samedi 2 avril 2011

Un paseo por Pekín



Ya estoy de vuelta de China, queridos amigos, colegas y demás familia. Mi maleta ha tardado casi veinticuatro horas mas que yo, pero en fin, nunca es tarde si la dicha llega. Además, los malditos aviones no sé qué pinche manía tienen de poner el aire acondiconado a rabiar de puro gélido, así que aquí estoy, tosiendo como un poseso. Pero ello no me ha impedido ponerme al teclado de ganas que tenía de contaros cosas. Oye, si antes se decía "vacaciones sin Kodak son vacaciones perdidas", ahora diríamos, "viajes sin contarlos en el blog es como si no te hubieras movido de tu barrio, ea".

Y como viajando se aprende, que decían los clásicos, me he enterado que los chinos tienen un pelín de razón en llamarle "Beijing" a Pekín. Parece que son dos palabras, no una: Bei (que quiere decir "norte") y Jing (que significa "capital"). Pero yo, como buen manchegazo testarudo le seguiré llamando Pekín. Aparte de eso, he aprendido a pedir cerveza: "pii-lló, chin". Progreso, ¿eh?. La próxima vez, aprenderé mas cosas.

Pekín es una ciudad sorprendente, con enormes avenidas llenas de rascacielos ultramodernos al lado de los bloques de apartamentos de estilo, llamémosle "moscovita", como los que hay en todos los paises de la ex-URSS y, -todavía resistiéndose al embate inmobiliario- viejos barrios de casitas de un piso. Ya no quedan casi bicicletas, engullidas por los casi cinco millones de coches que circulan a su aire (las habrán machacado todas, porque conducen como furias del averno). Si alguno de vostros, amiguetes, estuvo en Pekín hace más de cinco años, mis contactos ultrasecretos me dicen que no la vais a conocer. El cambio ha sido fulgurante.

Pero en fin, a lo que vamos, a contaros un par de cositas menos serias. ¿Qué se come en Pekín? pues, aparte de los buenos restaurantes de los que ya os hablaré otro día, se comen bichos. Yessir, gusanos y escorpiones en pinchitos estilo moruno:










Aquí el colega del chiringuito, viendo mi mirada un tanto reprobatoria y un si es no es angustiada, me esgrimió el mazo de pinchitos de escorpión en plena cara. Y oiga, los escorpiones están vivos y meneando la colita. Supongo que antes de comérselos pasarán el pincho moruno por la brasa. Luego, todo será quitarles la uñita del rabito y, hale, para adentro. No me atreví. Lo confieso. Eso sí, comí gusanos de seda, pero de eso, hablaré otro día.

En el grupo expedicionario de europeos (éramos siete) la más destacada era Christina, que además de ser la única mujer, mide casi dos metros y es rubia. Para menda y los bajitos, era un punto de referencia importante, porque cuando te despistabas un poco, lo único que había que hacer es mirar hacia la multitud (en Pekín siempre hay multitudes para todo) y ver donde estaba la melena rubia que sobresalía por encima de todo quisqui. El asunto, es que el domingo en la plaza Tian-Anmen, llena de miles de chinos que habían bajado del pueblo para ver la capitá y hacer cola en la tumba de Mao, se organizó un revuelo, porque toda esa gente no había visto nunca una walkiria así y todos se querían hacer fotos con ella.

Bueno, en España tambien pasaba lo mismo hace mil años, cuando el Capitán Trueno se quedó fascinado por una vikinga llamada Sigrid.






Ya sé que os estaréis preguntando.. y ¿el maoísmo? ¿qué fue del maoísmo y la revolución cultural? Pues aquí está la respuesta: los guardias rojos han puesto un restaurante. Y no me preguntéis cómo se llama. Miradlo vosotros mismos en el letrero que hay a su entrada:







No se come mal, pero el ambiente es fantástico, con un estrado donde cantan los guardias rojos y tal.












