vendredi 1 mai 2009

Las langostas de Patong



Os había prometido hace ya varios dias, meses, años, o qué se yo, que iba a contaros la historia de las langostas de Patong. Como el tiempo va a una velocidad inusual (vamos, yo nunca le he visto ir tan rápido, debe ser la intersección del cinturón de Van Halen con la lluvia de las Perseidas o algo así), voy a despachar el asunto hoy mismo y así puedo dedicarme a hablar de otras cosas más de actualidad, como la separación de Angelina Jolie y Brad Pitt, etc.

En Tailandia, lo de comer langosta es casi como comer mejillones en Bruselas: hay en casi todos los restaurantes, pero en unos son mejores que en otros. El de Patong, lo descubrimos porque pegamos la oreja a dos franceses con pinta de vrais bon vivants que manifestaban su entusiasmo por ir a cenar al "Savoey", donde -aseguraban- servían el mejor pescado de Patong. Y es verdad, bendición de los dioses: mostradores llenos de todos tipos de peces, crustáceos, moluscos y otros habitantes de los fondos marinos. Llegas, te diriges al mostrador, eliges tu bicho, te lo pesan, te lo preparan y te lo cocinan a tu gusto, mientras esperas sentado en tu mesa con una cerveza Singha, o si tienes valor y pasta para eso, una botella de Sauvignon australiano (pero luego no te pasmes si te sale mas caro el vino que dos langostas)

Y al acabar de cenar, tuerces por la calle a la izquierda y sigues hasta encontrar el famoso bulevar donde están todas las discotecas, bares musicales, shows a vista del público, perversión, alboroto, desaguisado, música, follón, gintonics a esgaya. Pero no se os ocurra hacerle una foto a las chicas, porque luego te siguen por medio mundo hasta que les has pagado 200 bats. Bueno, la que os pongo aquí no me costó nada porque las nenas estaban demasiado altas como para bajar corriendo a pedir su pasta.
Y bueno, de lo que hagáis después, allá cada uno.

6 commentaires:

  1. Las bondades de una langosta no se medirán por el cablibre de sus bigotes no??? En ese caso las de Patong se llevan un premio :-)

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  2. Pues no sé, pues quién sabe. Ahora que lo dices... el cocinero se llevaba las langostas a las profundidades de su cocina bien agarradas por los bigotes... y luego, en el plato, los bigotes habían desparecido... ¿Los usarán los tailandeses para algo en especial? Lo miraré en Google: "usos de los bigotes de langosta" :-)

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  3. Pues ya que pagas la langosta, venga el vino australiano, que no es lo mismo una langosta con cerveza que con un buen vino. ¡Qué hambre! ¡Qué sed!

    Besos

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    1. Pues venga, de acuerdo: Una botella de Sauvignon australiano para Madame Dorothy. Cierto es que tendremos que pedir unas langostas nuevas, porque las de la foto, pobreticas, tienen ya más de tres años.

      Besos

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