mercredi 27 octobre 2010

De cómo pasar un sábado en Copacabana



EL SOL QUE FUNCIONA AL REVES (O COMO TOMAR UNA CAIPIRINHA A LA SOMBRA) - SALVAMENTO DE PALOMAS COJAS - COMO SACARLE TREINTA REALES A LOS PARDILLOS - PERO... RELAJENSE, POR FAVOR, RELAJENSE.

Mis queridos comensales, colegas, compañeros y/o desocupados lectores en general. Se me está acumulando el trabajo. Todavía no he contado ni la cuarta parte de cosas con las que tenía que golpear vuestros atentos cerebros (oye, y si no estáis atentos, pues ustedes veréis, vosotros se lo pierden),sobre México y Brasil, cuando tengo que salir para Argentina. Así es que, se me apareció un zumbido en sueños y me chirrió: pooooonte laas piiiiilas, Sorokin, espabiiiiiila. y yo, como no quiero malos rollos con los zumbidos nocturnos, me he puesto a currar hoy mismo, desoyendo el sabio consejo que dice: "no hagas hoy lo que puedas dejar para mañana".

Así es que voy a contaros cuatro cosas vitales para sobrevivir en Copacabana. Como veis en la foto de cabecera, todo no es un camino de rosas: mirad, mirad, las negras nubes que cubren el cielo. Pero en fin, a veces sale el sol. Y ahí quería llegar yo, mira tú. Resulta que el sol, en Rio (y es de suponer que en todo el hemisferio Sur, aunque como no he estado en más sitios no lo puedo jurar, ya os diré cuando vuelva de Buenos Aires) hace su recorrido diurno al revés. Yessir, al revés: de derecha a izquierda del observador, no de izquierda a derecha como estamos acostumbrados. Es vital saber esto para saber cómo posicionarse en una sombrilla, sobre todo los heliófobos como menda, a los que nos gusta la sombrita y dejamos el sol para los guiris. Bueno, veamos, que no es el sol el que se mueve, no me toméis por la santa Inquisición juzgando a Galileo: me refiero el recorrido aparente, claro. Como en todas partes, el sol sale por el Este, pero hace su recorrido aparente por el norte:




O sea, que un observador imparcial, con una caipirinha en la mano, lo ve moverse de derecha a izquierda. Detalle de la caipirinha:





Bien, supongo que ya os ha quedado claro, mis queridos taruguillos, así es que ya os podéis dedicar a relajaros, como los bañistas de la foto:



Servidor y sus colegas preferimos relajarnos, como ya he dicho, bajo una sombrilla con una caipirinha al alcance de la mano. Y, mientras estábamos en tan comprometida situación, acercósenos una paloma cojeando. ¡Pobre paloma!, exclamaron nuestros sensibles corazones. Y, de pronto, de la mesa de al lado, se levantaron dos garotas, (una más garota que la otra), con una tijeras en la mano y se pusieron a perseguir al pobre animal. El horror nos hizo estremecernos... ¿qué van a hacer, por Tutatis, qué van a hacerle al pobre bicho? Por fin, la capturaron, y con las tijeras, lo que hicieron fue cortar un hilo que se le había enredado en una pata, con lo que el pichón se puso a caminar como si tal cosa. Naturalmente, prorrumpimos en aplausos:




Eso podía habernos alegrado ya todo el día, pero, pardiez, todavìa me esperaba una sorpresa. Durante todo el día nos habían acosado limpiabotas de ocasión, ofreciendo sus servicios. Servidor, los despachaba a todos con un "a mí me gustan así, polvorientos". Pero, hete aquí, que paseando entre la gente, se me acerca uno de ellos, me señala mi zapato derecho con insistencia: lo miro, y una sospechosa masa de color marrón lo cubría casi por entero. Merde!, exclamé (nunca mejor dicho), cuándo y como me habían proyectado tal cosa en mi calzado... en estas, el hombre ya me estaba limpiando el zapato con agua y jabón que tenía preparados. Cuando le quise dar cinco reales (dos euros), dijo que nanay, que eran treinta reales, mientras aparecían otros dos limpiabotas más diciendo que sí, que sí, que eran treinta reales. En fin, se los dí, porque estaban en mayoría y oye, mas vale treinta reales menos que que te lleven la cartera completa.

