mardi 30 décembre 2008

Ostras al gratín


Una docena de ostras, grandes, como debe ser. Nada de menudencias. La primera tarea, queridos lectores es abrir las ostras, porque está demostrado que comerse las ostras sin abrir produce pesadez de estómago y, desde luego, un gran problema a la hora de ir al retrete al día siguiente. Ya sé que no es grano de anís, pero insisto, hay que abrirlas (también puedes pedir en la pescadería que te las den abiertas, pero no es lo mismo, porque se escorromoncian rápidamente y hay que papeárselas en no más de un par de horas tras la apertura)

Acto seguido, mezclad en un cuenco o plato sopero un par de cucharadas de queso blanco fresco (Ojo, para los que estáis leyendo esta sin par receta desde España: no queso de Burgos, no; queso fresco tipo "quark", "maquée", etc), medio vaso de vino blanco seco (no me pongáis un Chardonnay, que la jorobáis), un chorrito de zumo de limón, cebolleta picada, un poco (muy poco) de tomillo, sal y pimienta al gusto. Mezclad bien y cubrid una a una las ostras con el mejunje. Añadid raspaduras de emmental y poned la fuente al grill (juro que no sé cómo se dice "grill" en español, y no me digáis que "la parrilla" porque eso es para asar chuletillas de lechal). Cuando estén doradas, se sacan y se comen. A ver si no para qué se ha dado uno tanto trabajo...

3 commentaires:

  1. ¡Ostras, Pedrín! Como diría el gran héroe de mi niñez: Roberto Alcázar,! ahí es nada!

    ¡Santa María, que Pinta tienen las Niñas! ¡Parecen bronceadas al Sol caribeño!

    Antes que todo, felicitaciones al cociner@ que, previo a la preparación del gratinado, estoy convencido de que debió resistir la tentación de probar una de las bivalvas aderezada con limón de las Valencias y acompañarla con un buen caldo gallego (de los embotellados, por supuesto). Suerte que tienen, ahí esos caldos se pueden tomar a temperatura ambiente, de la fresquera como aquel que dice. Sobrevivieron a la tentación las doce apóstolas que se adelantaron a la Cena Pascual y acudieron a la Cena de la Natividad. ¡Oigame, compay, todo son pachangas gastronómicas! Y si no, que me dicen de la Misa de Gallo donde también se celebra un Banquete Eucarístico. Lo dicho, Don Soro, a seguir con la Gastronomía (así, en mayúsculas), que es lo bueno.

    En crudo, paso de esas bellezas, pero como se perciben en la foto que casi huelen, igual me atrevía con ellas.

    Una vez más, estimado chef de níveo gorro, como ya anteriormente he confesado ser mas catador que creador, insisto en lo anteriormente sugerido del viaje , bla, bla, bla (véase capítulo muy anterior de estas divagaciones filosófico-culinarias de nuestro Maestro).

    Y, ahora, los comentarios a la foto, que para eso somos comentaristas. Yo había oído eso de “Donde comen dos … comen tres”, pero es nuevo para mí que el tercero fuera una ¡vaca! Uno ha vivido algo, pero le falta mucho que ver. Claro que por otra parte, tampoco debieron ser solo dos comensales bípedos (o eran Gargantúa y Pantagruel) porque, ¡Dios los guarde!, p’á abrir el apetito las cantidades eran más que exageradas. Si hubo compañía, que haya sido buena y el disfrute pleno. La mesa, puesta al estilo de los grandes restaurantes y/o comilonas de la realeza, completa (o casi, yo soy muy panero) con gran despliegue de cubertería y cristalería (de Bohemia para arriba, ¿o no, Don Soro? Nada menos para un conocedor como usted). Gustáronme también las servilletas, muy apropiadas con motivos y colorido para la temporada. Los renos un poco blancos, pero debe ser que llevaban camuflaje porque hay mucho cazador furtivo. Ustedes, y me incluyo yo también, pensarán que al escribiente le falta alguno de los tornillos, pero en este caso existe una explicación. Nací con poderes extrasensoriales que me permiten ver cosas ocultas para los demás (no sean mal pensados … no llegan a tanto) y es por ello que percibo a los renos pastando en las tundras servilleteras.
    Don Soro, solicito respetuosamente comparta el menú de Fin de Año, pero esta vez incluyendo los postres y el brindis.

    ¡FELIZ SALIDA DEL 2008 Y ENTRADA Y PASO POR EL 2009! (No sé que será peor si de lo que salimos o a lo que vamos, así que por si acaso en el menú … !ajo y agua!)

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  2. Pasmado me deja, don Celtibero, con es arrollador torrente de comentarios que le inspiran mis ostras al gratín.

    Sobre lo de los banquetes eucarísticos etc que me menciona, no sé qué decirle, porque la última vez que asistí a un acto litúrgico fue en Japón y en un templo budista. Eso sí, muy interesante, mientras un monje recitaba una melopea insistente en tonos graves, otro golpeaba un enorme tambor de forma rítmica: blom...blom...blom... El olor a incienso y las velas de los fieles le daban a toda la escena un aire mágico. Pero no hubo banquete, eso no.

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  3. Y usted disculpe mi imperdonable olvido, don Celti: ¡Feliz 2009 a usted y toda su gente, incluida por supuesto su pana del mus!

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