El piloto no nos había avisado de nada. No. A saber si se habría dormido, pero de improviso, el avión golpeó el suelo con mucha fuerza. ¡Plom! ¡Cataplom! pegó varios saltos, arriba, abajo. Mi whisky saltó por los aires con gran sentimiento por mi parte. Algunos pasajeros gritaban, un poco alarmados. Pudimos ver que se abría una grieta en el lado izquierdo del fuselaje, y al otro lado, la pista del aeropuerto (cosa que siempre es mas tranquilizadora que si desde el agujero lo que se ve es la catedral de Colonia, por un poner). Por fin, tras dar varios tumbos se detuvo. Los altavoces empezaron la retahila de "gracias por haber volado con Sabena, esperamos verles, etc, etc..." La gente estaba un poco nerviosa, corriendo hacia la grieta, pero yo, que soy un gentleman, me lo tomé con flema. Cogí mi paraguas y mi sombrero hongo y con toda la calma del mundo salí por la puerta, ni grieta ni narices. Tarareaba entre dientes "What a wonderful day" de Louis Amstrong cuando oí una explosión a mi espalda, pero, oyesss, un caballero no se vuelve a ver esas cosas, que luego se convierte en estatua de sal.
Unos metros delante de mí, caminaba una maciza que estaba sentada en la fila de al lado. Morena, ágil, con unos movimientos felinos, la tez bronceada (el cuerpo ¡ay!, el cuerpo no lo sé), los ojos casi amarillos y las pupilas casi verticales. Aceleré el paso y me puse a su altura: "Glorious day, isn't it?, the sun is shining, it's warm..." Me miró con desprecio. Sus pupilas se hicieron más estrechas y esbozó una mueca que dejó ver dos afilados colmillos... Ya sé, ya sé, amables lectores que estáis esperando que de repente se convierta en una pantera o algo así y que salte sobre mi gañote y me descuartice... pues sus fastidiáis, os quedáis con dos palmos de narices. Que simplemente siguió andando sin mirar. Yo también seguí mi camino.
En la terminal me estaba esperando Ban Ki-Moon, que me sonrió y me dijo "¡Gimme five"!. Chocamos las palmas de las manos. Pero, acto seguido me tuve que ir al servicio, ya no podía aguantar mas. Y allí, sucedió la tragedia: el grifo se rompió; mi sombrero, mi traje se llenaron de agua, empecé a llorar...
Y eso ha sido todo, Doctor. Por favor, ¿le importaría aflojarme esta camisa que me ha puesto que no me deja mover las manos?. Me pica la nariz y tengo que rascarme. Es como si me desgarraran por dentro...
NOTA del sanatorio: El paciente Claudio Sorokin, también conocido por "el Claudillo" apareció al día siguiente de su relato, delirando y con huellas de garras en todo su cuerpo. Repetía "¡Hola, soy Edu, feliz Navidad" una y otra vez. Mandamos analizar las huellas que llenaban su cuerpo. Parecían de pantera, pero oyess, vaya una leche, salvo algunos amables lectores del blog, nadie se cree que hubiera un pantera suelta en pleno Luxemburgo.
Queridos amigos, parientes, deudos, allegados, primos, compadres, comadres y demás gente que circula por el planeta bloguero y tiene el extraordinario buen gusto de leer esta especie de tontunas que, de cuando en vez (ya os explicaré por qué lo digo al revés) escribo para desaburrirme (yo tenía un profesor que decía que aburrirse viene de burro) pues eso, que quiero salir de esa condición burril. Decía que, queridos etc, etc (no voy a repetir todo, que se me van a quemar las lentejas que tengo en la lumbre), acabo de llegar de México. O como dirían mis cuates: "recién me regresé de Méééxico". Pues sí, he estado en México unos días. Cortos días. Ya os contaré más cosas, pero hoy, os voy a hablar (a platicar, quíhubole) del restaurante al que me llevaron mis compadres en México (ojo, para los no iniciados: México es la capital de la República. Lo demás es eso, "la república")
Mis compadres me llevaron a lo que se supone que es el mejor restaurante de México, llámase "San Angel Inn". A ver cómo lo pronunciáis: no me lo pronunciéis todo seguido, porque va a parecer que se trata de un ángel pequeñito: San angelín. Así es que, tomad aire levemente entre Angel e Inn. Venga, una dos y tres: San Angel (respirad un pelín) INN. Vale. Ya sé que se hubiera podido llamar "la Posada de San Angel", pero el nombre no lo he inventado yo. Es una hacienda colonial magnífica. No tengo otra palabra. Está -como su nombre indica- en San Angel, cerca de Coyoacán, y al ladito mismo del estudio de Diego Rivera. Sólo verlo, ya vale la pena, pero además se come rebién. Padrísisísimo (que se note que vengo de allá)
Como toda hacienda que se precie, tiene su capilla y todo:
Y unos salones principescos:
Aparte las comidas tipo internacional, hay platos totalmente mexicanos. Pedimos como entrada unos ostiones al gratín (o sea, ostras, no se me escandalice el público. Se llaman así en México) y, unas crepas de Huitlacoche. El huitlacoche es un hongo que crece en las espigas de maíz. Si eso te pasa en las llanuras de Albacete, se te joroba el maíz y te echas a llorar. Adiós maíz. Pero en México se come y está bueno, de verdad.