La verdad es que debía ser de los únicos que llevaban zapatos. Por eso la gente se pasea en chanclas, como puede verse:





Pero vaya, pelillos a la mar. Desde ahora me miraré la punta de los zapatos en continuo, no sea que la costumbre se generalice. Y nada, si vais a Copacabana, relajaos, y, si acaso, tomaros una cervezota como estos amigos que aparecen aquí disfrutando de un día de fiesta.






Vale, ya paro de escribir, que ya estuvo suave de daros la brasa. ¡Qué buena audiencia sois! ¡no me habéis interrumpido ni una vez! ¿Alguna pregunta?

Venga, besazos

mercredi 20 octobre 2010

Dos nuevos candidatos a "mejor restaurante de México"




Voy a hacer un esfuerzo sobrehumano, queridos amigos y desconocidos enemigos, en medio del vaho somnoliento que me invade como resultado del jet-lag, también llamado "décalage horaire" (¿alguien sabe cómo se dice en español? ¿valdría "desfase horario"?) para haceros partícipes (tanto si queréis como si no) de mi reciente experiencia gastronómica en México. Experiencia que me ha conducido a dudar un poco del título que otorgué, sin sonrojo ninguno en Marzo pasado:

Vale, no me arrepiento demasiado, dije "tal vez". Lo que pasa es que ahora, en este viaje he decubierto otros dos que no le roen los zancajos (o sea, que están a su altura, a ver si os enteráis, que todo hay que explicarlo). Como en las pelis de los años cincuenta (adoro el cine clásico de Hollywood), los mencionaré en orden de aparición.

El primero es "La Hacienda de los Morales". Ahí me llevaron mis compadres la tarde del mismo día que llegué a México (oigan, que yo tengo compadres "sur place"). Está en la foto de cabecera y es una magnífica hacienda. Quizá no tan espectacular como el "San Angel Inn", pero con un gusto muy colonial, como puede verse:



Todos comimos chiles en nogada, porque, según me explicaron, ahora es cuando hay que comerlos (la verdad, no me enteré muy bien de por qué no se comen en Febrero, por un poner, pero sí de que hay que comerlos ahora ¡qué suerte!¡qué fantástica ocasión!):





Son chiles rellenos de carne picada y frutas y cubiertos con una crema de nueces y granos de granada. No deben ser hipocalóricos, no, pero están deliciosos. Si vais a México en Octubre, no os los perdáis. Yo es que, como viví en Veracruz, los mío eran los cebiches, el chucumite, las tostadas de jaiba y esas cosas más bien marinas. Nunca había probado los chiles en cuestión.

El segundo restaurante por orden de aparición fué "Paxia":





Está en San Angel, en plena zona de intensa movida y su estilo es diferente. El ambiente es mucho más "trendy", está lleno de gente guapa y se supone que la cocina es "nueva cocina mexicana". Yo, lo que hice fue cumplir una promesa que había hecho en el blog cuando escribí sobre el San Angel Inn: Comí escamoles. Sí, queridos amigos. Escamoles, huevos de hormiga. Lo que pasa es que ni te enteras, viene mezclados con cilantro y otros aditamentos, te los pones en un taco y te los zambulles en el gañote. Y lo que notas es que son muy sabrosos, pero ¿cuál es el huevo y cual la cebolleta picada? Ni idea.





Pero vale, que comí muy a gusto y que me importó un ardite que fueran huevos de hormiga. Eramos cinco personas a la mesa: cada uno comió un plato diferente que sí eran "nueva cocina", pero amiguetes, yo seguí pensando y reciclando mis escamoles. Todo regado con un excelente tinto mexicano (El problema es que no me acuerdo del nombre, qué desastre)

Para cerrar la noche nos fuimos al San Angel Inn, no a comer otra vez, sino a embucharnos unas fantásticas margaritas.

En fin, que estos viajes de trabajo, a veces son agotadores (ojo, mal pensados, a las ocho de la mañana estábamos todos otra vez en la sala de reunión)

Besotes a todos y todas.

lundi 11 octobre 2010

Volando de México a Rio




Queridos y pacientes amigos, os escribo desde Rio de Janeiro, y espero que al recibo de la presente tooodos estéis bien de salud y la dicha inunde todos vuestros poros, mientras los pajarillos cantan y las nubes se levantan. Ya sé lo que estáis pensando: pero, Sorokin, releñe, qué haces ahí, en una solitaria habitación de hotel, contándonos memeces, en vez de estar paseando por la Avenida Atlántica de Copacabana requebrando garotinhas (o, al menos, recorriendo sus esbeltos cuerpos con tus ojillos enrojecidos). Podría deciros que no os puedo olvidar, que nuestro amor es más fuerte que las torneadas piernas de las cariocas, pero la verdadera verdad es que acabo de marcarme un rodicio en el restaurante Carretao (ya os hablé de él el año pasado, ya buscaré la reseña), mi estómago está a punto de reventar, no me puedo meter en la cama en estas condiciones y ya me he terminado la mini-botella de tinto chileno que había en el mini-bar (Todo mini menos el precio). Así es que, aquí estoy, pegado al ordenata.

