dimanche 18 mars 2012

Una casa encantada: La "Maison Autrique"


UNA EXCURSION EN BARCO. LA PRIMERA OBRA DE VICTOR HORTA. EL "ART NOUVEAU" EN BRUSELAS. LOS FANTASMAS DEL LAVADERO. UN BUEN TÉ PARA TERMINAR TAN EMOCIONANTE JORNADA.


La historia empieza en Punta del Este, Uruguay, en un barquito que iba desde el puerto hasta la isla de Lobos, como ya os conté, ¡oh, queridos amigos! en una entrada de esta especie de simulacro de blog. Podéis releerla si eso os da un gusto y placer adicional en esta lluviosa mañana de Domingo pinchando aquí. Mientras el barquichuelo saltaba entre las olas del Atlántico austral, entablamos conversación con una pareja mexicana que sentábase al lado. Al saber que veníamos de Bruselas, nos contaron que él, era descendiente de la familia Autrique, de Bruselas y nos hablaron de la casa que había sido la casa familiar a principios del siglo XX. Una casa emblemática que había sido restaurada recientemente y para cuya inauguración habían invitado a todos los descendientes de la rama familiar, incluídos ellos. Oye, yo puse cara de enteradillo, aunque era la primera vez que oía hablar de tal casa, pero tomé en lo más profundo de mi interior la decisión de ir a visitar la casa en cuanto volviera a Bruselas. Bien. Ha pasado un año y medio, pero diversos sucesos, eventos e inconvenientes, entre los que hay que listar (¡qué remedio!) la Sorokinesca pereza estructural que me acosa desde mi más tierna juventud, me han impedido cumplir mi autopromesa hasta la semana pasada. Pero, al fin, ¡lo hice, lo hice! la he visitado.


La casa está en el número 266 de la Chaussée de Hatch, en la comuna de Schaerbeek, en Bruselas. Una comuna que se ha degradado bastante en los últimos años, pero que todavía conserva zonas nobles, como la Avenida Luis Bertrand que podéis ver al lado de la casa Autrique en la foto de Google.

La casa es la primera obra seria de Victor Horta, el arquitecto más famoso de Bélgica, a quien podéis ver aquí, reflexionando sobre que horterada (no escandalizarse, please, "horterada" en el sentido de obra de Horta) iba a acometer en los próximos minutos.


Horta fue el rey del "Art Nouveau" a principios del siglo XX y su obra es conocida y admirada en todo el mundo mundial, pero no fué el único arquitecto de la época que se dedicó al tema en Bélgica. De hecho, Bruselas, una ciudad rica en aquellos entonces, fué considerada como la capital mundial del Art Nouveau. Lamentablemente, al paso de los años y el paso de las modas, muchas de las obras de Horta fueron machacadas y destruidas, para construir mamarrachadas supuestamente "modernas", como el edificio que aparece en el dibujo precedente: la "casa del pueblo", sede del partido socialista, que fue demolida en 1947 para construir un edificio sin gracia ni cachet. Eso sí que fueron, realmente, horteradas en sentido peyorativo.


Pero bien, a lo que voy, que el otro día fuí a visitar la casa Autrique, restaurada en 1998 con un gran respeto por la idea original. Se puede visitar de miércoles a domingo y la entrada cuesta seis euros, pero vaya, bien empleados están. La recepción (en la foto) ya tiene un toque misterioso, medio en penumbra. Y eso que fuera hacía un sol magnífico (magnífico para Bruselas, quiero decir, claro)



La escalera con un vitral art nouveau, es en cambio mucho más luminosa.



 La cocina en el semisótano. Dan ganas de ir a hacer algún guisote con esa maravilla de utensilios históricos.


El dormitorio, en la primera planta. Parece que sus dueños se están preparando para ir a la cama, con ese camisón estratégicamente puesto encima del lecho conyugal.



El desván de la casa está poblado de fantasmas. Os aconsejo si váis a visitarlo que os preparéis para importantes emociones. Bien, para empezar os diré que yo filmé un video en el cual aparecen los fantasmas, pero mi vídeo, y no es broma, ha desaparecido, tragado por Google. ¡Oh, my God! En cuanto publique este bodrio voy a volver a buscarlo y, si reaparece, lo pondré.

Mientras, para terminar tan interesante día, podéis ir a tomar un té a un salón de té que acaba de abrir en la Avenida Luis Bertrand, al ladito mismo de la casa Autrique. Bueno, yo tomé un café (descafeinado, que si no, no duermo), pero tienen muchas clases de té. A destacar una magnífica tarta de zanahoria, con un toque de canela que me hizo resucitar.




