mardi 12 janvier 2016

Un Sábado en Córdoba


Una reunión de amigos blogueros siempre es motivo de alegría y esparcimiento a la par que de grande satisfacción y relajo del espíritu. Gentes que están en contacto todo el año a través de los blogs, de los comentarios, del Facebook, en resumen, de las cosas esas que llaman redes sociales, se ven cara a cara, se hablan y constatan que su colegui bloguero no es un mero conjunto de megabytes ni un reflejo en la pantalla del ordenata.

Es, pues, con ese fin u objetivo, que tres de los mejores blogueros/as de la superficie del planeta Tierra, nos dimos cita en Córdoba, la bella, la sultana y tal (estoy desatado, debe ser la gripe) el 26 de Diciembre del año pasado. Madame Delikat, de Delikat Essences, Claudia Hernández, de la Bitácora culinaria y un servidor, el rey de los aburridos. Cierto que faltaron otros cuya presencia hubiera sido altamente apreciada, pero no todo el mundo puede estar disponible en fechas tan señaladas y llenas de compromisos familiares. Pero os echamos de menos, Viena y Oteador.

Madame Delikat, como sevillana, medio cordobesa, es la que eligió el lugar de la reunión. Ni más ni menos que Casa Pepe de la judería:




Uno que es medio guiri, medio paleto, no conocía Casa Pepe. Tremendo hueco que fué subsanado ese día. Nosotros fuimos de mesa y mantel, pero el restaurante es tambien muy conocido por sus tapas. Y como, muestra, Delikat nos propuso unas berenjenas con miel:



Increíbles, fabulosas. De peder el "sentío" y una mazamorra que es esa especie de salmorejo sin tomate. Es un platillo altamente comunitario, porque todos teníamos que ir metiendo la cuchara por turno. Mucho me plujo y creo que a los demás, también.



Otro platillo a compartir son las vieiras, francamente muy buenas:


Hubo un plato de carne, un bacalao y una merluza. Todo francamente bien. Sobre todo porque, oye, el bacalao ya sabemos todos que se conserva por largos periodos, pero la merluza tiene que venir, sea navegando por el Guadalquivir (a contacorriente, válame Dios) sea en camión desde la costa,

Y el detalle chusco y sorprendente, ¡oh amiguetes! es que a la hora del postre, el amable sirviente nos preguntó de donde éramos cada uno de los comensales. Bien, pensé, qué amable, quiere darnos palique regio-nacionalista. Pero pues, ¡tate!, cada uno recibió su plato con su origen grabado en dulce.

Convendréis conmigo, que un plato donde consta que un comensal es de Albacete:


Es menos molón que uno como el de Claudia:



Pero bueno, el hecho es que lo pasamos ("la" pasamos dirían en México) muy bien. Parloteamos, platicamos, criticamos todo lo criticable, reímos todo lo reíble y nos pusimos tifos a comer y a beber. Por cierto, Delikat seleccionó un vino estraordinario: una garnacha de  Rioja, "la Montesa", que desde entonces busco desesperadamente sin éxito por ahora.



Tras la cena fuimos dando una vuelta por Córdoba para tomar la última. Córdoba, por la noche, tiene interesantes sorpresas, como la de este regador nocturno, que para no abandonar a su chica, se la lleva puesta:




Esta imagen ligera y simpática, tiene su contrapartida en los que vimos al día siguiente por la calle:




Serios y endomingados caballeros desfilando por la calle. Pero, en fin, al día siguiente, tras un paseo por las calles cordobesas:




Un servidor y su compañía fueron a buscar su equipaje al Hotel Maimónides, donde habían descansado nuestros satisfechos estómagos. El hotel no está mal, un poco viejuno si se quiere y poco aislado de ruidos callejeros, pero bien:




Y nos volvimos a Manilva, que es donde vuetro seguro servidor estaba pasando las vacaciones.