Bueno, pero lo que os iba a contar es que mis sabios jefes habían decidido que como México y Brasil están los dos en América latina, pues nos íbamos a ahorrar un viaje e íbamos a hacer los dos de una tacada. Nada que objetar. El que sabe, sabe. Claro, ellos (y yo) pensamos que el vuelo de México a Rio iba a ser una tontuna, larga, pero tontuna, pero, vaya, es bastante más liadillo de lo que parece. No hay vuelos directos, lo que es chocante. Tienes que pillarte un avión de una tal "Copa airlines" hasta Panamá, pasarte tres horas en el aeropuerto de Panamá, y luego cogerte otro avión hasta Rio. Total, unas doce horas. A Servidor, que es un romántico irremediable, completamente invadido por visiones de Humphrey Bogart ligándose a Lauren Bacall en algún oscuro lugar de Centroamérica, la perspectiva no le pareció mal. Guaaaa, ya me veía yo en un viejo DC3 aterrizando en medio de la jungla, mientras de detrás de un cocotero aparecía Lauren diciéndome: si me necesitas silba, ¿sabes silbar Sorokincillo? Pero no, no ha habido tal, ya no nos dejan lugar ni para la ilusión. El aeropuerto de Panamá es de una modernez que raya en el futurismo y los aviones de Copa son pequeños pero modernos.



La primera parte del vuelo, de México a Panamá no ha sido muy pesada, y, en general fuimos bien tratados. Cierto que nos invadió la duda de si una de las azafatas era mudita o simplemente imbécil, pero al final pudimos comprobar que nada más despegar se sentó en su rincón a limarse las uñas y, claro, con una tarea tan minuciosa e importante no podía perder su tiempo en dirigir la palabra a una chusma como menda y sus colegas. Eso nos relajó: ¡no somos invisibles, no somos invisibles!

Aparte de la señorita vinagreta limándose las uñas, el resto, bien. La otra aeromoza (tomen nota, ¿a qué esto si suena a años cincuenta?) nos obsequió con unos buenos platillos:



La entrada. Jamón, espárragos, vino chileno



El platillo principal: tortellini rellenos de ricotta sobre lecho de espinacas con queso gratinado, vino chileno. No es que sea la juerga, pero para lo que dan otras líneas en sus vuelos es un super lujazo.

La segunda parte del vuelo, siete horas desde Panamá a Rio es mucho mas plastazo, porque tienes que hacer soberbio esfuerzo para dormir algo (sale a las nueve de la noche de Panamá y llega a Rio a las seis de la mañana. Si no os salen las cuentas, queridos taruguetes, considerad, please, que hay dos horas de diferencia horaria entre ambas urbes)



El penoso despertar de Sorokin a eso de las cuatro de la mañana

Bueno, pues ya me callo y me voy al sobre, que mañana tengo que levantarme pronto (otra vez). En fin, que si los azares de la vida os llevan a tener que tomar un vuelo de Copa Airlines, que no os ofusquéis, que está bastante bien. Y si os toca la señorita vinagreta, pod favod, hacédle una pedorreta de mi parte.

Besotes

dimanche 26 septembre 2010

De tapas por Madrid siguiendo a los blogs amigos




Pues sí queridos amigos, contertulios, colegas, cobradores de la luz, carteros, vendedores de alfombras persas y cualquier otra persona de buen (o mal) gusto que de vez en cuando dedica algunos minutos de su valioso tiempo a leer las pequeñas peripecias que os cuento aquí, sin que me de el mínimo atisbo de vergüenza. Hoy, mientras me calmo del mal humor que me produce que 1) hace un tiempo totalmente podrido en Bruselas, y 2) el disco duro de mi iMac G5 acaba de negarse a seguir trabajando (escribo desde el portátil), os voy a contar que estuve de tapas por Madrid hace una semana. Y no en cualquier sitio. ¡No!. Me dediqué a seguir los consejos de dos de mis blogs amigos.

