mercredi 11 février 2009

Emiko Minakuchi y el Sorokin evanescente



¡Queridos y pacientes lectores! ¡Imaginarios amigos!¡Fieles contertulios! Voy a desaparecer por un par de semanas (computadas, por supuesto, a la escala terráquea), como por arte de birlibirloque. Sí, Sorokin va a trasladarse a otra dimensión del universo, transformándose en una ecuación cuántica y, por supuesto, respetando el principio de Gauss-Ostrogradski y las ecuaciones de trasformación de Lorentz. Faltaría más. O sea, para aquellos que les resulta "wie Ungarisch" (como dicen los alemanes) mi meridiana exposición: Que me abro, leñe, que me abro por unos días.

Pero no os dejo solos, os dejo con este video de Emiko Minakuchi que puede ayudaros a relajaros y soportar este duro golpe. No sé por qué, cuando ví el vídeo de Emiko por primera vez, pensé de inmediato en la protagonista de "After Dark" de Murakami. Si la habéis leído, ya me diréis si oui ou si non. De todas maneras, os puedo asegurar que a mí, el video me relaja un montón. Eso sí, no he encontrado nada de la Minakuchi en los P2P.

hasta la vuelta.

lundi 9 février 2009

Caviar en Moscú







Entre tos y tos de esas que parece que te arrancan todo el plexo solar, consecuencia del catarro que me ha cogido prisionero, reflexionaba yo (a veces pasa) y me decía que tengo, queridos amigos, que honrar mi promesa y hablaros del caviar en Moscú. Eso de ser un hombre de palabra es bastante penoso, sobre todo cuando lo que te apetece es meterte en el sobre con un buen grog y, hale, a hacer seda. Pero, ahí vamos.

En primer lugar os he puesto la foto de dónde NO hay que ir a comprar, pero vamos, ni caviar ni nada. He hecho como el rey aquel que publicó unas instrucciones para diferenciar las monedas verdaderas de las falsas: se metían todas en un baño de ácido y las verdaderas se diluían, con lo cual ya se sabía que las que quedaban eran las falsas. Bien, vale de chistes malos (es la fiebre). Pues eso, que al supermercado de la foto: "Eliseeva", que está en la calle Tverskaya vais a eso, a hacer una foto porque es espectacular, pero de comprar nada, que está todo carísimo.

A por caviar, vais al mercado de Tulskaya. En fin, se llama "Danilovski", pero todo el mundo que conozco le llama el mercado de Tulskaya. ¿Y, por qué, diréis con cierta razón? pues porque está en la estación de Metro del mismo nombre. Os he puesto un plano del metro y marcado la estación con una flecha. En la foto de Google earth, el mercado es ese edificio singular y casi-casi redondo.





Y una vez allí, pues hale, a defenderos como podáis, porque ahí sí que no hablan inglés. El mejor puesto está en el centro del mercado y las diebushkas que lo atienden, en cuanto os vean con esa cara mezcla de pánico y de despiste que llevamos todos en parecidas circunstancias, ya saben a lo que váis. El resto, pues eso, el idioma de señas y tal siempre funciona.

Que os lo pongan en una cajita de plástico para pasar la aduana, y ni un gramo más de los doscientos gramos permitidos, que luego os pasa lo que a un colega, que lo pillaron con medio kilo (cuando estaba a precio razonable) en el aeropuerto de Sheremetievo y se tuvo que comer trescientos gramos delante del aduanero que se retorcía de risa. Y a palo seco y sin vodka.

mardi 3 février 2009

La libra reptante y el pizzaiolo cantor


Sé perfectamente, mis queridos, fieles y amables seguidores que había prometido el otro día explicaros cómo comprar caviar en Moscú, pero voy a desviarme por un día del tema de los huevecillos de los simpáticos esturiones para pasar a un tema más candente: las rebajas en Londres; pero no os deprimáis ni preocupéis, que volveré al ataque con el caviar la próxima vez, que yo no traiciono a los amigos (salvo si es absolutamente necesario).

El asunto es que la ex-orgullosa libra esterlina está por los suelos, reptando por el eje de las equis, prácticamente a un euro por libra (a 1,13 para ser exactos). Si a eso le sumamos las fabulosas rebajas de enero, te puedes llenar un cesto de camisas, camisetas, calcetines y otras prendas que no menciono por pudor, por el precio de una camisa en la Rue de Tongres. Cierto es que hay que contar con el "efecto túnel", me refiero al túnel bajo el canal, porque el Eurostar mete buena caña en el precio de los billetes; aunque, bueno, lo puedes compensar con unas cuantas pintas en el "Shakespeare Head" de Carnaby Street (por cierto, tienen "Leffe" de barril, pero ¡aggggghhh!, la sirven en un vaso normal, no en la copa semiesférica que le es debida).

Y me diréis: "¿pero las rebajas no se terminan el 31 de enero?". Pues sí, tenéis razón, así que ya llegáis tarde, pero por lo menos este mensaje servirá para poneros los dientes largos y reflexionar sobre lo que os habéis perdido por no reaccionar a tiempo :-) Es broma; siempre podéis ir, y, al menos daros una vuelta por los "food hall" de Harrods y admirar al pizzaiolo cantor haciéndole una foto como Dios manda y no como esta chufla de video que le saqué yo. La culpa es de la batería que entregó su alma, como dicen en francés (lo que supone que las baterías tienen alma ¿a dónde irá cuando la entregan?), en el momento más inoportuno.