Crepas de huitlacoche
Con lo que no me atreví es con los escamoles. Los escamoles son huevos de hormiga. Sí, como suena, huevos de hormiga. He prometido que la próxima vez los voy a probar (también es cierto que más de una promesa he roto en la vida) . En mis tiempos mexicanos comí saltamontes en Oaxaca, una especie de rata (Tepezcuintle) y alguna otra cosilla simpática, pero no había probado nunca los escamoles. Para empezar, son muy caros (os imagináis, sacándole los huevos a una hormiga) y no los tienen en casi ningún sitio.
En fin, que lo pasé muy bien. Ya os seguiré contando más cosas de México.
Post Scriptum de Octubre 2010: Un nuevo viaje me ha descubierto dos nuevos restaurantes de gran nivel:
Está haciendo furor en Bruselas en estos días la exposición “Frida Kahlo y su mundo” en el Palacio de Bellas Artes. Va a durar hasta el 18 de Abril, pero no sé si quedan plazas ya para verla. Y digo lo de “si quedan plazas”, porque ha tenido tanto éxito que es necesario reservar con bastante antelación y la duración de la visita está limitada a una hora. Oye, no es que no se pueda ver en una hora, porque no hay muchos cuadros: unos veinticinco mas unos pocos dibujos, pero fastidia bastante que cuando estás dentro, disfrutando, apreciando, discutiendo y tal, aparezca un tipo bastante fornido y te diga que ¡hale!, que a la calle y no acepte ningún tipo de discusión.
Nosotros, íbamos un grupo de gente en visita organizada, con lo cual, reunir todo el mundo a la entrada de la exposición es bastante laborioso: que si uno llega tarde, que si otro no estaba en la lista, que si ¡ay madre mía que tengo que hacer pis!, que si dejas el abrigo en el guardarropa y tal (¡cuidado que no se caiga la bufanda, madame!), acabas entrando con veinte minutos de retraso sobre el horario previsto; pero para salir no hay piedad: tienes que irte a tu hora, con lo que la visita se reduce a unos cuarenta minutos.
Por lo menos, hice unas cuantas fotos subrepticiamente, lo que está totalmente prohibido, pero me dio muchísimo gusto. Es que uno es un pirata. Unas pocas, porque en cuanto se dio cuenta el cómitre me dijo que ni hablar, que no se podía. En fin, ahí van unas pocas. El resto van en el texto en inglés, para no repetirme.
"Autorretrato con changuito"
"Retrato de Alicia Galant". Una de sus primeras obras, con un sabor muy clásico
La exposición en sí misma, no está mal. Aunque no tiene muchos cuadros, tiene algunos de los más conocidos, como el “autorretrato con changuito” o “la columna rota” y, desde luego te acerca bastante al sentimiento opresivo de angustia que llenó la vida de Frida. Yo, aunque había leído mucho sobre ella, había visto fotos de sus cuadros (y desde luego vi la peli que protagonizó Selma Hayek), nunca había visto una pintura suya en vivo y en directo. Me sorprendió un poco que todas las pinturas son bastante chicas y trabajadas con pincelitos muy finos en general. Bueno, visto que Diego Ribera pintaba enormes murales, Frida debió pintar cuadros pequeños para compensar. De todas formas, si todavía tenéis la oportunidad, los que andáis por Bruselas, id a verla, porque vale la pena.
Truco: la cámara digital, en el bolsillo, montada y sin flash. Mirad con cuidado a ver si el cuidador anda cerca y ¡zas! Sacad la cámara rápidamente y foto que te crió. Da mucho gusto ser un trasgresor. Y si te pillan, abres unos ojos muy redondos y dices “Ah, bon, on ne peut pas?”.
English Text :
These days is having a big success in Brussels the exhibition “Frida Kahlo y su mundo” (Frida Kahlo and her World) in the Centre for Fine Arts (rue Ravenstein). The exhibition is going to be open until April, 18, but I do not know if there are still tickets available. I say that because the success has been so important that the tickets have to be booked quite in advance and the duration of the visit is limited to one hour. It is true that the exhibition can be seen in one hour’s time: there are not so many paintings (about twenty five plus a couple of drawings), but it is quite appalling that when you are inside, looking, appreciating and commenting with your friends, appears a big bloke and tells you that come on! out!, without accepting any discussion.
I went to the thing with an organised party, which means that collecting all the people at the entry is quite complicated: one guy is late, a lady is not in the list, someone needs to take a leak urgently (Oh, my God, I need to pee!), then you leave your coat in the cloakroom (careful, lady, there is a scarf inside the sleeve!), etc, so you end by entering the exhibition twenty minutes late, but you have to leave it at the hour sharp. That is; the visit is in fact reduced to some forty minutes.
Well, at least, I took some pictures illegally (it is absolutely forbidden), but this gave me a big satisfaction (I proudly felt like an outlaw). Not many, because when the controller saw me, he came quickly to avoid my criminal action. Anyway, here are just a couple of them. You can see two others inside the text in Spanish:
"Sin esperanza" (hopeless)
"Retrato de Luther Burbank" (come on, guys, you can translate that yourselves)
The exhibition in itself is quite interesting. Even if there are not many, the best known paintings are there, like “autorretrato con changuito” (self-portrait with monkey) or “la columna rota” (the broken back-bone) and of course, you can feel the despair and anguish that were harassing Frida’s life. I had read quite a lot about her, her life and works since my Mexican times (and of course, I saw the film with Selma Hayek in Frida’s role), but I had never seen any of her paintings live; only photographs. I was a bit surprised that all the paintings were small sized and that in general, she uses a very fine brush for painting. May be is a compensation because Diego Rivera painted huge murals. Anyway, if you are around before the closing date, try to attend the exhibition. It is worth to see.