Lo de ir de tapas (pinchos, botanas, etc) ha pasado ya a ser bastante popular en toda Europa (otra cosa es la calidad de las tapas que te den, por ejemplo, en Rotterdam), pero las mejores las dan al sur de los Pirineos. Total, que esta vez me dije: "Sorokin, siempre vas de tapas a los mismos sitios cuando vas a Madrid. ¿por qué no pruebas los consejos que te dan en tus blogs amigos?" Así es que, me lancé al asunto.

En primer lugar, os confesaré que la foto de cabecera no pertenece a ningún lugar de tapas, sino al restaurante "El pescador" de la calle Lista. Es un señuelo para animaros a entrar en el blog. Astuto ¿eh?. No he ido nunca, pero tiene un aspecto de "tonerre", como dicen en Bélgica (los belgas consideran que "de tonerre" -de trueno- es algo muy bueno, vaya usted a saber por qué)

El primer sitio al que fui, fue "Estado puro", siguiendo las recomendaciones de Claudia Hernández en su blog "Bitácora culinaria":







Es un sitio muy de moda en Madrid. Está en la plaza de Cánovas, nada menos que al lado del Hotel Palace y del Ritz. Sus tapas son lo que podríamos llamar "de diseño". Al fin y al cabo su chef es discípulo de Ferrán Adriá. Yo me lancé sobre una cazoleta de lentejas con foie gras, combinación de sabores sorprendente, pero que cuando le pillas el tranquillo está muy bien. Lástima que para cuando lo entiendes ya se te ha acabado. Las croquetas de jamón, excelentes, me reconciliaron con mis gustos plebeyos. La carta de vinos muy buena. Es un sitio caro, pero, claro, está de moda.

El segundo sitio que fuí (otro día, no me toméis por un Pantagruel de vía estrecha) fue Casa Lucas, una recomendación de Viena en su blog "Sabores de Viena":




Está en la Cava Baja, muy cerquita de la Plaza Mayor, pero no está contaminado por el espíritu comercial de darle a los turistas unos calamares y cobrárselos como si fueran caviar que tienen muchos bares de la zona. Aquí el estilo es diferente del "Estado puro", más asequible para los paladares comunes y, además, las tapas son bastante más voluminosas, lo que es de agradecer si no te quieres ir a dormir con el estómago vacío. Yo, que había comido bastante a mediodía, probé una ensalada de queso de cabra con tomate y casi no puedo terminármela. En resumen, muy bien, y una carta de vinos excelente.

Y, ea, mi fin de semana no me dió para más. La próxima vez seguiré mis investigaciones. Por el momento, la semana que viene me voy a México. Espero hacer nuevas averiguaciones gastronómicas por allá. Ya os contaré

samedi 4 septembre 2010

Honfleur




He pasado unos días (pocos, lo que podríamos llamar un fin de semana largo) en Honfleur, mi rincón preferido de Normandía. Por si acaso no sabéis exactamente donde está (oye, digo "por si acaso", que no os estoy llamando incultos ni nada, queridos lectores, que ya oigo a algunos indignados protestando como "por quién nos has tomado", etc...). Pues digo, que en el caso extraordinariamente improbable que alguno no lo localice exactamente en el mapa, ahí va uno. Ya sé que es un mapa bastante confuso, pero se ve donde está Honfleur:



Como veis, está al ladito de Deauville-Trouville, donde va todo el parisinerío fino (por llamarlos educadamente), pero tiene un estilo totalmente diferente. A Honfleur van "loh artihtah", con un cierto toque contracultural -aunque algunos vayan en su yate-, etc. Para empezar, no tiene un paseo donde se pueden lucir los últimos modelos de coches y eso, a los de Deauville los puede matar de rabia. Honfleur hay que pateárselo. La llaman "la ciudad de los pintores", porque verdaderamente es muy pintoresca.

En el mero centro está "Le vieux basin" (la dársena vieja), que es lo que aparece en la foto de cobertura. Es una dársena, porque en el siglo XVIII, hartos de que cuando subía y bajaba la marea los barcos se quedaban en seco y aquello olía además que apestaba, construyeron una esclusa a la entrada del puerto que mantiene el nivel de la dársena constante. El conjunto de edificios que rodea el "vieux basin" es de lo más auténtico, gracias a que en 1944 se libró de los bombardeos aliados, que se machacaron Caen, Rouen, El Havre y otras ciudades de los alrededores.