Eso sí, son un poco plastas cuado quieres filmar. Pardiez, si a lo mejor lo que quieres es transmitir el mensaje del gran timonel al mundo mundial:



video

En fin, un besote. Otro día, mas.

20 commentaires:

  1. Hola Sorokin:

    Que bueno que te fue bien, y que ya se resolvió lo de tu maleta.

    Me sorprendió lo de los alacranes. Sabía que en algunos lugares se comían arañas, y acá en México algunos insectos, pero nunca había visto nada sobre alacranes.

    Supongo deben ser sabrosos.

    También me sorprende lo del viraje de la bicicleta al automóvil; yo había supuesto que iban a tratar de tener restricciones para evitarlo. Con razón lee uno que el gobierno chino anda haciendo pactos por todos lados para obtener petróleo (suponía que era para la industria). Y en relación con esto ¿cómo "sentiste" la contaminación del aire? Ya ves que en la Ciudad de México llega a ser muy desagradable.

    Sorprendente esa nueva "Revolución Cultural", ciertamente menos agresiva que la previa.

    Saludos

    RRS

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  2. Bienvenido Sorokin. Esto si que es un viaje, el que se hace a una cultura diferente, donde se pueden ver esos pinchitos que puaggg me han dado un asquito, eso de que estuvieran vivos los alacranes y gusanos, bueno, bueno, yo creo que tampoco me habría atrevido, aunque échele hambre a la cosa y ya veremos.
    También nosotros aprendemos de tu experiencia, porque la traducción de Beijing es bastante explícita y bueno, aprender a pedir cerveza es fundamental, eso sí.
    Nada, lo dicho, bienvenido y cuidate esa tos. Yo he pasado un calor de muerte en el avión, es que no hay quien atine.
    Ah, me sirvieron muchísimo todos tus consejos y explicaciones en París, Marais me ha encantado. Gracias.
    Un beso.

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  3. Hola Xerófilo.

    Pues sí, la contaminación es terrible en Pekín. Como hacía sol, se podía notar como una especie de niebla negruzca cubriendo la ciudad. Y menos mal que los coches son todos muy nuevos, con lo que se supone que contaminan menos.

    Eso sí, se ve que los conductores son tambien muy nuevos, porque manejan mal y sin ningún respeto por los otros coches, bicicletas o peatones. Cruzar un semáforo en verde es casi tan arriesgado como cruzarlo en rojo.

    Los alacranes, pues quién sabe cómo sabrán. Los gusanos de seda que comí estaban en un platillo con otros ingredientes, así que pienso que el sabor se lo daban las otras cosas, cebolla y todo eso.

    Un saludo

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  4. Hola Viena.

    Acabo de leer tu post sobre París. Me alegro mucho que te lo hayas pasado tan bien y que el hotel fuera bueno. París siempre sorprende, aunque hayas ido mil veces. Lo que es una pena es que no hubiera sol el día que fuiste a ver el rosetón de Nôtre Dame. Yo creo que es excusa suficiente para volver otra vez. Y como ahora, en avión, no a caballo como la primera vez que fuiste. :-)

    Un beso

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  5. Querido Monsieur Sorokin, una alegría tenerlo de nuevo por aquí contándonos sus peripecias viajeras, que por cierto, vaya cara de pocos amigos que tiene esa china del video que roba el plano final.

    Su post me ha encantado, bichejos incluidos, cuando veo los documentales esos de viajes que aquí dan por La 2, siempre que llegan a países como China, Vietnam... me da una penita el presentador que se tiene que comer todo bicho viviente que le ofrezcan en los mercados, menos mal que no fue caso y admitieron un no por respuesta. Yo tampoco sé si sería capaz de comérmelos la verdad, pero como dice Viena, si hubiera hambre...

    Un saludo y bienvenido.

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  6. Hola, Madame Delikat. Supongo que en Sevilla hará un tiempo fantástico y todo el mundo se estará preparando para la feria.