And a last advice: keep the digital camera in your pocket, “on”, set to high "ISO" and with the flash disconnected. Look to see if the guardian is not near and… Slash! Take the picture quickly. It is very rewarding being an outlaw. And if you are caught, open a very round, naïf, eyes and say: “Ah, bon, on ne peut pas?”.
Exposición “Frida Kahlo y su mundo” 16.01 > 18.04.2010
Palais des Beux Arts, Bruxelles
Rue Ravenstein. 23
Lila Down. Paloma negra (de la banda sonora de “Frida”)
A SOROKIN LO ESCANEA UNA POLICIA IMPERTURBABLE-UNA MALETA QUE SE ESFUMA-UN HOTEL DE POSTIN REVOLUCIONARIO-¿DONDE COMPRAR CAMISETAS Y CALCETINES EN MOSCU? ¡EN EL METRO!
Queridos y amables lectores, ayer, mientras terminaba mi última botella de Russki Standart Vodka, me vino a la memoria el aeropuerto de Domodedovo (que es donde la compré, pardiez, que la memoria a veces hace cosas más o menos lógicas). Domodedovo (pronunciad "Damadiédava" para impresionar a vuestros interlocutores: Una de dos, o pensarán que sois unas personas muy viajadas o que sois unos soplagaitas; vosotros veréis de acuerdo con la cara que os pongan). Pues decía, que Domodedovo es el tercer (o cuarto, no sé, vamos el más nuevo) aeropuerto de Moscú. Está más lejos que Sheremetievo, pero tiene la ventaja que hay menos tráfico desde el centro y se tarda menos en llegar. ¡La de uñas de los pies que me he comido -las de las manos ya totalmente rapadas- en el taxi viendo que, a pesar de salir con cuatro horas de margen, iba a perder el avión por culpa de los monstruosos embotellamientos que hay en la ruta a Sheremetievo!.
Pues bien, en cierto momento hice como todo el mundo, coger los vuelos Bruselas-Moscú directos a Domodedovo. El control de pasaportes va más rápido también que en el otro aeropuerto, y los controles de objetos metálicos lo llevan unas mujeres policía, francamente de bastante buen ver, que cachean a todo el mundo -sea del sexo edad o condición que sea- tras pasar el arco detector. No es desagradable. No. Pero un día, que viajaba en "business" porque venía de otro viaje más largo, en vez de mis chicas policía, me hicieron pasar por un extraño ingenio que parecía un desmaterializador de "Star Trek". Al otro lado, la señorita guardia miraba una pantalla con ojos frios y calculadores. Pasé, me miró. Sus ojos no traslucieron ninguna emoción. Ahora ¡meses después! he comprendido que era un escáner de esos que te dejan en porretas puras y desde entonces no hago más que intentar recordar y descifrar la cara de la bella policía rusa. ¿Qué pensó? ¿Qué sintió? Aggggghhh. El recuerdo me corroe.
En otra ocasión, en Domodedovo me perdieron la maleta. Vamos, no me la perdieron, hubo otro pasajero que decidió que mi maleta era la suya y viceversa. Hasta que se dió cuenta pasó un día entero. El problema en un caso así es que todo el mundo se sacude la culpa. La línea aérea dice que verdes las han segado, que ella te ha llevado tu maleta y el aeropuerto dice que tampoco tienen nada que ver. Desde entonces, mi maleta está llena de pegatinas para que a nadie se le ocurra pensar que es la suya:
La "nueva" maleta de Sorokin pasando el control de rayos X
El caso es que te encuentras en Moscú con lo puesto y con la vaga promesa de que en veinticuatro horas van a tratar de encontrarla. Menos mal que en el hotel Metropol, que es donde tenía habitación, me dieron un cepillo de dientes y un peine. Por cierto, si tenéis la oportunidad cuando estéis en Moscú, no dejéis de visitar el Metropol aunque no os alojéis en él. Es un hotel cargado de historia, aparte de bello y decadente (Lenin tuvo su cuartel general en el Metropol durante un par de años), está al lado del teatro Bolshoi y a un tiro de piedra de la Plaza Roja.
Y, por si acaso (que el gran espíritu no lo permita) os encontráis en la misma situación que yo, sin maleta y gimoteando, no cometáis el error de ira a comprar una muda a cualquier gran almacén, como el Gum o el Tsum, que la vais a pagar a precio de cabello púbico de cocotte de luxe; id ¡al metro! Yes sir, en los pasos subterráneos de varias estaciones de metro hay cientos de tiendas de ocasión que tienen de todo. Ya sé, que no hablan más que ruso, pero para eso están los deditos, para señalar lo que quieres.
Para vuestra tranquilidad, amables lectores y queridos amigos que os preocupáis por mí: la maleta apareció al día siguiente. Besotes
"Una mosca muy cristiana, católica apostólica romana, se comió a un elefante, que de religión era protestante. Moraleja: Hay que ver las tragaderas de algunos católicos de veras"
(Cancioncilla popular)
La historia me la contó un amigo. Estábamos sentados en un restaurante de Sofia dando buena cuenta de dos ensaladas Chopska(1) bien regadas con Moskatova Rakya, como mandan los cánones. La conversación iba de un lado para otro, como sucede cuando la gente tiene ganas de hablar y contar cosas. Hablando de libracos, salió Vercors y su libro "les animaux dénaturés", con lo cual y, como es lógico, se planteó el tema de si los animales tienen alma. Interesante tema, viejo de varios siglos.