Los edificios del lado Oeste de la dársena forman un conjunto totalmente caótico, de casas que se aguantan unas a otras, de diversas alturas y colores:



El lado Este es, en cambio, más armónico. Los edificios son más modernos (salvo la iglesia que se ve en el centro de la foto, que hoy es un museo de la marina):




A mí, ¿qué quréis que os diga? me gusta más el otro lado. Por otra parte, desde el apartamento que alquilé, en pleno lado este, sobre el restaurante "Le Vieux Honfleur" se veía perfectamente bien la animación y la movidilla del Oeste:




No os voy a decir cómo lo conseguí, que luego lo mismo me lo pisáis para la próxima vez, pero, encima no era caro. Bastante más barato que un hotel, y te lo alquilan por fines de semana o por semanas enteras. La ventaja sobre un hotel, además, es que puedes ir a la pescadería, comprarte unas ostras o un rodaballo y una botella de Muscadet-sur-lie, y te los haces tú mismo.




El inconveniente, obvia decirlo, queda muy claro en la foto siguiente:




En cualquier caso, si os ataca violentamente la pereza, que ya sé que fregar la vajilla es una tarea de titanes, Honfleur está lleno de restaurantes, bares, salones de té, brasseries, creperías, confiterías, etc. Mi preferida es "La petite China", un salón de té al lado de la dársena, donde te puedes beber veinte o treinta clases de infusiones, fascinantes pasteles, cafés, sandwiches, etc.



Y, si tenéis suerte y no os llueve mucho, podeis dar una paseo por las galerías de arte de la zona alta, por el museo de pintura impresionista, o, incluso si os gustan los libros, he descubierto una librería de viejo, "Le bouquiniste":




Donde, fijaos, queridos amiguetes, encontré un libro que me compré inmediatamente. Un tratado escolar de Historia de España, de 1923:



Me lo estoy leyendo. Es muy interesante ver cómo se enfocaban hace ochenta años todas las conocidas historias de Viriato, Indíbil y Mandonio, Numancia, etc...

Y vale, os dejo que me estoy poniendo plasta. Otro día os contaré más cosas





"Il peut pleuvoir" Jacques Brel

dimanche 15 août 2010

De peces, pescados, pescaderías y pescateros



Queridos amigos que me leéis (no sé si habrá alguno en este mes de Agosto hirviente o empapado -según donde se mire-). He pensado, cosa que a veces sucede aunque luego me duelen las dendritas por falta de costumbre, que los peces y sus subgéneros comestibles eran un tema adecuado para una cálida tarde de estío (queridas gentes del hemisferio sud, ya sé que ustedes estáis congelándoos, pero haced como si no, pensad en el próximo enero y disfrutad). Sirva el espléndido esturión de la foto, al que tienen en una pecera en los almacenes Gum de Moscú, como cobertura.

A mí, para qué voy a mentir, más que los peces me gustan los pescados, bien preparaditos, a la plancha, fritos, al horno, en espetones... pero ello no quiere decir que los ejemplares vivos no me plazcan, De hecho, hace años (bastantes, rediez), una novia me regaló una pecera con unos peces rojos que fueron inmediantemente bautizados como Zinoviev y Kamenev (cosas de la corta edad y el "Zeitgeist" de la época). Los pobres se acabaron suicidando una noche al saltar de la pecera mientras su confiado dueño (menda) dormía a pierna suelta. Desde entonces, sólo me intereso por los pescados que ya están preparados para ser consumidos, como dije antes.

Sobre el tema, os voy a mencionar dos libros que me han cambiado la vida. El primero es un incunable que no creo que se pueda encontrar fácilmente hoy en día. Lo compré en Veracruz y me enseñó muchas cosas, por ejemplo los diferentes nombres de los peces en cada sitio, amén de muchas interesantes recetas, como el Huachinango a la veracruzana y otras más:




El segundo lo compré en Londres, en "Borders" (por una vez no fué en Waterstone's). Este tal vez lo podáis encontrar. Es interesantísimo, analiza la historia de la pesca del bacalao desde un punto de vista histórico y sociológico. Cuenta, por ejemplo, que los "arrantzales" vascos llegaron a Terranova persiguiendo bacalaos mucho antes que Colón, pero que se callaron como muertos para que nadie les pisara la pesca:



Un tema que siempre me ha interesado y que no dejo de visitar si tengo tiempo cuando viajo, son las pescaderías. En otras entradas del blog ya os he puesto fotos de pescateras en Helsinki y en Cabo Verde. No las voy a repetir, que ya se está poniendo esta entrada pesadota y quedan como diez fotos. Por ejemplo:



Una pescadería en el mercado de Almaty (Kazakstán). Todavía sueño con la pescatera en algunas cálidas noches. Tan sonriente, tan inmortalizada, tan manifiestamente simpática, y eso que no le compré nada.



