jeudi 17 septembre 2009

Los deportes de playa


Bueno, pues ya se está terminando el verano (me refiero en el hemisferio norte, queridos amigos del otro hemisferio, ya sé que ustedes recién están entrando en la primavera, así que les propongo que no lean este post hasta el próximo mes de Marzo si son capaces de retenerse). Bien, continúo. Como digo, se termina el verano. La playa es un vago recuerdo en el tiempo y en el espacio, así que he pensado que así, en frío, es el momento de analizar el apasionante asunto de los deportes de playa.

Para empezar, seamos racionales y dividamos la playa en tres partes diversas y diferentes:


Las dos partes fundamentales son, por este orden, el agua y la arena (o playa, propiamente dicha, aunque pueden ser tambien guijarrillos o incluso guijarros no tan "illos"). Si falta alguna de esas dos partes, queridos amigos, convencéos: lo que estáis viendo no es una playa. Puede ser el puerto de Estambul o el Sahara, u otra cosa así, pero que no os engañen, que no os cuenten milongas: eso no son playas. El cielo tambien tiene su importancia, porque si no se le ve podríamos estar, por ejemplo, en una caverna subterránea. Apasionante, pero no es una playa.

El agua es fundamental. Y yendo más allá, podríamos diferenciar dos partes en el agua: la superficie y las profundidades marinas. Como dijo un manchego socarrón, cuando alguien a la vista de un brillante mar, manifestó extasiado que el mar era maravilloso: "¡Y eso que sólo vemos la parte de arriba!". Tal reflexión me lleva a los deportes: los deportes de agua, pueden ser, en la superficie, o en los fondos marinos. En el primer caso, se retoza entre las olas y en el segundo, se pone uno unas gafas, un tubo, unas aletas y (nunca mejor dicho) ¡pelillos a la mar!


A mi me encanta lo de bucear, pero, la verdad es que todavía no he encontrado unas gafas en las que cada cinco minutos no tengas que vaciarles el agua que se acumula y no te deja ver. Debo ser un ceporro. Y lo de morder el tubo tambien tiene su gracia, acaban por dolerte todos los dientes. Pero en fin, es una forma magnífica de pasar el tiempo en la playa.

Los deportes de cielo, ni los voy a mencionar, porque eso de volar con un paracaídas arrastrado por una lancha que anda esquivando piernas de bañistas para no rebanárselas con la hélice, me produce más bien una cierta aversión.

Y llegamos a los deportes de playa, propiamente dichos. ¡Qué partidos de fútbol jugábamos en las playas del Sardinero durante la marea baja! Porque en marea alta no es posible. No se trata de atascarse en la arena, sino de tener una arena lisa y dura y blanda (no es un oxímoron, es la verdad, se entiende que tiene que ser consistente, no tierra). Con balones de plástico, los pies descalzos, las patadas no hacían heridos graves, si te caías no pasaba nada... Además, en el Cantábrico había que sudar un poco antes de entrar en el agua, tan fría, pero tan agradable cuando entrabas tras el ejercicio.

Y eso explica también la forma de jugar a las palas en el norte, tan diferente del Mediterráneo. Las palas eran la opción más lógica en marea alta para entrar en calor antes del baño. En fin, queridos lectores, os dejo juzgar por vosotros mismos. Así se juega en el Sardinero:

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Y así en el Mediterráneo;

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Oye, yo no digo que sea mejor el uno que el otro. Simplemente son diferentes. Hale, Hasta la próxima.

4 commentaires:

  1. Vaya sesuda disección post vacacional, lo de dividir la playa, aluciné. Y lo currado de los vídeos explicativos de las paletas, ya ni te digooo, esto sí que es profesional.

    A mí el deporte que más me gusta en la playa, lo aprendí en mi tierra de orígen, y es llevarse una neverita repleta de cerevezas... umhhh

    Aunque esta vacaciones por primera vez remé en un Kajak, y a pesar del esfuerzo lejano a mi botellín, me moló. Quién me lo iba a decir...

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  2. Tienes razón, Claudia. Se me había olvidado mencionar lo que llamábamos en Santander "bañarse por dentro", que consistía en eso, ir a los baretos del Sardinero y empujarse unos vinillos.

    Lo de la neverita, me parece una gran idea. En Veracruz nos llevábamos un "six pack" de Modelo especial, pero sin neverita. Claro que no les dábamos tiempo a las cervezas a calentarse...

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  3. Las diferencias mediterráneas/cántabras en el arte de las paletas me han encantado :-)

    Mi deporte preferido en la playa es hacer sudokus y leer, me trago hasta las revista del corazón oye, debe ser cosa de los iones negativos, esos que dicen que tranquilizan y dan calma.

    Bueno y también observar los comportamientos/conversaciones de los humanos limítrofes con mi sombrilla jeje, eso sí que me gusta.

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  4. ¡Sudokus! ¡Qué nivelazo! Yo nunca me he atrevido con eso. Lo más, lo más, un crucigrama y sólo cuando voy en avión o en tren.

    Lo de leer, sí, es un buen deporte. Mayormente si no hace viento, que te vuelve las páginas al revés y no sabes por donde cogerlas.

    Y lo de observar al personal... ¡qué te voy a decir! Sobre todo porque en algunas playas se te ponen tan encima que no te queda otra opción. A veces dan ganas de meterse en la conversación: "que sí, mujer, déjalo en paz, que lo ha hecho con buena intención, etc, etc.."

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