Mi amigo, apurando la segunda copa de rakya, me dijo: Ecoute! (es un vicio de los franceses, siempre les da por hablar en su lengua, pero traduzco al español a partir de este punto), un día, hurgando en una librería de viejo en el Grund de Luxemburgo(2) encontré un volumen encuadernado en piel de becerro y escrito en caracteres rúnicos, muy chulo el libro. Lo abrí, y de su interior se deslizó un pergamino también escrito en los mismos signos. Lo compré y me lo llevé a casa. Como sabes, soy un experto en rúnico, así es que lo leí con atención. Y esto es lo que relataba:
"Soy Snorri Gustafson, hijo de Gustaf Snorrison. Escribo esto para descargar mi alma de culpa y que el altísimo me perdone. Soy farero. Vivo solo en el faro de X... desde hace años, con la única compañía del viento y las tormentas. Sólo me traje un libro: "la sombra del viento", de Carlos Ruiz Zafón(3), pero no hay dios que lo aguante, lo he leído una vez y por poco me da un pataflús de puro asco. En la radio, a veces consigo oir alguna canción de Georgie Dann, pero tampoco me da ningun gusto. Un día, ella vino, volando hacia mí, mientras yo lavaba mi escudilla de peltre. Vino con un buzzz amigable. Se posó en mi mano. La miré. Me miró. Nos comprendimos, ella también estaba sola. Desde entonces, Fuencisla -que ese era su nombre- y yo, vivimos una historia de amor. Yo era feliz, y ella -creo- tambien. Pero un dia, sucedió algo terrible. Me levanté tras una noche de tormenta y ella no estaba. Inquieto, fuí a la cocina y ¡oh, Dios bendito y misericordioso! la vi, la vi, acoplada con un macho de su especie... el horror me invadió, los celos, el odio, no pude sopreponerme... cogí el atizáculo(4)..."
Ahí, me dijo mi amigo, se acaba el relato del pergamino, pero intrigado, busqué en las hemerotecas y, al fin, encontré una reseña de un suceso acaecido en el faro de X... hace muchos años. Ante el silencio del farero, se desplazó un equipo de búsqueda y encontraron un cadáver con una pala matamoscas en la mano. Lo increíble es que por la posición de la misma, diríase que se había suicidado a golpes de pala...
Como podéis imaginar, amigotes, no me creí una palabra de lo que contaba mi amigo, así que pedimos una botella de Mavrud tinto y nos olvidamos del caso.
Notas:
(1) : Chopska, ensalada típica de Sofia con tomate, pepino todo cortado en daditos y cubierto de queso rallado fresco. (2) : Claramente, una trola. En el Grund de Luxemburgo hay un montón de bares, pero no he visto ni una sola librería. (3) : Inconsistencia temporal, "la sombra del viento" es ciertamente un bodrio, pero no estaba publicada en el tiempo al que se refiere el pergamino. (4) : Atizáculo: pala matamoscas
"La Tierra, planeta azul, en el que astrónomos entusiastas captan la luz de estrellas en los confines del espacio.
La Tierra, planeta azul, en el que un cosmonauta, desde la ventana de su nave, enumera los continentes de las geografías de su niñez.
La Tierra, planeta azul, en el que un dictador celebra la Navidad en familia, mientras que millares de cuerpos arden en los hornos crematorios.
La Tierra, planeta azul, en el que, descolgándose con estruendo del casquete polar, un iceberg azulado comienza su largo periplo oceánico.
La Tierra, planeta azul, en el que dieciséis familias han acumulado más riquezas que cuarentayocho paises pobres.
...."
Hubert Reeves: "La Tierra, planeta azul", introducción a su libro "Chroniques du ciel et de la vie". La traducción es mía, así como la selección de los versículos (hay más). Echadme la culpa si no os gusta.
Bueno, queridos lectores, no sé si conocéis a Hubert Reeves. Reeves es un divulgador científico, pero al mismo tiempo es un ecologista convencido. Podéis estar de acuerdo o no con lo que dice, pero al menos es interesante conocerlo porque los temas que trata están a la orden del día, sobre todo después del fiasco de Copenhague. Desde luego, para leerlo no es necesario comulgar con todos sus postulados (por ejemplo, a mí lo del vegetarianismo no me acaba de calar. Oyesss, un buen jamoncito de Jabugo es algo que te eleva a una categoría anímica superior). Pero, insisto, vale la pena leerlo. Además, es ameno, conciso y fácil de leer. Yo acabo de terminar "Chroniques du ciel et de la vie", Editions du Seuil. Antes había leído "Crónicas de los átomos y de las galaxias", en español, en el libro de bolsillo de Alianza Editorial.
Si no os gusta podéis criticarme, cosa que presta un montón, como dicen en Asturias.
El diaporama que os pongo a continuación está un poco traido por los pelánganos, pero en fin, ahí va. Las fotos son sorokinescas. No os digo de quién es la música, así podéis adivinarlo. Eso sí el autor no pertenece a la SGAE, tranquilo, Ramoncín.
