lundi 15 août 2011

El invierno en Brasilia, mi maleta perdida (otra vez) y un restaurante de Rio de Janeiro



Queridos amigos, lectores adictos y ocasionales, gentes de todo el mundo y alrededores, acabo de regresar de Brasil. Sí señores y señoras, aquí estoy en Bruselas de nuevo... pero mi maleta ¡no!, y lleva ya más de veinticuatro horas dando vueltas libre de ataduras por esos mundos, a saber cuáles... universos paralelos, multiversos, lagunas estigias o vaya usted a saber. Podría parafrasear a Atahualpa Yupanqui (oigan un rasgueo de guitarra) "Mi maleta perdida y yo bailando, etc". Por si no os acordáis, ahí va el original de Atahualpa:



En fin, mi maleta no es peluda, pero si sigue sin aparecer, le va a salir barba. En fin, consolaréme contándoos el viaje a Brasil, y a ver si mientras me llaman del aeropuerto para comunicarme que, al fin, la muy golfa ha sido hallada.

Esta vez tuvimos que ir a Brasilia que, por si no lo sabéis, taruguillos, es la capital de Brasil. Una idea un tanto bizarra de los años sesenta, para acercar la civilización (?) al centro de Brasil. Yo diría que, con lo bien que se está en Rio, no sé si fué una buena idea. El reputado (ojo, que no es un insulto eso de "reputado") arquitecto Oscar Niemeyer parió la ciudad entera. Entonces, se supone que era el colmo de la modernidad y de la racionalización. Hoy, para qué os voy a decir, se ha quedado viejuna y démodée, como estos edificios:





Cierto que tiene muchos espacios abiertos (lo que no está mal), pero es una ciudad a escala no humana si no vas en coche. En muchas calles no hay ni aceras ni pasos de peatones. Caminando bajo un abrasador sol invernal (manda narices, y en Bruselas a 15ºC en pleno verano) por las enormes avenidas, sin una pinche sombra, puedes acabar llorando y pidiendo a gritos que llueva gaseosa o lo que sea. Ello sí, sus atardeceres son lindos:





Pero bueno, no todo es atardecer en la vida. Menos mal que la segunda parte del viaje consistía en ir a Rio de Janeiro, con lo que todo el mal rollo desaparece (hasta que la que desapareció fue mi maleta). Esta vez nos reservaron un hotel en Ipanema, que si bien no es tan espectacular como Copacabana, es mucho más relajada y hace un vivir más tranquilo. Como demostración de que estamos en crisis, en vez de ir a los restaurantes que ya os recomendé en otra ocasión, mi colega José, que era el jefe del grupo, decidió que íbamos a ir a restaurantes al kilo. Yessir, restaurantes que te cobran según pese la comida que has cogido en el buffet. Y en honor a la verdad, tengo que recomendaros el "Frontera", sin duda el mejor de Ipanema:





Es agradable y la comida, a pesar de las reticencias que corroían mi mente al entrar, es excelente. En el buffet hay de todo. Llenas tu bandeja y vas a que te la pesen, sin importar lo que haya dentro. Encima, no es muy caro. Sale a unos 45 reales el kilo (20 euracos), pero con medio kilo sales ya a reventar (por lo menos, vuestro bloguero predilecto)




Para reservar mesa, no tenéis que ser muy "salaos":




Es broma. Mi portugés alcanza para entender que "no salao" quiere decir "en el salón". O sea, que bien, que el Frontera se lleva una buena nota para su categoría. Sobre todo si no queréis gastar mucho en alimentar vuestros vacíos estómagos.

Para despedirme, y mientras espero a mi maleta, os voy a dejar con un problema de esos de "averigüe los diez errores, etc". Tenéis que decubrir las diferencias que hay en las dos fotografías siguientes, teniendo en cuenta que ambas están hechas en Rio de Janeiro, por lo que las similitudes saltan a la vista. Venga, ánimo, a ver si decubrís las diferencias:








Por si no lo habéis visto claro, aquí va la solución:




¿A que os he sorprendido? Sin duda la primera foto es lo que uno imagina de Rio y de Copacabana ¿a que sí?, pero no os esperábais la segunda. Pues sí, está tomada en el Monasterio de San Bento, en el centro histórico de Rio. Aparte los tres personajes que aparecen en la foto (son de carne y hueso), la decoración de la iglesia es una de las más barrocas que he visto en mi vida. Si vais, no os lo perdáis. No os garantizo que los tres seminaristas estén todavía allí, pero, a lo mejor hay otras sorpresas.

Venga un besote. Y mi maleta sin aparecer.