Una pescadería en Trouville (Normandía). Allá, tienen de todo, pensado sobre todo para los que vienen de París de fin de semana (Deauville-Trouville es un sitio tradicional para las vacaciones de los parisinos) y te lo preparan en una caja de frigolite, con hielo. Yo no iba de París, sino de Bruselas, pero a pesar de todo me vendieron un buen rodaballo y unas cigalas bien embaladas.



Vendiendo ostras de Colchester en la torre de Londres, al lado del Támesis. Deliciosas, válame Dios.




Un supernercado en Tokio. Como se ve, el contacto humano no es su fuerte. No se le puede decir al pescatero: "Ehhhh, Manué, no me pongah ese bisho, que tié el ojo podrío"




La pescadería de "Harrods", en Londres. Aunque no vayáis a comprar nada, una vez que hayais visto la horterada del monumento dedicado a Diana y a Dodo el Fayed, no dejéis de pasaros por los "food hall". Son espectaculares.





La boutique del bacalao, en Madrid. Nunca he entrado, pero siempre me ha gustado su aspecto exterior.




Y para terminar, he aquí la foto de una pescadería en Bruselas. Debéis imaginar qué nacionalidad tiene el propietario. Hay que decir que tomé la foto a los pocos días de la copa del mundo, no se pasa todo el año así.


Y nada más, creo que por hoy, ya está bien. Que paséis un buen fin de semana.




Fisherman Blues. The Waterboys

vendredi 30 juillet 2010

Ishtar y la muerte




I


La leyenda sumeria cuenta que el día que desapareció la muerte del jardín del eterno amanecer, los pájaros no animaron el mundo con sus trinos, los grillos y las cigarras enmudecieron, los mirtillos salvajes no volvieron a dar fruta y los crótalos de las serpientes cascabel entonaron una brutal monodia que helaba la sangre en las venas. Había desparecido la aventura y el interés. El mundo se volvió gris y opaco para siempre. Desde ese día, tampoco se volvió a ver a la bella Ishtar, la doncella que animaba el jardín con sus canciones y sus risas, iluminando los rincones más umbríos con su alegría, sus danzas y su perfume embriagador.

Mucho se inquietaron los sacerdotes de Ur y Caldea durante los siglos que siguieron a tan terrible evento, rezando a Marduk, jefe de los dioses, intentado ofrecerle sacrificios desde lo alto de los Zigurath (con resultado nulo, porque no había manera de ejecutar ni corderos ni cabritos ni prisioneros babilonios) (1) y pidiéndole que volviera la muerte, que no abandonara a su pueblo, que el más pipiolo tenía 768 años y estaban todos un poco hartos y cansados.


II

El oráculo había anunciado a sus padres, Sin, dios de la Luna, y Nannar, la Luna, que Ishtar iba a ser una ninfómana de mucho cuidado. A ellos –que eran bastante frígidos-, les horripiló la perspectiva, así que la depositaron siendo niña en el jardín del eterno amanecer, rodeada de cisnes, de brillantes mariposas, de ciervecillos saltarines, de aves canoras y otras cursilerías que se llevaban en ese tipo de edenes. Ni sombra de varón humano, ni centauro, ni tan siquiera un elfo. Y así creció Ishtar, feliz, hasta que un día empezó a sentir sensaciones extrañas en su cuerpo y en su espíritu. Quiso contárselo a los pajarillos, pero ni caso que le hacían, seguían con sus armoniosos trinos. Habló con los ciervos, pero se limitaron a mirarla con sus ojos tristes. Gritó al cielo. Tanto gritó, que la muerte que andaba ese día por allí, escuchó sus lamentos y fue a ver qué pasaba.

Ishtar, encantada de poder hablar con alguien por fin, le preguntó: Muerte, ¿qué me pasa? Siento que necesito amor, que mi cuerpo se retuerce por las noches, que mi alma sufre… dime, muerte, ¿qué es eso del amor? La muerte, completamente impresionada por la belleza de la doncella, la miró con sus ojos vacíos y le habló del significado del amor y de la muerte como culminación (2). Ishtar, fascinada, cayó en sus brazos, se fundió con ella y en su delirio volaron juntos hacia otra dimensión.