    Pues sí, la china del video me dió un susto bastante gordo, porque aparece así, de golpe, sin avisar, con esa cara de oler a... (no lo digo). Por un momento pensé que iba a sacar el libro rojo del bolsillo y me iba a sacudir varios capones con él. Pero, en fin, si no pasan esas cosas, los viajes son sosos.

    Pero en general, me ha gustado mucho Pekín. Y, sobre todo, me ha sorprendido.

    Un saludete

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  7. Ah, soy igual, mi paladar tiene un límite aventurero, ¿escorpiones?, si creo que mi límite ha sido las ancas de rana que comí en París y porque las ordené por error, jajaj, fue una buena experiencia pero que no pienso repetir.
    Esperamos más información de esos lugares, Sorokin, y lo de la foto con la Walkiria, guao, sí que es grande, sí.
    Saludos y bienvenido

    P.D. Me gusta el cambio en la cabecera.

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  8. Hola Claudia.

    Sí, creo que hay un límite para los estómagos aventureros, aunque todo es una cuestión de cultura. En Londres, me decía una inglesa refiriéndose a los franceses con cara de horror: "¡comen caracoles!" ...con lo ricos que están unos buenos caracoles a la borgoñona.

    Pero sí, los escorpiones definitivamente no.

    Saludos. Me alegro que te guste mi vaca de la cabecera

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  9. Con entradas como esta, uno viaja sin moverse del asiento. Claro, no es lo mismo, pero… “a falta de pan, buenas son tortas” (nunca he llegado a entender el significado de este refrán popular).
    Lo de los bichos, yo lo dejaría que corrieran por el campo, y los tendría bastante alejados de mi boca. Mira que hay bichos feos que nos comemos sin problemas (las cigalas o gambas, por ejemplo), pero como esto de la cosa cultural pesa lo suyo, pues como si fueran más bonitos que los otros. Pero lo dicho, los bichos, ¡fuera, lejos!.
    Ojo con los gusanos de seda Sorokin, a la que te descuidas, te hacen un foulard en el estómago.
    Espero con impaciencia el recorrido gastronómico chino. ¿A que el arroz tres delicias que hacen en China no tiene tortilla ni jamón York?. Si es así, se me habrá derrumbado otro mito.

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  10. Pues ahora que lo dices, Oteador, creo que no he comido ni uns sola vez arroz tres delicias en China. Normalmente te ponen un bol de arroz blanco en el que vas sumergiendo las cosas que llegas a pescar con los palillos mientras la mesa giratoria da vueltas agitada por alguno de los comensales.

    Solo un dia que eramos como diez a la mesa alguien pidió un arroz frito, que llegó al final de la comida, cuando todo lo demás se había acabado. Era de color verde y tenía curry. Es de todo lo que me acuerdo, porque íbamos ya por la nosecuantasava cerveza. :-)

    Y lo de las gambas es cierto, los gringos se inventaron lo de los scampi sin cabeza porque les daba repelús. Con lo sublime que es chupetear la cabeza de un gambón rojo del Mediterráneo.

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  11. Querido Sorokin, mira que te tengo muy abandonado, pero no sólo a ti, a todo mundo encantador en la blogósfera. Esta vida provinciana me demanda mucho trabajo, tengo manos de campesina ya, jaja.

    Oiga usted esas brochetas de escorpiones sí que no le entro. He comido animales muy extraños, ahi está mi blog que lo atestigua, lo más espeluznante a la vista ha sido lo más exquisito como unas chinches de mezquite, pero eso de los alacranes nomás, no. Y mira que cómo han salido de alacranes venenosos en esta casa. Morelos presume de tener muchísimos y yo de padecerlos en mi chante, jaja.
    Ha sido muy raro imaginar esa China de Mao ahora, con los guardias rojos de meseros y cantando, más jajaja.
    Un abrazo fraterno

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  12. Resulta que empecé redactando lo de Riopar y se me ha quedado en el blogger como borrador y no sé porqué he visto que os aparece en vuestros enlaces como que ya lo he publicado. Esta tarde lo cuelgo!!!! Um... una tarta de lentejas.. ¡lo veo, lo veo! ;-)