Anoche, queridos amigos, se me apareció en sueños el arcángel San Miguel. Bueno, en realidad, no sé si era el arcángel San Miguel o el espíritu de Doña Emilia Pardo Bazán. Es que yo, en sueños, soy un poco corto de vista. Además, no sueño en colores, joroba. Me han dicho que eso es muy malo y que denota no sé qué maldad de espíritu, o del intestino grueso, o algo así. Pero que no, que no sueño en colores. En fin, fuere quien fuere mi aparición me dijo con voz tronante: "SOOOROOOOKIN, tienes a tu público abandonado, no les cuentas nada desde hace la tira de tieeeempo". Me disculpé como pude: "perdón, Doña Emilia, o Don Miguel, o quien sea,.... es que soy un despistado, me distraigo... ayer sin ir más lejos puse la cafetera y se me olvidó cambiar el café del día anterior, o sea que bebí recuelo, eso sí, con leche". Pero bueno el caso es que la aparición tenía razón, así que voy a tratar de remediarlo, amigotes.
Os voy a contar lo de la Garota de Ipanema. Ya sé, es una canción, claro, pero además es un bar de lo más chulo en Ipanema. Ipanema es lo más "chic" de Rio. Está al lado de Copacabana, pero se nota enseguida la diferencia: en Ipanema hay más pasta (lana, cuartos, dinero) y mejores sitios para tomar una copa y cenar, etc.. "A Garota de Ipanema" es un sitio donde se supone que calmaban su sed Tom Jobim y Vinicius de Moraes, o por lo menos, se llama así en honor a su famosa canción.
Comer, lo que se dice comer, pues no es que se coma especialmente bien, pero tiene ambientillo. Y bueno, mi colega Frank tuvo que dar la nota otra vez. Pidió una pizza. El camarero le dijo "pequena", pero Frank, indignado respondió "No, a big one". Total, que con toda su humanidad no se la pudo acabar:
La sorna del camarero y la sonrisa de conejo de Frank cuando devolvió media pizza no se pueden describir. Pero, ea, eso son cosas que pasan. Nosotros creímos -o alguien nos dijo- que había música en directo. El día que fuimos, la música (y los bailes) estaban en la calle, no en el bar. Como teníamos una mesa al lado de la calle nos vimos unas capoeiras de lo más fino. Podéis ver en el vídeo que los artistas tiene que disputarse el sitio con coches, autobuses y gente que pasa. Pero nadie se altera.
Queridos amigos, me he enterado que ha habido casi un centenar de muertos en el estado de Rio de Janeiro a causa de las lluvias. Unos en Angra dos Reis, sepultados por un corrimiento de tierras; otros en las favelas de Rio. En esas circunstancias, abandono el espíritu jocoso y "nonchalant" de este blog para manifestar mis condolencias a las familias de las víctimas. Es fácil culpar a la naturaleza de estos desastres, pero quien haya visto las favelas de Rio (desde lejos, que no me voy a tirar pegotes. La foto de la favela de Cantagalo está tomada desde el hotel, en Copacabana), se da cuenta que están expuestas a cualquier percance, tan frágiles, construidas con materiales de chichinabo en las faldas de la montaña.
He borrado consecuentemente mi post anterior, ya que me ha parecido una frivolidad en esta situación.
Queridos amigotes y otras gentes de diversas extracciones y procedencias que tenéis el extraordinario buen gusto de leer mis crónicas. Interrumpo por un momento el apasionante relato de los sucesos que me acontecieron en Brasil la semana pasada (prometo retomar el hilo en la próxima entrada, no os creáis que os voy a dejar así, a dos velas) para poneros unas fotos de la gran nevada que ha casi-casi colapsado Bruselas, cancelado no sé cuantos vuelos y metido a los Eurostar en el garaje. Como dirían los British: ¡El Eurostar no funciona: el continente está aislado!
Y como ya imagino algunos maliciosos diciendo eso de que "¿no decían que el calentamiento global amenazaba el planeta, etc?", os recuerdo que uno de los efectos del calentamiento global, puede ser que Europa se congele. Si el Artico se calienta, la corriente del Golfo -que es la que nos tiene calentitos- se puede parar, y, hale, a pasar frio.
En fin, en la próxima entrada volveré al calor de Brasil. Entre tanto, FELICES FIESTAS a todos
Queridos amigos que me leéis (vaya paciencia la vuestra) desde los seis continentes del planeta (Ya, ya sé que antes eran cinco, ya os explicaré otro día por qué ahora son seis). Acabo de volver de Rio de Janeiro y debo decir que me ha gustado un chingo, como dirían mis cuates mexicanos. Y eso, a pesar de que me ha llovido durante casi toda la semana. Me ha encantado cómo se toman la vida los cariocas, la belleza de Rio, y otros lugares comunes (no por comunes menos ciertos) como lo macizas que están las garotas, etc. Véanse, por ejemplo, las tres garotas que os he puesto en el encabezamiento, que se han quedado casi petrificadas mirando la fascinante playa de Copacabana (la foto me costó diez reales, porque el artista me sorprendió cámara en mano y preferí no discutir)
En cuanto al carácter de los cariocas, os contaré lo que nos pasó una mañana al salir del hotel. Llovía y queríamos coger un taxi. En la puerta del hotel generalmente había taxis sin ningún signo exterior que los identifique, pero ese día no había ninguno, así que nos paramos en la puerta esperando que apareciera uno. Llegó uno, se paró delante y, en menos de lo que cuesta contarlo, nos zambullimos dentro. Mis coleguis, un francés y un belga habían decidido desde el principio que quien hablaba era Sorokin, así que le dije en mi penoso portuñol al conductor dónde queríamos ir. Pero, ¡maldición! el tipo me contestó y yo no comprendí ni taba. Como me lo decía sonriendo, pensé que era algún comentario simpático, pero nada, que el hombre no arrancaba. Por fin, vino el portero del hotel e iluminó nuestros tarugos cerebros: era un coche privado, no un taxi. Ya me diréis, si a vosotros se os suben tres extranjeros de repente en el coche, ibáis a reaccionar tan relajados. Y eso que mi colega Frank puede pesar dos o trescientos kilos:
Aquí aparece entregado a su deporte favorito. Le he borrado la cara, no vaya a ser que lo vea su santa esposa y descubra que no ha respetado la dieta durante el viaje. El restaurante de la foto se llama "Carretâo", está en Copacabana y según te sientas empiezan a desfilar camareros con espetones llenos de diversas carnes, hasta que sales rodando de la mesa. Ya os contaré más otro día.