III

Siglos después, Marduk, el jefe de todos los dioses empezó a apiadarse de sus ancianos súbditos que, además, no le dejaban dormir a gusto, todo el día dando la brasa con sus oraciones y sus sahumerios. Encima maldecían como carreteros cada vez que el cuchillo se les rompía al ir a ajusticiar un carnero o una gallina. ¡Basta ya de tanta murga! –dijo- y llamó a la muerte a voz en cuello: ¡Muerteeeeeee! ¡ya estuvo suave! ¡llevas quince siglos retozando con Ishtar sin parar! ¡os va a dar algo! ¡venga, vuelve a la tierra, que te necesitan! ¡y tú, Ishtar, también! Y visto lo bien que se te da este rollo, te nombro diosa del amor y de la fertilidad. Hale, para abajo.


Epílogo


Aquel día, murieron doscientos millones de humanos de un tirón. Para organizarlo bien, la muerte montó un diluvio universal que no dejó títere con cabeza (3) Ishtar se dedicó a lo suyo, pero siempre reconoció que nunca lo pasó con nadie como lo pasó cuando estuvo muerta (4)

Notas:


(1) Lo que representaba un engorro, porque había que alimentar cada vez a mas prisioneros y no había forma de matar gallinas ni pollos.

(2) La muerte ya sabía que, muchos siglos después, Georges Bataille iba a escribir cosas parecidas.

(3) Algunos autores aseguran que sobrevivió un tal Noé, pero este extremo está sin confirmar.

(4) De ahí viene el dicho: ¡Lo he pasado de muerte!

lundi 19 juillet 2010

Expiación y despiste




Expiación, como todos sabéis, queridos amigos que me escucháis (es que yo ya me oigo disertando en mitad de la plaza de mi pueblo), es una gran novela de Ian MacEwan, que es ese señor que aparece en la foto de cobertura, con esa cara de profesor de matemáticas. Despiste, es el mío, y ahora os explico por qué.

Me habían regalado hace años (no voy a decir quien, que luego todo se sabe, las paredes oyen y los ordenatas son una ventana abierta) la versión castellana, de editorial Anagrama. Desgraciadamente, por un error, la puse en la estantería donde están los libros que 1) ya he leído, ó, 2) no pienso leerlos jamás. Hela aquí, tan ricamente archivada:



Pero hete aquí, Cide Hamete Benengeli, que en uno de mis frecuentes viajes a Londres, pasé según costumbre por Waterstone's de Cambridge Circus antes de ir a calmar mi sed en los pubs de Soho. Siempre sigo los consejos de "Waterstone's recommends, etc, etc" y vi que recomendaba una novela llamada "atonement", de MacEwan. ¡Sielos!, me la compré, qué diablos, sin pensar que "atonement" quiere exactamente decir "expiación" en castellano. Es que uno es un ceporro. Total, que la puse en la estantería donde tengo los libros cuya lectura debe ser inmediata (o casi):




Pasaron los dias, pasaron las semanas, como decía Apollinaire en su famoso poema, y ambos ejemplares siguieron cada uno en su cómodo nicho. Si los hubiera mirado de cerca me habría apercibido que eran el mismo libro, como puede verse:





En fin, abrevio, al fin me he leído el libro en su versión original y me ha impresionado un montón. (prefiero las versiones originales si conozco la lengua en cuestión, o sea, en inglés y francés). Os lo recomiendo si no lo habéis leído. Han hecho una peli, que tambien he visto y que considero un insulto a la novela de Mac Ewan. No os voy a contar "spoilers" como dicen en la Wiki, pero toda la enorme tensión dramática, angustiosa, un crescendo loco de la primera parte del libro se convierte en una historieta sin gracia. El drama de las tropas británicas en su retirada hacia Dunquerque, llena de momentos terribles, trágicos, que te hacen casi saltar las lágrimas de la segunda parte, deviene en la peli, casi casi como un veraneo en Benidorm de unos cuantos gamberros ingleses borrachos. De verdad, horrible. Lo único que salva el film, es el discurso que se marca Vanessa Redgrave al final.

mardi 13 juillet 2010

Albacete existe



Llevo años tratando de explicarle a diversos amigotes y colegas sajones, anglos, valacos, vénetos, padanos, frisios, occitanos, ardeneses, suabos, carintios, reto rumanos, kosovares, etc.. dónde está un sitio llamado Albacete, describiendo con pelos y señales la llanura manchega, contando que es una ciudad a mitad de camino entre Madrid y Alicante, donde la gente para a ejem...(ya lo dice la desconsiderada rima: "Albacete, c_g_ y vete"). Lo único que he recibido son miradas escépticas y algún comentario entre dientes sobre antiguas leyendas del Marqués de Villena.