 Bueno, os dejo, que voy a buscar mi vídeo. Un besote

video

¡¡¡He encontrado el vídeo!!!. Los fantasmas han decidido que querían aparecer en público. Aquí os dejo con ellos.

mercredi 7 mars 2012

Bruselas insólito: La capilla de María la miserable


Mis queridos amigos, contertulios, blogueros, no-blogueros, colegas, parientes, primos, compadres, comadres y demás miembros de la especie humana que pulula por este mundo de los blogs: en vista de que en los últimos tiempos vuestro bloguero bien amado (o sea, un servidor, que hay que decíroslo todo) está bastante estático y poco viajero, me he decidido a hablar un poco más sobre Bruselas, la ciudad en la que mis húmedos huesos se arrastran por calles, veredas, parques, aceras, pasos de peatones y vagones de metro. Así es que hoy os voy a hablar de la capilla de María la miserable, un lugar poco conocido de turistas y visitantes de aluvión; por donde no pasan esos autobuses que tienen un techo descapotado para disfrutar de la verdadera Bruselas y, en especial, de su lluvia.

La capilla está en Woluwé St Lambert, barrio bastante céntrico (en fin, en Bruselas nada está muy lejos del centro). Perdón, he dicho barrio aunque es una comuna con todo y su alcalde. Ya sabéis que Bruselas es una aglomeración de comunas, o por lo menos ya os lo expliqué en su día y no lo voy a repetir, leñe.

Nadie diría que se trata de una capilla de singular importancia vista de lejos. Está al ladito de un par de arterias bastante concurridas y a un tiro de piedra de la estación de metro Roodebeek, como podéis ver en el mapa de Google:


Además, está lo que se dice pegada a la brasserie Kwak. Luego, luego os cuento. Como quien no quiere la cosa, la capilla fué construida en el siglo XIV y según dicen los que saben de esto, es un ejemplar destacado del gótico brabanzón (suena bien, ¿a que sí?).

La leyenda reza que allá por 1320, la tal María vivía en una ermita en este lugar, que era un espeso bosque de hayas y robles (como debe ser un espeso bosque. Si fuera de chopos no sería espeso, digo yo). La singular belleza de la joven (tomen nota, mis amigos de la correcta expresión, en vez de decir que estaba "como un pan", lo que quedaría vulgar en un relato tan serio como este) desencadenó los desenfrenados deseos del señor feudal de Craenem, quien le propuso que cometiera torpe coyunda con él (fino, ¿eh? tomen nota). La doncella negóse, ante lo cual, el despechado señor le tendió una trampa: se las arregló para introducir en la bolsa de la joven una copa de oro y la denunció a la justicia (no tengo ni idea de quién podría ser la justicia en aquellos tiempos). Total, que la pillaron, la condenaron y como castigo la enterraron viva tras clavarle una estaca en el corazón (eran bastante bestias, todo hay que decirlo). Cierto que es muy raro que estuviese viva tras clavarle la estaca, pero bueno, es lo que dice la leyenda. Podéis ver más detalles pinchando aquí. El señor feudal, arrepentido parece que se puso a hacer penitencia y acabó construyendo la capilla de marras (cuando lo que había que haber hecho es clavarle otra estaca a él y no digo donde)


A la entrada de la capilla hay una imagen de piedra de María, con un saco colgado. Se supone que es en ese saco donde le metieron la copa. El resto de la capilla no puede ser más sencillo, pero tiene un encanto especial. Cuando yo estuve, en uno de los pasados días de frío polar, la iglesiuca estaba solitaria y desprendía un aire algo irreal, con una luz gris entrando por los ventanales. Sobre el altar principal hay un tríptico de 1600 que cuenta la historia de la pobre chica:


Ya sé que me váis a decir que por qué no he hecho la foto más de cerca. Pues porque el altar estaba cerrado con una reja de madera (bueno, si es de madera no es una reja, cierto, pero no sé como llamarlo. Se admiten propuestas):


En la entrada hay otra imagen de la miserable María, con su saco y todo, y unas florecillas para honrar su memoria:


Bien, amigos, es una visita que tiene un toque mágico y evocador, sobre todo en un día como el que yo estuve, con el frío y el cielo gris plomizo cerniéndose sobre Bruselas. No os voy a decir que si venís a Bruselas sólo por unos días es una visita imprescindible, pero tiene su encanto, lejos de las hordas de turistas. Y si acaso os animáis, lo que podéis hacer luego es bajar unos metros por la calle Vandevelde e ir a la Brasserie Kwak, que está al lado mismo. Tiene buena carne a la parrilla y la cerveza de barril es Ciney rubia, que es una de mis preferidas:


Si por casualidad, ese día queréis pegaros un homenaje más elaborado (y bastante más caro, pardiez), el Molino de Lindekemale está a unos quinientos metros bajando por el Bulevar de Woluwé (no se ve en la foto de Google, pero no está lejos). En el Lindekemale no he estado nunca. Me he limitado a ver la carta de precios que tienen en la entrada y salir de allí corriendo con los pelos erizados. En fin, a lo mejor cuando me toque la Loto me animo.


Bueno, os voy a dejar. Creo que, por hoy ya os he dado bastante la brasa. Otro día os hablaré de algún otro rincón insólito. Ahí nos estamos viendo, como dicen en México.