Como prueba de que en Córdoba no todo es música andaluza, os dejo este video de una chica violinista, que vimos el domingo por la mañana:





Por el momento, nada más, amigotes. Aprovecho para desearos a todos ustedes/vosotros un feliz 2016 y esperemos que nos traiga mejores noticias que la movidas que ha organizado 2015.

Besotes a todos

jeudi 17 décembre 2015

Bruselas: El mercado de la Plaza Meudon y un cementerio convertido en parque infantil



UNA "SQUARE" DE FORMA ELÍPTICA - UN MERCADO DE MIÉRCOLES - PISANDO TUMBAS EN UN PARQUE INFANTIL - UNA RECETA DE BOLETUS PARA CHUPARSE LOS DEDITOS Y UN CONSEJO FINAL


Pues bien, queridos amigos, visto que se aproximan fechas donde la gente se dedica a comer (los que pueden, válame San Tadeo, los que pueden) y a beber (incluso algunos que no pueden, y perdón por la forma de señalar), vuestro seguro bloguero servidor, ha decidido traer a colación y presentaros uno de los mercados más selectos y menos concurridos de Bruselas. No tiene nada que ver con esos mercados ultramodernos que se han puesto de moda en España, como el de San Miguel en Madrid, el del Borne en Barcelona, etc. No. Este es un mercado de los de toda la vida, de los que se celebran una vez a la semana, vienen unas gentes con sus carromatos y se dedican a vender productos que, normalmente, no se encuentran en los supermercados de tronío.

El mercado de la Plaza Meudon, se celebra en una plaza que, llámase, en contradicción con todas las leyes geométricas "Square Meudon". Como se ve en la foto de Google, la Square no tiene nada de cuadrado, como su nombre debería indicar, sino que es más bien redondita:




Pero en fin, hilillos de cabellos al océano. Puede haber varias explicaciones para ello, como que el alcalde de turno no tenía ni remota idea de inglés cuando le puso el nombre o que, tal vez en algunos momentos del pasado era cuadrada y algún urbanista desalmado la hizo elíptica.

El caso es que los miércoles por la tarde, los feriantes (por llamarlos de alguna forma) vienen con sus remolques y se ponen a vender cosas (si no, no sé por qué rayos iban a tomarse el trabajo de venir)

Mi primera parada siempre es el camión de la granja "des deux bonniers", donde un servidor compra leche de la de verdad, porque no soporto la leche uperisada etc. A mí me gusta la leche de vaca. Como veis en la foto, aquí el amigo vende otros productos lácteos muy recomendables. Si arrastráis vuestros piececillos por la ciudad de Bruselas, no os perdáis una visita al camión des deux bonnierts:




Mi segunda visita obligada es a una señora que vende mermeladas de fabricación casera. Además de que sus mermeladas son excelentes, la señora es muy simpática




Como ya conoce mis gustos, me guarda siempre un bote de mermelada de jengibre, que es que la borda. Como debe ser, fuerte y picante.



En el camión de París-Gourmet, que sale en la foto de portada, el dueño que, lógicamente es francés, tiene buen jamón. Yo le compro jamón cocido cortado a mano, pero tiene también jamón extremeño de pata negra y otras delicias francesas, polacas y españolas.



Podéis todavía ir a visitar los otros camiones, como uno que vende pollos asados, pero que yo no practico.

Lo que os recomiendo, ¡Oh amigos! es que si ya os habéis hartado del mercado, sigáis por la calle Georges Henri. Venga, mirad el plano que os he puesto arriba, que uno no va a estar aquí poniendo planos a cada paso. La calle que digo, está a la izquierda del parque Georges Henri, del que os hablaré luego, no se me impacientéis, colegas. Pues como decía (que siempre me estáis interrumpiendo) vais por esa calle hasta una plaza de nombre casi más imposible que el de Mangosutu Butelesi. A ver si los escribo bien, que solo tengo que copiar la foto: Plaza Verheylewegen (Bravo, lo hice). Allí, hay una tienda fina de vinos. Si queréis podéis comprar un Côtes du Rhône de Olivier Laffont que, no es barato (10 euros), pero se deja beber:




Vista parcial del Olivier Laffont, descansando al lado de mi Quijote, edición de 1684:


En la misma plaza inmombrable está la frutería de Galip, la mejor de mi barrio y, sin duda una de las mejores de Bruselas:



Observen, amigos, observen lo que exhibe:






Pero, os había prometido hablar del cementerio, o, mejor dicho, ex-cementerio. Como habéis visto en el mapa, está al lado de la "square" Meudon. Hoy día, es un parque, el Parque Georges Henri, pero antes fué un cementerio. Esas losas que veis cubriendo los caminos:






Son losas de tumbas. Ahí siguen. Aunque a la mayoría se le han desgastado las inscripciones con los años, en otras, unas pocas, todavía se ve el uso que tuvieron:



Esta es la más evidente que he encontrado. La losa está rota, pero se lee perfectamente:




Aunque con mucha más dificultad para leerla, hay otra como ésta.



Aguzando los ojuelos, se puede leer que pertenece a Joaquín Carrillo de Albornoz y del Rosal, quien murió en Bruselas a los 17 años. He intentado seguir la traza de esa persona, ciertamente de rancio abolengo español, pero no he podido localizarla. Si lo encontráis, por favor, decídmelo.

Es de suponer que los huesos no estarán todavía dentro de las tumbas, pero bueno, quién sabe.

Y para borrar el mal sabor y el olor a muerte, ahí va una recetilla para marcarse unos boletus a la crema. Los boletus son de Galip, la crema es mía, qué diablos.





Los boletus, como todos sabéis, amiguetes, no se deben lavar, hay que cepillarlos y fotarlos con un paño. Eso sí, lo que se puede hacer es cortarlos a vuestro antojo, oye, que para eso los habéis pagado (y bien pagado, que no andan baratos)




En una sartén ("un" sartén, dirían mis amigos mexicanos) pochar una cebolla cortada en brunoise (tomen nota, qué lenguaje más de experto) en mantequilla. Ya sé, ya sé, soy un traidor, pero es una receta francesa.Una vez pochada, añadir un ajito machacado, perejil y un poquito de caldo de carne. Revolver y añadir los boletus:






Cocer durante unos quince minutos a fuego suave y añadir la crema:




¿Qué tal, amigotes? ¿os ha calmado el ánimo tras lo de los muertos del parque Georges Henri?


Y bien, para terminar, un consejo importante que he recibido por Internet:






Besotes a todos

jeudi 12 novembre 2015

Dos relatos y una receta



Andaba yo estos días, queridos amigotes, un poco desganado, deprimido tras pasar una semana en Manilva, en Andalucía, vaya (ya os lo contaré otro día si sois buenos y aguantáis el rollo que os voy a meter acto seguido), y en esas, ¡zas! me llega un eMilio de un concurso literario de mini relatos al que, en su día, vuestro seguro servidor, que tiene un morro que se lo pisa, había enviado un minirrelatillo. Después de incontables meses, días, edades geológicas y otros periodos temporales tirando a más bien largos, los no sé cuantos cientos de profesores, catedráticos y otros sabios, habían seleccionado los finalistas entre algo así como 35.000 relatos que habían recibido. Y, ¡tate, tate, folloncicos!, que el relato de un servidor estaba entre los finalistas. No he ganado, oye, pero eso ya está bien, con toda la ola de escritos que les habían llegado. Me enteré del concurso por un soplo que me dió una de mis blogueras favoritas, Carmen Mendoza, del blog "Saborearte entusiasma".

En fin, que os vais a tragar el relato finalista (si os apetece, claro):




Ejércitos



El Rey dió la orden. Sonaron las trompetas. El ejército real se lanzó al ataque, cruzó el río y se abalanzó sobre sus enemigos. Pero ¡ay!, atravesaron el compacto bloque enemigo sin que éste sufriera el menor daño.