Y.. resulta que la solución era bien sencilla: conseguir que un chaval albaceteño metiera el gol que le ha supuesto a España ganar el mundial de fútbol. Gracias, Andresico, has puesto Albacete en el mapa. ¡Cómo no se nos habría ocurrido antes!

dimanche 4 juillet 2010

Finlandia, el mundial de fútbol de 2006 y alguna pequeña anécdota





Ya sé que me vais a criticar por traer a cuento cualquier tontuna para empezar un post, pero todo tiene su explicación (o casi todo, vaya). De acuerdo que lo de los comecalcetines estaba bastante traido por los pelánganos para hablar de Cabo Verde, pero oye, esas son cosas del "stream of consciuosness" que decía James Joyce. Bueno, y ahora que ya he quedado como un pedante, paso a contaros qué tiene que ver Finlandia con el mundial de 2006.

El día que eliminaron a España en el mundial de 2006, hallábame yo, por motivos de curro en Rauma, una pequeña ciudad de Finlandia, que aunque no os suene, es patrimonio de la humanidad. Tiene unas casas de madera muy apañadas en la ciudad vieja, y algún que otro museo:






Tras una agotadora jornada de trabajo (exagero, claro), el día de autos nos volvimos al hotel mis colegas (un italiano y un ucraniano) y yo. Ambos insistieron en que íbamos a ver el partido en el Bar del Hotel. Ea, dije yo, si se empeñan, vale. El Bar estaba a rebosar de gente. Tras las primeras cervezotas, España marca un gol a Francia. Un servidor, que estaba enardecido por las cervezas gritó: ¡¡¡GOL!!!. La gente me lanzó miradas torvas que no interpreté correctamente, pensé "cómo son estos finlandeses, debe ser porque he gritado". Pero al rato, marca Francia no una, sino dos veces y el Bar entero estalló en gritos de júbilo lanzándome miradas de conmiseración. Luego me enteré que todos eran franceses que estaban trabajando en una contrata cerca de Rauma. En fin, un tropezón cualquiera da en la vida. Desde entonces, mantengo un digno silencio en todos los partidos de fútbol, aunque esté en la soledad de mi salón.

Por lo demás, Rauma es una ciudad interesante, sin exagerar. Lo más curioso es que en el Supermercado del pueblo tenían "Finca Sobreño", vino de Toro, un vino que me gusta un montón. Sólo lo he encontrado en el "Eroski" de Albacete, en el "Eurowines" de Bruselas y ahí, en Rauma.

Rauma está atravesada por canales y riachuelos, como el que veis aquí:




Pero, tranquilos no son finlandesas bañándose, es una escultura, pero ¿a que da el pego?

A la vuelta de Rauma, pasé por Helsinki, una ciudad agradable (tuve la suerte de que hizo un tiempo excelente). Si vais a ver a Santa Claus algún invierno de estos, cosa que se está poniendo de moda en ciertos círculos, no dejéis de pasar por Helsinki (aunque en invierno debe hacer un frío que te desuella los intestinos). Los finlandeses son serios, pero acogedores. Yo tengo excelentes amigos de ahí, como mi amigote Jorma que me enseñó las palabras mágicas en finlandés: "Sátana, Pérkele, Vittu". Probad a decírselas a algún finlandés y observad con temperamento de antropólogo como salta horrorizado mientras se tapa las orejas. Si es una finlandesa, todavía mejor. La verdad es que no sé qué quieren decir, nadie -ni siquiera mi amigo Jorma- ha consentido en explicarme su significado. Debe ser algo terrible.






Foto curiosa del mercado de Helsinki donde, como se ve, las cerezas las venden por litros, no por kilos.




En esta otra, se ve que el pescado se vende en un barco, cosa que sería lógica, si no fuera porque ya está seco y ahumado

Vale, ya me callo, que para un domingo está bien de dar la brasa, pero en serio, Finlandia es un país interesante y la gente es seria, pero agradable.

Besotes a tod@s