fuimos los únicos a los que nos tomaron la cabellera, una familia holandesa estaba en la misma situación, así que nos hicimos amigotes. Ellos se compraron una pizza y se fueron a su hotel, nosotros, al final, encontramos un sitio abierto en la calle Navas (no digo ni el nombre, no vale la pena, además no fue su culpa) Dos menús con lubina (véase la lubina) y una ración de jamón, ochentaycho euracos. Pero, al menos, cenamos



Y venga, que al blog hay que venir llorado, Un besote a todos

lundi 15 janvier 2018

Cocinando con Vázquez Montalbán. Berenjenas con gambas al horno



Pues bien, queridos amigos, conocidos, deudos, allegados, parientes (no sé si los deudos, los allegados o los parientes me leen, pero nada, yo erre que erre, a ver si se animan), henos aquí de nuevo, en los albores de este año que, esperemos que, al menos, no sea peor que el año pasado.

Vuestro amado bloguero, ávido lector, mediocre cocinero y decidido partidario de cantar canciones folclóricas cuando se tercia, ha decidido recuperar algunas lecturas que estaban olvidadas desde hace un chingo de años ("chingo": expresión mexicana que vale para casi todo. En este caso quiere decir "muchos años"). Así es que me he lanzado sobre Manuel Vázquez Montalbán:




Yo había leído en su día varias novelas del detective Pepe Carvalho, su personaje más famoso. Ahora, después de haber leído todos los libros del comisario Kostas Jaritos, de Petros Márkaris; los del teniente Mario Conde de Leonardo Padura y los del comisario chino Chen Cao, de Qiu Xaolong, me he dicho que hora era de recuperar a Carvalho. Total, que me he lanzado sobre "Los mares del sur":




La novela, escrita al fin de los años setenta, tiene más de fresco social sobre la Barcelona de la época que de intriga policiaca, pero se lee a velocidades de vértigo y con placer, aunque a veces el lenguaje sea algo barroco. Con un fondo de temas candentes por aquel entonces: la transición, los pactos de la Moncloa, la lucha de clases, el papel de la alta burguesía catalana, la especulación inmobiliaria. Vamos, que la he devorado.

Además, Carvalho es cocinero aficionado, como corresponde a un personaje de Vázquez Montalbán. En un momento dado, el detective le hace unas berenjenas con gambas a una mozuela con la que acaba de tener tormentosa relación en la cama, mientras ella dormía. Y, hete aquí, amiguetes, que aunque no había ninguna mozuela en mi catre en esos momentos, me puse a oficiar la receta. Para eso hace falta una berenjena, que le compré a la frutera turca de la que ya os hablé aquí (pinchen, gurriatos, pinchen) unos simulacros de gambas (que vaya usted a saber donde las pescaron) que le compré al pescatero marroquí y unas lonchas de jamón pomposamente tituladas "de Serrano" en el supermercado de la esquina.

Naturalmente, en homenaje a Carvalho, abrí una botella de Chablis. Carvalho siempre bebe lo que entonces se llamaba "chÁblis" con acento en la "a" que era un blanco seco de las bodegas Franco-españolas. Es que lo de las denominaciones de origen estaba todavía muy borroso:





Carvalho corta las berenjenas en rodajas de un centímetro y las sala:



En la foto se ven hasta los granos de sal que les eché ¿o no?.

Acto seguido, fríe un ajo entero:



Mientras, pela las gambas y le corta la cabeza, como un Robespierre cualquiera. Pone las cabezas a freir en el mismo aceite:


¿A que ya van tomando color de gambas?. Bueno, pues luego pone las cabezas fritas en un caldo corto



Y mientras estos interesantes eventos están sucediendo, seca las berenjenas una a una y las pone a freir en el aceite de las gambas:


Las saca una vez fritas y las escurre, a ver si sueltan el aceite. A continuación, sin que le tiemble el pulso, añade una cucharada de harina en la sartén, leche y el caldo de las gambas para hacer una bechamel:


No se ve como revuelvo porque tenía que hacer la foto, pero revuelvo, parbleu. Y ¿Ahora qué? Pues nada, en una cazuela de horno (es de barro de Pereruela, os aviso, que me la traje en mi maleta hace unos años), pero si no tenéis cazuela de Pereruela, podéis usar una fuente de Pyrex. Digo, que se me va el santo al cielo, se ponen capas: las berenjenas primero y encima las gambas peladas y el jamón (Confesión bochornosa: Carvalho pone tacos de jamón, pero como yo no tenía, desmigué las lonchas de "Serrano":



Se vierte la bechamel y se le añade queso rayado:




Y al horno. Carvalho no da indicaciones de cuanto tiempo ni a qué temperatura. Yo lo hice a ojo.

Obsérvese el ojo mirando a ver como evoluciona el invento:




Total, el resultado lo podéis ver en la foto de cobertura. El plato, más de cerca queda así:




Con lo que quedaba del Chablis pasó a vivir dentro de mi estómago. La verdad es que se nota que las gambas son bastante insípidas, pero si lo hacéis con gambas del Mediterráneo, seguro que queda de lujo.