    Qué gracia me ha hecho lo de la rubia alta, a mí en Japón me pasó que estando en Tokio un día se me acercó un hombre japonés con una cámara y yo creyendo que quería que le hiciera una foto me levanté, a lo que él me corrigió y me señaló que no, que lo que quería era hacerme fotos a mí! Es extraño que quieran hacerle fotos a una estando delante de una bellísima Pagoda ;-)

    P.D: Yo creo que tampoco me hubiera comido esos bichos y mira que no soy de hacerle ascos a la comida :-)

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  13. Hola Carmen, bienvenida y gracias por pasarte por aquí con todo el lío que debes tener en Cuernavaca.

    Fíjate, que yo me decía: "Si alguien de todo el mundo bloguero que conozco es capaz de comer alacranes, esa debe ser Carmen", basándome, claro está, en las entradas que tú has publicado sobre comer insectos. Pero ya veo que no y yo, la verdad, tampoco he visto a ningún chino comiéndolos. A lo mejor solo los tienen ahí para asustar a los turistas. Huácala.

    Un saludo

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  14. Hola Arantxi, muy buena la historia del japonés. Te diré que a mí me pasó el otro día una cosa parecida en el Palacio de Verano de Pekín. En medio de la multitud, se me acerca un china muy enanita, pero enanita de verdad, con una máquina de fotos. Entendí que lo que quería era que le hiciera una foto y se la hice, pero se quedó gruñendo y reclamando algo mientras yo me iba corriendo buscando la melena rubis de Christina. Tal vez quería hacerme una foto a mí. Es que los chinos no tienen barba, son lampiños, así que un barbudete como menda les llama la atención. ;-)

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  15. Adoro los caracoles, por favor, a mí me gustan en todas sus formas...

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  16. Ya, Claudia, y a mí tambien me gustan los caracoles: a la borgoñona, a la riojana, en salsa verde como los hacen en Namur... Pero parece que a -algunos- ingleses no les seduce la idea.

    Pero, y digo yo: si comemos caracoles, ¿por qué no comemos limacos (babosas), que son lo mismo pero sin cáscara?

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  17. De paliducha esta entrada nada de nada. El mejor lugar en el que comí en China fue en un minirestaurante en el que paramos al ir a ver la muralla. Apenas tenía cuatro mesas y en la cocina estaban la abuela milenaria (tenía tantas arrugas que lo de centenaria se le quedaba pequeño) y la nieta adolescente. Salivo sólo de recordar las tortitas de cebolleta, la ternera picante y el pollo con verduras... Increíble. Eso sí era comida china...

    Un beso

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    1. Pues me alegro que no haya parecido paliducha la entrada. ¿A qué parte de la muralla fuiste? Yo fui a Mutianyu que está más lejos de Pekín y pasé de Badaling que es donde va toda la masa. Por lo que dices de la abuelita arrugadita, debiste ir a un sitio todavía más recoleto.

      Besos

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    2. Pues fuimos a Mutianyu también precisamente por eso, pero ni allí nos libramos de la muchedumbre china. Había chinas con su termo de té, militares chinos de excursión, enamoradas parejas de novios chinos, jugadores de baloncesto chinos, niños chinos con el culete al aire a pesar de los 10 grados bajo cero y, lo que más me sorprendió, chinas con tacones de doce centímetros caminando muralla arriba y muralla abajo. Admirables. El sitio de la comida de verdad que era muy recoleto.

      Besos

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    3. Sí, cierto, Mutianyu tambien estaba lleno cuando fuimos nosotros, así que imagínate como debía estar Badaling. Nosotros comimos en un restaurante de Huairou, que es la ciudad que está más cerca, al lado de un lago:

      http://diriodeunaburrido.blogspot.be/2011/04/la-gran-muralla-china-y-el-restaurante.html

      Me hubiera gustado ir al restaurante de la abuelita, pero vamos, éramos siete y a lo mejor ni cabíamos.

      Un beso

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