El Rey, dió orden de girar en redondo y volver a cargar, con idéntico resultado. Esto se repitió varias veces, hasta que, perplejo, mandó llamar a su adivino.

Éste, preguntó ¿está su Majestad seguro que su ejército es el ejército real? ¡claro! respondió el Rey. ¡No puede haber otro ejército real!.


Pues entonces, Majestad, el otro es un ejército imaginario.


Como veis, es cortito, lo que en estos tiempos ajetreados es una ventaja. Pero vamos, no me voy a parar aquí. Os voy a poner otro, que escribí hace años cuando vivía en México. Os prometo que es totalmente autobiográfico, que es como mejor cuenta uno las cosas:




Ansiedad


Evaluó cuidadosamente todas las alternativas que tenía. Por ejemplo, decir que había muerto de una indigestión de pescado frito. O, tal vez, anunciar un viaje ineludible a las islas Aleutianas a vacunar focas contra la difteria. Pretextar, quizá, una repentina ausencia de diez u once meses para solventar un asunto grave en el Turquestán.


Ninguna posiblidad le seducía de forma clara. Suspiró, mientras abría la puerta de su casa y ... ahí estaba. Allí estaba ya, antes incluso de lo esperado, sin haberle dado tiempo a preparase sicológicamente. Adornada con tonos azules y blancos, transparentes en los sitios adecuados.


Presa de viva agitación, sin decir palabra, le rasgó de forma brutal el tejido que cubría su verdad ineludible. Sus ojos enrojecidos pudieron verla ya sin tapujos, sintiéndose desvanecer: trescientos mil pesos importaba ese mes la factura de Teléfonos de México


Bueno, vale, como habéis visto también era cortito, así es que os libero de esta cruz y paso a contaros la receta que he preparado para vosotros ustedes: Una caponata siciliana a la sorokinesca.

Vais a necesitar (para una persona, para más, multiplicáis por el factor necesario, que ya sé que sois bien listos):

Una berenjena
Una ramita de apio, con tallo, por supuesto
Una cebolla
Aceite de oliva
Vinagre balsámico
Mostaza
Aceitunas (la diferencia entre la caponata sorokinesca y la siciliana es que yo las he puesto verdes y no negras, como los sicilianos -es que yo no tenía negras, la verdad-)
Alcaparras.

Para empezar, se corta la berenjena en dados (vamos, o algo que se le parezca). Ojo, con plel, no como en el pisto manchego:






Se trocean, asímismo, la cebolla y el apio:



Se fríen las berenjenas a fuego suave durante quince minutos (mejor tapar la sartén, pero, ¡Oh amigotes!, a sartén tapada las fotos salen muy tontas). Eso sí, tras la foto, las tapáis:



Se añaden el apio, la cebolla:



El vinagre balsámico y la mostaza:




Todo ello se cuece a fuego suave unos veinte minutos, con la sartén tapada (ver comentario más arriba). Tras ello, se añaden las aceitunas y las alcaparras:





Y se cuece de nuevo a fuego suave otros veinte minutos:

Y bien, queridos amigos, la caponata sorokinesca está lista para ser consumida con deleitación. Yo la consumí con un Vacqueyras (mi Côtes du Rhône preferido) del 2012:




Pero en fin, para ser genuino, hubiera debido abrir la botella de Corvo siciliano que tenía en la cava. Bueno, me bebí el Corvo otro día. Y diré la verdad, prefiero el Vacqueyras, pero no se lo digáis a mis amigos sicilianos, no vaya a ser que se enfaden:






Para acabar de lleno en Sicilia, os voy a poner un video muy útil para recordarnos a los europeos que todos hemos sido emigrantes alguna vez. Como decían en la Comuna de Strassen, en Luxemburgo, cuando yo vivía por allí:  "Wir sind alle Ausländer fast Überall" (todos somos extranjeros casi en todas partes). Pero, ea, vete a contar eso a los tarugos paletos nacionalistas estrechos

Un besote. Y no lo olvidéis: todos somos extranjeros en esta tierra que creemos nuestra.