La ferme de Rochehaut, para qué os voy a decir otra cosa, está en Rochehaut. Ya sé, ya sé que me vais a decir que para ese viaje no hacen falta alforjas, os oigo murmurando que si su nombre reza "de Rochehaut" es porque estará en tal lugar. Pues no, caramba. ¿"La Almunia de Doña Godina", por ejemplo, está en "Doña Godina"?, ¡No!, que está en Zaragoza... luego la partícula "de", no siempre es un indicio locativo. Cierto, que es fácil deducir por el contexto si "de" es locativo o es genitivo... pero, ahí va una más bien complicada: "Puebla de Zaragoza" ¿Está en Zaragoza? ¿Eh?. Pues os habéis colado, porque es la capital del estado de Puebla, en México. Lo de "Zaragoza" hace referencia el general Ignacio Zaragoza, que le dió una buena soba al ejército francés un cinco de Mayo hace... no sé, un chingo de años.
Bueno, que se me va el santo al cielo, que me voy por los cerros de Úbeda (¿hay cerros en Úbeda?). Decía que "la Ferme de Rochehaut" está en Rochehaut. Un pueblito de las Ardenas, muy cerca de la frontera francesa. Cuatro casas, la iglesia, y la "Ferme", que tiene hotel, restaurante de siete u ocho mil estrellas y tenedores, Brasserie, granja con animalicos diversos, y otros entretenimientos. Aquí os pongo el plano, en el que no se ve nada, pero, oye, queda muy cuco ponerlo:
Os recomiendo ir a pasar un fin de semana y disfrutar del menú gastronómico. Nosotros, fuimos una pandilla de siete personas, llegamos a eso de las siete y media de la noche (era invierno) y estuvimos cenando hasta más allá de la una de la madrugada. Estos festines en Bélgica funcionan así. Ahí van unas fotos de algunos de los sabrosos platillos:
Entrada: Filetitos de "Saint Pierre" (gallo, entre nosotros)
Plato: Pintada con verduras caramelizadas
Por supuesto, en medio, antes, después, "mises en bouche", sorbetes entre platos (los famosos "trous normands"), tabla de quesos, postres, y la repera.
La bodega, para qué os lo voy a contar. Vamos, no os lo voy a contar porque no me acuerdo. Me acuerdo de una botella de Morgon, que vino tras varias botellas de Côtes du Rhône y luego... la negrura total. Ya sé, ya sé, que no es nada ejemplar lo que estoy contando. Eso sí, me acuerdo del desayuno del día siguiente y una vuelta por la granja a visitar los animalicos. Y que alguien condujo de vuelta a Bruselas.
O sea, que si os animáis a ir, que vale la pena, o lleváis un "bob", como se llama por aquí a los que no beben, o pasáis la noche "sur place". La hostería es confortable. No voy a decir que es barata, pero está muy bien.
Birras, cervezotas, chelas, bières, ПИВИ, como queráis. Tal vez no sean mil, pero hay un mogollón de diferentes tipos de cervezas en Bélgica. El dicho es que hay una diferente para cada día del año, como dicen los franceses con sus quesos. Las hay de todas clases, colores, sabores, grado alcohólico... algunas se han hecho famosas en todo el mundo mundial; otras son artesanales, pero todas tienen un toque especial.
Bueno, exagero, porque las rubias de siempre que por aquí llaman "pils", como la Maes y la Jupiler a mí no me dicen gran cosa. Además, cuando los belgas pronuncian "pils", suena como "pis". A mí, al principio me causaba una impresión extraña cuando alguien me decía que si quería beber una "pis". Pero bueno, como casi nunca tomo "pils", ya no me afecta.
En el otro extremo del arco cervezario está la Bush (sí, sí, se llama así) de Tournai, que tiene doce grados alcohólicos. Te puede dar más disgustos si no tienes cuidado, que los que su homónimo ha dado al mundo.
Pero en fin, el corazón de todo el grupo de cervezotas belgas son las cervezas trapistas, las de abadía y las artesanales. Un servidor, como mucha gente, confundía al principio las trapistas y las de abadía, pero aunque su origen viene a ser el mismo, ahora no lo son. Deben su existencia a la gran labor que hicieron los monasterios en la alta Edad Media. Mientras los señores feudales se dedicaban a hacer la guerra y ejercer el derecho de pernada, los monjes hacían cerveza. Nunca les estaremos suficientemente agradecidos.