14 commentaires:

  1. Espero que a estas horas haya aparecido la maleta o que por lo menos vaya de camino a casa ;-)
    En serio hay calles sin calles? No me imagino una calle sin acera, me cuesta imaginármelo, para la próxima vez una fotillo :-P
    Por cierto, la foto de cabecera me encanta. Bueno tendrá que ver que la lluvia me encanta.

    Saludines Sorokin

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  2. Hola Arantxi.

    Ya apareció la maleta. Estaba en Lisboa, la muy...

    Voy a pensar si modifico el post para meter una foto de las grandes avenidas de Brasilia sin aceras, gracias por la sugerencia. El ausnto es ese, que hay enormes espacios abiertos, y que, más que calles, son casi-casi carreteras. En algunas, a ambos lados hay un talud, y los peatones (nadie pensó en ellos), que se fastidien. ;-)

    La lluvia no está mal, a menos que dure meses como está pasando aquí. :-(

    Saludetes

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  3. ¡Qué alegría saber que ya la pícara viajera ha aparecido! Espero que haya llegado a casa sin signos evidentes de violación.
    Fíjate que acá en Miami, para mi disgusto, también hay muchas calles sin aceras. Son ciudades concebidas para andar en coche (para la felicidad de los que venden autos y gasolina, por supuesto); el transporte público es ineficiente y la gente normal no camina, y si lo haces te expones a que te asalten o que te atropellen.
    Abrazos.

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  4. Sí, sí, Violeta. La miré muy bien por fuera y por dentro y estaba intacta. Menos mal, porque aparte de la ropa sucia de una semana, estaba mi cepillo de dientes eléctrico (una vez me dió un susto: yo oía zumbidos en la habitación del hotel sin saber de dónde salían, hasta que me dí cuenta que venían de mi maleta: mi cepillo de dientes se había puesto en marcha espontáneamente)

    Lo que dices de Miami, parece que es bastante normal en los USA ¿no?. Una vez, en Long Island, me dejó un taxi en un Mall que estaba cerca del hotel. Quería volver andando... pero no había manera de salir del Mall a pié.

    Un abrazo

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  5. Qué buena descripción de la capital, me parto (como siempre). Lo de las diferencias, nos las has puesto muy difícil... quedé perpleja al principio.

    Saludos y espero que tu maleta haya aterrizado en tu casa, finalamente-

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  6. Hola Claudia. ¿Qué tal las vacaciones?

    Sí, yo comprendo que encontrar las diferencias en las dos fotos era muy difícil ;-)

    La maleta apareció intacta 48 horas después. Casi lloré de la alegría al verla otra vez, tan bonica, con sus pegatinas de siempre mas dos o tres nuevas que testificaban que la habían tenido en Lisboa todo ese tiempo. Cierto que la correspondencia en Lisboa fue muy justa y que pillé el avión de Bruselas por los pelos... pero ¡diablos! podían haberla mandado en el vuelo siguiente

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  7. Dichosa maleta, qué trajín.
    Lo que más me gusta del mundo es la lluvia, así que empecé bien en tu blog y terminé mejor, es estupendo, gracias y saludos.

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  8. Jajaja Sorokin, cómo me haces reir, así que tu maleta golfanta se largó sin ti por esos mundos. A saber qué habrá hecho sola sin tu vigilancia.
    Me alegra saber que ya ha aparecido y que todo sigue bien por estos espacios tuyos.
    Yo ya estoy por aquí, para lo que haga falta.
    Un beso.

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  9. Hola Miren.

    Bienvenida al mundo de los aburridos.

    Bueno, yo pasé mi infancia en Santander y no me asusta la lluvia porque la conozco bien, pero como dicen por aquí, en Bélgica "Demasiado es demasiado" (Trop ist tee Viel). Lo de este ¿verano? ha sido la monda.

    Un saludo.

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  10. Hola Viena, ¿Qué tal las vacaciones?
    Te voy a mandar un e-milio para que me cuentes lo del día 10 de Septiembre. Espero ir.

    Un beso

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  11. Ah qué alegría, espero el emilio. Pensaba yo escribirte hoy también pa lo mismo.
    Un beso.

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  12. Que risas me ha arrancado Monsieur Sorokin, ha hecho más llevadera esta rentrée al trabajo, con toda la mesa llena de papeluchos...

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  13. Tire directamente los papeluchos, Madame, que el fin del mundo se aproxima y, total... :-))))

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  14. Bueno, no tengo nada nuevo que añadir, pero es que hay trece comentarios y eso se supone que trae mal fario. ¿Se os habéis percatado todos, queridos lectores y lectoras que en los aviones de Iberia no hay fila 13?

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