mardi 13 octobre 2009

Murmansk y los cangrejos gigantes de Khamchatka




Ya sé lo que estáis pensando, listillos, que no tengo ni idea de Geografía y que Murmansk no está en Khamchatka. Tranquilos, que ya lo sé, si os esperáis un poco y no sois impacientes, os desvelaré la relación que hay entre los bichos de Khamchatka y Murmansk.

Estuve en Murmansk en Mayo de 2005. Fui en un Tupolev desde Moscú. Para mi mala pata, la agencia de viajes de Bruselas que me había sacado el billete y a la que siempre le pido asientos de pasillo, consideró que el asiento 7b de un Tupolev está, eso, en el pasillo. Craso y manifiesto error. El asiento estaba entre dos enormes matrushkas, de gruesos brazos y delicado aroma natural (¿hay algo más natural que una axila peluda?). Para mas risa, la bandeja de equipajes del Tupolev es como si fuera un decorado tambaleante, así es que tuve que poner mi maleta bajo mis pies, porque tampoco cabía debajo del asiento de delante. Total, las rodillas encogidas, los brazos estrujados contra el plexo solar, las matrushkas perfumando el aire (oye, es que estábamos en Mayo, hay que entenderlas)... menos mal que hizo buen tiempo y que el avión no se movió demasiado.

Pero bueno, llegué a Murmansk, un poco arrugado, pero llegué. Una ciudad curiosa. Las calles estaban llenas de gente a las dos de la mañana con eso del sol de madianoche, así que el lío es que no sabes cuando tienes que dormir. Además, los hoteles, como en casi toda la ex-Unión Soviética, tienen sólo una cortinilla transparente (eso sí, de ganchillo) para tapar la ventana. Y uno, que es del sur, no acierta a dormir bien con todo el soletón en la cara.

Y a lo que iba: los cangrejos. En los años cincuenta, Stalin decidió que los cangrejos de Khamchatka iban a alimentar a todos sus súbditos y mandó trasladar unos cientos de ejemplares desde el Pacífico hasta el mar de Barents. Al principio, de los cangrejos nunca mas se supo, pero en los años sesenta empezaron a aparecer cangrejos de Khamchatka por todas partes. Nadie ha explicado muy bien por qué durante quince años estuvieron tan tranquilitos y luego hubo esa explosión de cangrejos.




En la actualidad, están bajando por la costa de Noruega y parece que ya están llegando al Mar del Norte. Los pescadores noruegos dicen que oye, que como se comen, tanto da que los bichos se coman a los peces de la zona, pero hay quien piensa que están alterando todo el equilibrio ecológico. En fin, no sé. Puedo decir que los probé y que están razonablemente bien. Acompañados de unos buenos tragos de Russki Standart Vodka están todavía mejor.

Pues venga, amigos, prepárense, que ya pronto llegan a las costas del Cantábrico.




8 commentaires:

  1. Como siempre, curiosa historia, avión incluido.
    Bueno, de que estén sabrosos, genial. Pero la verdad siempre leo historias parecidas, y es increíble la fragilidad del ecosistema. De que se estén (los cangrejos), cargando la otra parte de la fauna marina, claro que es peligroso, la desaparición de una especie. Además, me aburriría tener que comer pulpo siempre!
    Ahh, los dictadorzuelos y sus ideas geniales...

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  2. Eso parece una trama bolchevique en toda regla, si Mariano leyera el post ya verás ya las conclusiones que sacaba.

    Menos mal que cuando la plaga llegue al Golfo de Cádiz yo ya todo lo más me estaré remojando en mi baño adaptado, pues un pellizquito de un billejo de esos hará que te acuerdes de Stalin, de Lenin y de la madre que trajo al mundo (por ser fina) al mismo Fidel.

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  3. Gracias por vuestros comentarios, Claudia y Delikat. La verdad es que vuestros comentarios, como de costumbre, le dan un montón de vidilla al blog.

    Hay bastantes ejemplos de decisiones ecológicamente catastróficas llevadas a cabo en la ex-URSS, como lo de desecar el mar de Aral para hacer regadíos en las llanuras de Kazakhstan. Y la intención, como en el caso de los cangrejos, no era mala y seguro que la apoyaban los "científicos" soviéticos.

    Hay un libro muy bonito: "Ingenieros del alma", de Frank Westerman, donde cuenta casos parecidos.

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  4. Tomo nota del libro, el título es muy atrayente. Gracias!

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  5. Estuve en el lugar en un mes de septiembre dias despues que los tanques abandonaran el asedio a la casa blanca de Moscú donde se habia sublevado el difunto Yeltsin. No vi al animalito que el Dr. Sorokin menciona, si me encontre a una pareja de geologos asturianines becados en la Universidad del lugar degustando un delicioso salmon regado con vodka casero en el unico restaurante que por aquellas fechas estaba abierto al publico.

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  6. ¡Caramba, don Alfredo! está su merced hablando... ¡nada menos que de 1991! Estabas hecho un aventurero, pillín, con el ruido de las cadenas de los tanques retumbando por la plaza roja, tú, hala, comiendo salmón en Murmansk. Lo del vodka casero no me produce una efervescencia especial en las glándulas salivales... ¿comprobaste que no era metílico?

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  7. Una historia interesante, yo es que pasaba por aquí y me puse a leer y como me gusta lo que leo , prometo volver.
    Me encantan esos cangrejos y a un par de esos les daba yo un avío que ni te imaginas , puedo imaginar ya unas pocas maneras de prepararlos ,no podía imaginar la historia de los cangrejos en manos de los bolcheviques y con el precio que tienen pues no es de extrañar que les importe un pimiento que se les coman los lenguados , cosas de los dictadorcillos!
    Saludos
    Mai

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  8. Gracias por tu comentario, Mai. Me alegro que te haya interesado la aventura de los cangrejos de Khamchatka.

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