Vale, amiguetes, me voy a cenar. Hoy no tengo berenjenas ni gambas. Tal vez me haga una alcachofas.

Besotes

vendredi 22 décembre 2017

Nuevas historias bruselenses. San Nicolás. Un rockero de Bruselas y una exposición de Magritte


Queridos amigotes, lectores. no lectores, escuchadores de músicas variadas, espectadores de series de televisión, poetas, escritores de ocasión o de relumbre (cada uno verá donde se sitúa). Hete aquí que no os he contado nada desde hace más de un mes. Bueno, pues para disculparme os contaré que me operaron en noviembre de una rotura del tendón del hombro izquierdo y he estado en plan ágrafo hasta ayer, que me quitaron la horrenda férula que me habían puesto. Ya sé, ya sé que vais a decir que como no soy zurdo podía haber escrito con la mano derecha. Cierto, parbleu, cierto, pero solo con una mano y un dedito se vuelve muy pesado esto de escibir.

Pero en fin, no quería dejaros sin aparecer una última vez en vuestras pantallas, ordenatas, iPhones, etc, antes de que se acabe este año un tanto chocante (ya sé, ya sé, que en vuestra mente siempre he estado presente, aunque no escriba, es que no tengo abuela, pobrecica) y desearos un 2018 que, a ver si es mejor que el 2017, amén de unas buenas fiestas.

Y para empezar con el tema de fiestas, os contaré que en Bruselas, las fiestas empiezan el 6 de diciembre con la llegada de San Nicolás, que trae regalos para los niños que han sido buenos y sabios (en francés, "sages", que es lo mismo que buenos niños, no os creais que hay que haber descubierto las ondas gravitacionales para que San Nicolás traiga regalitos)

Lo bueno es que, dicen que San Nicolás viene de España. No sé si de la Costa del Sol o de la Costa Blanca, que es donde están todos los belgas. Pero en fin, de España, porque pese a lo que contaban unas indocumentadas en el diario "El Pais", en Bélgica no hay hispanofobia. 

La verdad es que San Nicolás siempre llega con polémica, ora porque viene con un criado negro, ora porque hay quien ha decidido que eso de que lleve una cruz en la mitra es incorrecto para los niños no cristianos . En fin, si es santo, no sé qué querrán que lleve.






Un San Nicolás con su cruz







Un San Nicolás sin cruz, tratando de esconderse detrás de su báculo


Otro tema que nos ha estado ocupando durante días y días es la desaparición (forma elegante de decir "la muerte") de Johny Halliday. Un verdadero ídolo de masas francófonas:


Porque, mal que le pese a los franceses, Johny es de ascendencia belga, aunque naciera en Francia. Su padre era un comediante bastante geta, del barrio de Marolles, en Bruselas.

Les Marolles son el barrio más castizo de Bruselas, aunque ahora, siguiendo el ejemplo de otros barrios europeos se ha convertido en un refugio de "alternative leute" (en alemán los alternativos, artistas, ex-hippies, etc)

El corazón de las Marolles es la plaza del "Jeu de balle" (juego de pelota), donde hay un mercado de ocasión todos los días de la semana, pero que el fin de semana se pone a reventar:









En fin, si queréis encontrar algún amigo español o italiano (son los más asiduos) no dejéis de ir a la plaza en cuestión el próximo domingo. (Cualquiera que sea el próximo, claro)

Y para acabar, que me duele la mano izquierda, he prometido hablar de la exposición de Magritte en el Museo de bellas artes. Os recibirá el propio Magritte montado en un Fiat 500 con su amigo Broodthaers:


La exposición es muy amplia, aunque Magritte pintó tanto que solo hay una parte de sus obras. Está también dedicada a su colega Broodthaers:



Tras haber pagado la entrada (muy aconsejable), os recibe una sala con diapositivas:



Dentro,  pues ya os ponéis a disfrutar contemplando las obras del maestro:



Interesantes las dos versiones de "la magia negra", separadas por unos veinte años: Se ve, que salvo el pájaro, don René seguía con la misma moza en su cabeza:





El "castillo de los Pirineos" me dejó bastante frío, pero es que debió hacer varias versiones y esta, que es una acuarela resulta bastante "aguada" (nunca mejor dicho). Casi prefiero la copia que tengo en la chimenea de mi casa en Madrid (ya os la enseñaré algún día, si sois buenos)




También valen la pena las obras que no respetan sus propios esquemas de pintura, como este "Alicia en el país de las maravillas)




O el gran revuelo que armó en 1948 en una exposición en París, para demostrarles a los surrealistas franceses que él era Magritte y que no tenían que decirle cómo hacer las cosas. Es el periodo "vache" (en francés, "vache" quiere decir algo chocante, extraño y casi tonto):




Si andáis por aquí (y no hablo del Puchimón), no os deberíais perder la exposición, creo que dura hasta marzo.

Bueno, os dejo con un bodrio de vídeo que hice con el iPhone.



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Besotes, que me he excedido de rollo