Pues decía que las trapistas son cervezas que todavía están hechas por monjes. Según mi libro (a ver si os creéis que hablo de memoria, ¡sapristi!) sólo hay cinco en Bélgica y una en Holanda. Las más conocidas son la Chimay y la Orval. La holandesa la hacen en un monasterio cerca de Tilburg y es de la única que tengo una foto a mano:
Las cervezas de abadía son las más famosas por ahí, por el mundo exterior. Estas cervezas, aunque se hacen en abadías, ya no las hacen los monjes, sino sociedades diversas, como el grupo Interbrew que fabrica la famosa Leffe. Otras son la Maredsous, la Grimbergen, etc. Por cierto, es importante beber la cerveza en una copa adecuada. Una vez en un bar de esos modernetes que han abierto en Londres últimamente, vi que tenian un grifo de Leffe. Le pedí una al camarero y me respondió directamente en francés excusándose porque tenían que servirla en un vaso de cerveza inglesa. Cabezota, insistí que bueno, que vale, que quería la Leffe. Nunca debí hacerlo. La Leffe no sabe a Leffe en un vaso inglés. De verdad.
Las artesanales se hacen en braserías más o menos grandes y hay montones. Esta es mi preferida. La hacen en Rochehaut, cerca de la frontera francesa, en una granja-restaurante-hotel que os recomiendo, amigotes.
Bueno, y ya me estoy poniendo plasta, así que voy a cortar aquí. Faltaría mencionar las cervezas de trigo (blancas), las kriek (de frutas), las gueuzes, faros y demás. Para estas últimas, os refiero a un post de Pablo el Flamenco, que de esto debe saber:
Y nada más, sino buenas noches y hasta la próxima. ¡Ah, no! Perdón, no he mencionado el libro de donde he sacado toda esa cantidad de erudición cervecera:
"Dicen que ¡Madrí, Madrí!, Y yo digo ¡Arnuero, Arnuero! que en Madrí cagué en los pantalones, y en Arnuero, donde quiero"
(Jota tradicional montañesa)
Vaya por delante, queridos amigos, mi declaración de profundo amor por Madrid, Madrí, Madrit. Amor, absolutamente independiente de las circunstancias políticas, de quien esté al mando de la Villa, de quien abra agujeros por todos los rincones o de quien decida que los pulmones de los madrileños y visitantes deben estar encantados de soportar el humazo del tabaco en todos los lugares públicos, etc.
Lo que pasa, es que cuando una va por la Villa y Corte de naranjas a ciruelas (lo de higos a brevas ya está muy sobao), uno puede comparar con un antes y un después; o darse cuenta de que lo que antes le parecía normal, tras venir de tierras lejanas, le puede parecer algo chocante. Pero, todo va "zin acritú".
Lo del humo, pues está muy bien, ¡qué diablos!. Oye, la gente se va a broncear a la playa sabiendo que corre riesgos por la exposición al sol... Pues esto es lo mismo, se trata de broncearse los pulmones, que cuando están blancorros están feísimos. ¿Qué hay un riesgo? bueno, y qué. Además, los que no fumamos, así podemos comparar los diferentes aromas (o pestazos) de los cigarros de la gente que nos rodea en la barra del Bar, Pub, Restaurante, Chigre, Cafetería, etc que sea. Con eso ampliamos nuestra cultura, a la par que ennegrecemos un poco nuestros descoloridos pulmones.
Hablando de las obras que están despanzurrando medio Madrid, viene a cuento lo que dijo una moza que venía del pueblo hace años cuando le preguntaron si le gustaba Madrid: "pos no sé, cuando la acaben, a lo mejor está bonica".
Ya sé, ya sé, listillos, que Keynes decía que hay que hacer obras públicas en tiempos de crisis, pero, vaya, se supone que deben ser obras públicas útiles. No sé si cambiar la estatua de Colón de sitio es útil o no, pero en fin, nuestros ediles sabrán, que son muy espabilados.
En fin, bueno, que si os interesa profundizar más en los temas madrileños, en plan serio y fuera de estas pequeñas chanzas, os recomiendo un opúsculo del Observatorio Metropolitano: "Manifiesto por Madrid", publicado por la librería Traficantes de Sueños,en la Calle Embajadores, 35, Madrid.
Y ya, os dejo con una pequeña impresión de la movida tal cual es hoy en día:
Queridos todos (fórmula de saludo que siempre me ha dejado un poco perplejo, porque ¿quienes son -somos- todos? ¿todo el mundo? ¿incluyendo a Carlos Ruiz Zafón y a Tom Cruise, por ejemplo?), pero en fin, la voy a utilizar por una vez ya que todas las demás las tengo un poco gastadas.
Pues decía, que "queridos todos": como últimamente todos mis posts se terminaban con alguna mención a alimentos, bebidas o similares, he decidido hablar de otra cosa: de libros. Porque, no os creáis, aparte de comer y beber tambien leo (en general, no al mismo tiempo, porque te puedes liar y llevarte un trozo de pescado a la nariz en vez de a la boca, etc.)
Bien, sigo. Curioseando por una librería, me topé de manos a boca con unos libros que me llamaron la atención. Aunque eran de la colección "le Livre de poche" tenían unas bonitas portadas con fotos de temas rusos, y a mi eso, me motiva, así es que, tras hojearlos un poco, me compré dos: los que os he fotocopiado en el encabezamiento. Bueno, queridos todos, pues no he podido despegarme de mis libros desde que empecé el primero, el de San Petersburgo. Hoy acabo de terminar el segundo, el del Kremlin, y mañana me voy a precipitar a la primera librería que encuentre a comprar mas de Fedorovski (cosa que no será difícil, porque leo en la Wiki que ha escrito un montón)
Fedorovski es un testigo directo de la "perestroika": trabajó para Gorbatchov, habiendo sido antes traductor y diplomático. Escribe directamente en francés, o sea que no temáis a los desmanes habituales de los traductores. Vive en París y le han dado algún premio que no recuerdo. Su francés es impecable y sus libros se leen sin sentir (no tengo ni idea de si hay traducciones al castellano). Si bien no despliega una gran profundidad de análisis, ni se mete en elucubraciones sociológicas, sus libros están bien documentados y no da puntada sin hilo.
El de San Petersburgo roza mas la crónica mundana y literaria. Sus personajes, aparte de los zares y sus adláteres, son todos los escritores rusos del XIX. Historias, algunas trágicas, otras divertidas; de Pushkin (murió en un duelo), Dostoievski (se salvó en el último minuto de que lo ejecutaran por conspirador), Mayakovski (se enamoró de una nena de dieciséis años), etc... ¿Sabiais, queridos todos, que Potemkin, aparte de ser un acorazado donde la carne tenía gusanos según Einsenstein, fué el verdadero jefe de Rusia durante el reinado de Catalina la grande y, claro, su amante?, ¿que Alejandro I, el zar que derrotó a Napoleón, había sido testigo mudo -sin protestar- del asesinato de su padre, Pablo I? Y así, un montón de historias.
El del Kremlin es mas político, y llega hasta nuestros días. Fedorovski dice que la tradición rusa de asesinar a diestro y siniestro cuando se está en el poder, fue culpa de los tártaros de la Horda de Oro, que ocuparon Rusia en el S XIII, quienes enseñaron cómo liquidar a todos los que se les oponían. En fin, quién sabe.
Hablando de Stalin dedica varios capítulos al espionaje soviético. Fascinante la historia de los cinco de Cambridge ¿Sabiáis que Stalin era un paranoico que no se creyó todos los informes que le pasaron diciendo que Hitler iba a invadir la URSS? Stalin pensó que era una intoxicación de los británicos.
En fin, que me han interesado un monnnntón. Y para no terminar sin hablar de lo que a todos nos interesa, Fedorovski cuenta que Stalin era un tío frugal, que casi ni comía, pero que, eso sí, bebía un tinto de Georgia que era la monda. No sé si será el mismo, pero en la Duty free de Sheremetievo exhiben unas botellas a 200 euros que pretenden que es el vino de Stalin. Huelga decir que nunca lo he probado.
Una fondue es algo muy, digamos, "comunitario". Se junta un grupo de amigotes, se sientan alrededor de una mesa (si es redonda mejor), te traen unos cuencos de aceite hirviendo, unos pedazos de carne, unas salsitas y unos pinchos de colores, y hale, a meter cada uno su pincho en el cuenco, mientras van cayendo botella tras botella de vino tinto y el volumen de las conversaciones y carcajadas va aumentando en función del tiempo. En términos matemáticos, L(litros de vino) + V (volumen de las carcajadas)=f(t) (función monótona creciente).
El único engorro suele ser que toda la ropa que llevas puesta para la ocasión tiene que ir derechita a la lavadora al llegar a casa, porque el pestazo que levantas a humazo, aceitorro, etc.. hace que te sigan los perros por la calle pensando que eres una salchicha semoviente. En fin, toda no, no hagáis como yo que una vez metí una parka de tela encerada que me había costado 250 pounds en Londres ("Barbour", que uno no se pone cualquier cosa) en la lavadora, y lo que salió de allí fue un trapo flácido, por supuesto sin huella de la cera que antes lo cubría. Gajes del oficio.
Bueno, pues a lo que iba, que he decubierto un sitio perfecto para empujarse una fondue en plan grupo de amiguetes en pleno centro de Bruselas, a unos doscientos metros del Rond Point Schuman. "Met Jeannine" se llama, está en la Avenue d'Auderghem y funciona hasta tarde por las noches. De hecho, nosotros nos fuimos a la una de la mañana, lo que si para Madrid sería una nadería, para Bruselas es bastante tarde. Tiene una mesa redonda en un altillo ("mezzanine") donde se pueden acomodar diez personas sin problemas, pero conviene reservarla con tiempo. La única pega es que tiene un aire acondicionado que sopla directamente sobre la mesa en cuestión, pero el camarero, muy amable como todo el personal de la casa, lo apagó y encendió a petición nuestra como cinco o seis veces. Cuando llegas a la mesa, tienes frío: apagas el aire; cuando lleva el aceite hirviendo media hora, tienes calor: enciendes el aire. A la media hora, vuelves a tener frío, vuelves a apagar el aire, y así todo el rato. Tiene su gracia, no os creais.
Mientras papeas, ponen en el estéreo una música bastante chula. En un momento de bajada del nivel de la conversación, me di cuenta que estaba sonando una pieza buenísima. Me precipité escalera abajo y le pregunté a la patrona que qué era eso. Así me enteré de la existencia de "Chocolate" Armenteros, del que para mi bochorno y vergüenza, no tenía noticia. Mucho Buena Vista Social Club, mucho Cachao, mucho Bebo Valdés y Tito Puente, pero del Chocolate, ni idea. Es buenísimo, y si no os lo creeis, ahí va este vídeo que me he agenciado mientras tanto: